Raú,l Redondo

La economía de la Unión Europea (UE)crecerá por séptimo año consecutivo en 2019, aunque de manera más moderada en comparación con los elevados índices de los últimos años, ante unas perspectivas influidas por la gran incertidumbre existente, según el último análisis de la Comisión Europea. 

Pierre Moscovici, comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, ha apuntado que “después de haber alcanzado su punto máximo en 2017, se prevé que la economía de la UE siga desacelerándose en 2019 y que su crecimiento sea del 1,5%”. “Esta ralentización será más profunda que lo previsto el otoño pasado, especialmente en la zona del euro, debido a la incertidumbre que rodea al comercio internacional y a factores nacionales en nuestras mayores economías. Los fundamentos de la economía europea permanecen sólidos y sigue habiendo buenas noticas, sobre todo en materia de empleo”, ha expresado. Según Moscovici, el crecimiento también debería de repuntar gradualmente en el segundo semestre de este año y en 2020.

Por su parte, Valdis Dombrovskis, vicepresidente del Euro y el Diálogo Social,ha señalado que existe un pronóstico de que “todos los países de la UE sigan creciendo en 2019, lo que significa más empleo y prosperidad”. “Sin embargo, nuestras previsiones se han revisado a la baja, sobre todo en el caso de las mayores economías de la zona del euro. Esto refleja factores externos como las tensiones comerciales y la ralentización de los mercados emergentes, especialmente en China”, ha manifestado. 

Para Dombrovskis, en algunos países del Euro está volviendo el miedo a la relación que hay entre bancos y emisores soberanos y la sostenibilidad de la deuda. “La perspectiva de un Brexit perturbador genera aún más incertidumbre. Ser consciente de estos riesgos crecientes representa ya una gran parte de la solución, la otra parte es elegir la combinación adecuada de estrategias, tales como facilitar la inversión, redoblar esfuerzos por llevar a cabo reformas estructurales y aplicar políticas presupuestarias prudentes”, ha explicado.

Ralentización del crecimiento económico.

La actividad económica se moderó en el segundo semestre del año pasado, debido al freno en el comercio mundial, a la disminución de la confianza por la incertidumbre y al hecho de que la producción de algunos Estados miembros se viera afectada por factores nacionales temporales, como las tensiones e incertidumbres en materia de política presupuestaria. Debido a todo esto, el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) de la UE bajó del 2,4% en 2017 al 1,9% en 2018. El impulso económico a principios de este año siguió dando muestras de atonía, aunque los indicadores fundamentales siguen siendo sólidos. De esta manera, el crecimiento económico se mantendrá, aunque de forma más moderada. La economía europea sigue beneficiándose de la mejora de las condiciones del mercado laboral, de unas condiciones de financiación favorables y de una política presupuestaria ligeramente expansionistas y, por lo tanto, se prevé que el PIB de la UE crezca un 1,5% en 2019 y un 1,7% en 2020.

Reducción de la inflación

La inflación de los precios al consumo en la zona euro se redujo a finales de 2018 debido a una fuerte caída de los precios de la energía y a una menor inflación de los precios de los alimentos. Así, la inflación total media fue del 1,7% en 2018, frente al 1,5% en 2017. Con las hipótesis sobre los precios del petróleo para este año y el próximo, la inflación europea se moderará al 1,6% en 2019, antes del posible repunte que se espera en 2020, hasta el 1,8%.

Incertidumbres

Existe un alto grado de incertidumbre en torno a las perspectivas económicas y las previsiones están sujetas a riesgos a la baja considerables. Las tensiones comerciales, que han venido pesando en las expectativas económicas desde hace tiempo, se han reducido en alguna medida, pero siguen siendo motivo de preocupación. Mientras, la economía china se puede estar frenando más de lo previsto y los mercados financieros mundiales y muchos mercados emergentes son vulnerables a los cambios bruscos de las expectativas de crecimiento. En el caso europeo, el Brexit sigue siendo un factor desestabilizador, tras la negativa del parlamento británico a aprobar el último plan propuesto por la Primera Ministra, Theresa May.