Paco Soto

Pie de foto: Una fábrica automovilística en Argelia.

El Estado argelino considera que el mercado de la producción automovilística es un tanto caótico y ha decidido poner orden. En total, 60 operadores han sometido demandas al Ministerio de Industria para encargarse del proceso de montaje de vehículos ligeros y pesados, que es básicamente a lo que se dedica el país magrebí en este sector industrial. El primer ministro, Ahmed Ouyahia, un político de la máxima confianza del presidente Abdelaziz Bouteflika, anunció la voluntad de su Gobierno de reducir el número de operadores dedicados al montaje de coches a cinco.

Ni uno más ni uno menos. Para el montaje de camiones, también serán cinco las empresas que se dedicarán a esta actividad industrial “Esta medida es propia del intervencionismo de los regímenes socialistas de tipo soviético, un modelo que durante años Argelia copió parcialmente”, se queja amargamente un inversor extranjero establecido en Argelia que prefiere no revelar su nombre. Ouyahia hizo el anuncio tras haber inaugurado la 26ª edición de la Feria de Producción Argelina (FPA), en Argel. El primer ministro no dio muchas explicaciones sobre la decisión del Ejecutivo que dirige, pero insistió en el hecho de que las firmas dedicadas al montaje de vehículos conformarán un dominio “muy limitado”.

Lista limitada

“No habrá 50 productores de vehículos ligeros y pesados [en Argelia]. La lista será muy limitada. Es un mercado que va a reducirse y será monopolizado”, aclaró Ouyahia. El jefe del Gobierno explicó que esta nueva visión de su Gabinete obedece a una serie de criterios económicos como la reducción de las reservas cambiarias del país, y destacó que no quiere que se cometan errores del pasado, cuando se fomentaron ciertos sectores industriales sin tener en cuenta su posibilidad exportadora. “Si hemos dejado de importar 500.000 vehículos al año, es decir 6.000 millones de dólares, no es para que ahora importemos entre 600.000 y 800.000.

No queremos gastarnos todas nuestras divisas. Pondremos orden en este sector”, dijo el primer ministro. Consideró que hay “demasiada demanda sobre el automóvil”, y, según él, esto no es bueno para la economía argelina, que está poco diversificada y se basa fundamentalmente en la producción y exportación de hidrocarburos. Este modelo económico ha sido criticado por algunos empresarios, economistas, expertos y políticos.

Pie de foto: El primer ministro argelino, Ahmed Ouyahia.

Oligarquía económica

Ahmed Ouyahia es consciente, y así lo dijo, que esta decisión “a algunos no les va a gustar, pero en tanto que Gobierno tenemos que defender los intereses del país”. Los sectores críticos con la política económica del Gobierno de Ahmed Ouyahia, que cuenta con el beneplácito del presidente Bouteflika, piensan que no se trata tanto de limitar el número de operadores dedicados al montaje de vehículos ligeros y pesados como de transformar el país en una verdadera economía de mercado, abierta a las inversiones extranjeras sin tantas limitaciones burocráticas, productiva, competitiva y alejada del modelo dominante de los hidrocarburos.

En opinión del economista crítico Mohamed Mesmoudi, “Argelia sigue pagando los errores y horrores de la economía socialista planificada y burocratizada, que impidió un verdadero desarrollo económico y fomentó clanes oligárquicos civiles y militares que son los que de verdad controlan la economía del país. Les basta con la producción y exportación de petróleo y gas, no necesitan una economía moderna, sólida y diversificada. En Argelia no hay un verdadero capitalismo moderno. O hay capitalismo sin capitalistas de verdad, salvo unos pocos empresarios. Como en Rusia”.

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