Paco Soto

Pie de foto: El poderoso empresario argelino, propietario de Cevital, Issad Rebrab.

Issad Rebrab es el empresario más poderoso de Argelia, propietario de la empresa Cevital, primera firma privada argelina con actividades en diversos sectores productivos. En este momento, atraviesa su peor etapa empresarial. Tiene serios problemas en Italia en un proyecto siderúrgico; en Bejaïa, capital de la Pequeña Cabilia, un ambicioso plan industrial se ha hundido. 2016 fue un año muy difícil para el hombre de negocios argelino. 2017 está siendo un “horror”, según señala un medio digital local.

El Gobierno italiano quiere anular el contrato firmado entre Cevital y el grupo industrial siderúrgico Piombino, en 2014. El asunto está en manos de la Justicia, que es lenta en todas partes, pero aún más en el país transalpino. Mientras, Cevital podría perder una inversión inicial superior a 100 millones de euros. Los problemas en Bejaïa no son de poca monta. Las operaciones de traslado de equipamientos destinados al citado proyecto industrial llevadas a cabo por Rebrab están bloqueadas en el puerto de la ciudad. Son equipamientos destinados a la trituración de granos oleaginosos. Para postres, se produjo un incendio en una zona donde está ubicada una refinería de azúcar el pasado mes de octubre. “Es un año maldito” para Rebrab, escribe un periodista en una revista.

Muchos problemas

Cevital tiene problemas en Argelia y en el exterior. En 2016, la firma intentó adquirir el grupo mediático argelino ‘El Khabar’, pero la operación salió mal. La parálisis de la distribución de automóviles de la filial propiedad de Rebrab de la multinacional Hyundai, debido a dos decisiones gubernamentales hostiles a los intereses de Cevital, golpeó todavía más la sociedad privada con más poder en su país y mayor nivel de internacionalización. El Banco de Argelia acusa también al empresario de haber cometido varias infracciones en la legislación cambiaria. Algunos analistas económicos creen que los problemas de Rebrab son más bien de orden político que empresarial, y tildan una supuesta estrategia del Ejecutivo de Ahmed Ouyahia contraria a Cevital de “acoso” a Rebrab, aunque no descarten que haya podido cometer algunos errores en sus planes de expansión empresarial.

Pie de foto: Issad Rebrab conversa con el primer ministro de Francia, Édouard Philippe.

Según algunos observadores, Rebrab es un empresario que va por libre y no se somete al poder político, aunque tampoco es ningún Robín de los Bosques. El Gobierno no se lo perdona y hace todo lo posible por hacerle la vida imposible en el terreno de los negocios, y favorece a empresarios amigos, que son muchos, en contra de los intereses de Cevital. Un ejemplo que parece darle la razón al punto de vista crítico podrían ser las actividades vinculadas a la compañía Hyundai en Argelia, que fueron concedidas al grupo Tahkout por el ministro de Industria, Abdeslam Bouchouareb. También hubo intervención gubernamental en el intento de Cevital por comprar el grupo ‘El Khabar’.

Errores e imprudencia

Ahora bien, esto no significa que el Issad Rebrab no haya sido imprudente desde el punto de vista empresarial, como apuntan algunos expertos financieros y banqueros. Consideran que en varias operaciones económicas como la compra del grupo italiano Piombino, Rebrab no supo valorar correctamente los riesgos relacionados con este asunto. Dice un experto de la oficina PWC: “Issad Rebrab se ha beneficiado en las operaciones francesas de Brandt y de Oxxo de un acompañamiento del Estado a través de los fondos de resistencia industrial, que le han ayudado a capear el riesgo de la inversión”. Sin embargo, según este analista, Rebrab no supo sacar partido adecuadamente de la situación. Los dos años de bache económico de Cevital coinciden con el cambio en materia de comunicación de la empresa. Rebrab se ha concentrado en sus actividades empresariales y ha limitado sus intervenciones públicas.

Pie de foto: Issad Rebrab con hombres de negocios africanos.

Otra economía

Eso sí, durante este periodo ha intentado convencer a muchos agentes económicos y políticos de que Argelia es capaz de exportar otras cosas que no sean hidrocarburos. Esto hace de Rebrab un empresario distinto a muchos, un hombre de negocios que vive en el siglo XXI, y ha entendido perfectamente que Argelia no puede seguir basando su actividad económica en el gas y el petróleo, sino que tiene que diversificar su producción, modernizar sus estructuras económicas y transformarse en un país productivo y competitivo para ser rico de verdad. Su problema es que estas ideas no son del todo bien vistas por muchos hombres de negocios que siguen anclados en el pasado y no cuentan con el apoyo del clan que rodea al presidente Abdelaziz Bouteflika.

Mal asunto para este empresario nacido el 27 de mayo de 1944 en Taguemount-Azouz, en la wilaya –provincia- de Tizi Ouzou, capital de la Gran Cabilia. Es propietario de un grupo empresarial familiar con 26 filiales, que cuenta con 18.000 trabajadores; de origen social humilde, supo crear un pequeño imperio económico en su país que tiene cuatreo patas: la industria, el automóvil, la distribución y el sector inmobiliario.

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