Paco Soto

Pie de foto : El primer ministro saharaui, Abdelkader Taleb Omar/APS PHOTOS.

El conflicto del Sáhara Occidental, que desde hace más de 40 años opone a Marruecos con los independentistas del Frente Polisario apoyados por Argelia, está estancado. La mayoría de los analistas políticos y expertos en el Magreb coinciden en ello. La responsabilidad es de las dos partes del conflicto, Marruecos y el Polisario, pero también de otros actores regionales como Argelia y de potencias influyentes en la zona que no hacen lo suficiente para superar el estancamiento o apoyan unilateralmente a uno de los bandos: España, Francia, Estados Unidos, Rusia y China, fundamentalmente. Durante años, el papel de la ONU ha sido manifiestamente mejorable. Así las cosas, los dos principales protagonistas de esta crisis que no acaba nunca, Rabat y el Polisario y su autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD), se acusan mutuamente de bloquear una salida al conflicto. Marruecos afirma que el Polisario no es más que un instrumento al servicio de Argelia, que utiliza la pugna territorial del Sáhara Occidental para conseguir la creación de un Estado fantoche saharaui controlado por los dirigentes argelinos, lo que le facilitaría una apertura en el Atlántico y debilitaría al vecino del oeste. Por su parte, el Polisario asegura que el Sáhara Occidental es un país ocupado por Marruecos tras el abandono del territorio por parte de España, la última colonia de África, y su población autóctona tiene derecho a la autodeterminación. Referéndum de autodeterminación e independencia son los objetivos del Polisario. Autonomía saharaui bajo soberanía marroquí es la propuesta de Rabat.

Negociación política

Ni Marruecos ni el Polisario están dispuestos a dar el brazo a torcer, a ceder para facilitar una salida razonable, justa y viable a la crisis. Ante la imposibilidad práctica de llevar a cabo una consulta de autodeterminación y el rechazo que la oferta autonomista marroquí provoca entre los independentistas saharauis, “quizá lo más  adecuado sería una verdadera negociación política entre los dos bandos enfrentados bajo la supervisión de la ONU y de países que tienen mucho que aportar a esta cuestión, como España, Francia y Estados Unidos”, opina un exdirigente del Polisario que abandonó hace años este movimiento tras haber sido represaliado por denunciar los abusos y violaciones de los derechos humanos que cometían sus jefes. “Mientras el Polisario sea una marioneta de Argel poco podrá hacer Marruecos”, advierte un miembro de la diplomacia marroquí.

Ante tan delicado panorama, es difícil encontrar una vía intermedia que satisfaga a todas las partes. Mientras, miles de refugiados saharauis malviven en los campamentos de Tinduf, en el Sáhara argelino, y muchas familias están separadas desde hace décadas. Entre los saharauis que viven en el Sáhara Occidental administrado por Rabat, hay pluralidad política. Una parte de la población sigue las consignas del Polisario, pero un sector importante quiere que el territorio quede integrado definitivamente en el Reino de Marruecos. Ocurre algo parecido entre los saharauis que viven en España y otros países. Desgraciadamente, ni Marruecos ni el Polisario quiere oír hablar de pluralidad política e identitaria. Los saharauis independentistas que viven en territorio marroquí lo saben bien y los que residen en los campamentos de Tinduf lo sufren a diario.

Pie de foto: Brahim Ghali, líder del Polisario y presidente de la RASD/Ryad Kramdi-AFP.

El discurso de siempre

“Después de más de 40 años, a lo mejor ha llegado la hora de tener un poco más de altura de miras y madurez política. Todas las fórmulas propuestas hasta la fecha han fracasado. A lo mejor hay que explorar nuevas vías”, propone el politólogo argelino Ali Boukhlef. “Siempre y cuando Argelia demuestre que de verdad quiere negociar con Marruecos”, apostilla el politólogo marroquí Ahmed Alaoui. Mientras algunos expertos y analistas se rompen la cabeza buscando soluciones al conflicto saharaui, los políticos en activo siguen con el mismo discurso de siempre y no mueven ficha. El primer ministro saharaui, Abdelkader Taleb Omar, aseguró esta semana en la octava edición de la Universidad de Verano de Cuadros de la República Árabe Saharaui Democrática que se celebró en la localidad argelina de Boumerdes que “el régimen marroquí es el principal responsable del statu quo en el Sáhara Occidental”.

Ante esta situación, “el pueblo saharaui no puede quedarse inactivo indefinidamente”, manifestó el primer ministro. Agregó: “Mientras el pueblo saharaui no haya conseguido su derecho a la independencia por métodos pacíficos y legales, tendrá que utilizar todas las posibilidades, incluso volver al combate armado”. Abdelkader Taleb Omar pidió a la ONU que se active para contrarrestar “las zancadillas de Marruecos, que son fuente de mayor tensión”, y denunció “las violaciones de los derechos humanos del régimen marroquí en las regiones saharauis ocupadas”. Además, cargó las tintas contra Francia por su apoyo a Marruecos y lamentó que España “no haya jugado el papel que le incumbe históricamente en la causa saharaui”.

Pie de foto: Ayuda internacional para los refugiados saharauis de los campamentos de Tinduf.

Fracaso de Brahim Ghali

En Marruecos, algunos medios sostienen que el actual jefe del Polisario y presidente de la RASD, Brahim Ghali, perteneciente al ala más dura del movimiento independentista, no ha conseguido afianzar su autoridad ante otros importantes dirigentes y ha perdido la batalla diplomática en el seno de la ONU. El más reciente de sus fracasos es el que está relacionado con la región de Guerguerat, en la frontera sur de la antigua colonia española con Mauritania. El pasado mes de febrero, el Rey de Marruecos, Mohamed VI, decidió inteligentemente retirar las tropas que su país distribuyó desde agosto de 2016 en esta zona. El Polisario no reaccionó adecuadamente y tardó demasiado en tomar la misma decisión, un error que contribuyó a deteriorar aún más la imagen del movimiento independentista en muchos países africanos y de otros continentes. El Polisario tampoco consiguió impedir con la ayuda de Argelia que Marruecos regresara a la Unión Africana (UA), el pasado mes de febrero, lo que fue interpretado como un revés para los intereses de los independentistas saharauis.

Además, el Polisario no ha logrado que el conflicto saharaui se convierta en un asunto prioritario para el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que se enfrenta a temas de mayor calado en este momento como Siria, Libia y Corea del Norte. El principal perdedor, según Rabat, ha sido Brahim Ghali. Hay, sin embargo, una decisión tomada por Estados Unidos que no ha gustado a Marruecos: la oferta de un millón de dólares, en el marco del Programa Alimentario Mundial (PAM) de Naciones Unidas, para los refugiados de los campamentos de Tinduf. Marruecos, pero también ONGs internacionales han denunciado que el Polisario desviaba parte de las ayudas humanitarias para sus propios intereses. En cambio, el Polisario y Argelia consideran que esta ayuda estadounidense es indispensable para la población de los campamentos. Desde 2013, Estados Unidos ha entregado 19 millones de dólares al PAM. 

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