Paco Soto

Pie de foto: Un grupo de mineros de Jerada en una asamblea.

El Gobierno de coalición del islamista Saad Eddine El Othmani se ha visto en la obligación de tomar medidas urgentes para tratar de solucionar la grave crisis económica y social que vive la ciudad minera de Jerada, situada en el este de Marruecos. La población de este municipio lleva varias semanas protestando en la calle contra la precariedad laboral, el desempleo, la pobreza y la falta de perspectivas sociales. El conflicto de Jerada recuerda en algunos aspectos la revuelta que estalló en el Rif en otoño de 2016. El ‘Hirak’ (movimiento de protesta popular) ha puesto en un serio aprieto político al actual Gobierno, compuesto por los islamistas del PJD, partidos de derecha y de centro y formaciones de izquierda como la USFP.

Como ya informó Atalayar, la silicosis, provocada por la inhalación continua de polvo de carbón, afecta a unas 2.000 personas en Jerada, pero, según grupos sociales locales, los enfermos podrían ser unos 6.000 afectados. El jefe del Gobierno ha anunciado en la ciudad de Oujda, ubicada en el este del país, muy cerca de la frontera con Argelia, que su Ejecutivo quiere solucionar rápidamente los problemas sociales y económicos de los habitantes de Jerada, y tiene voluntad política para cumplir con dicho objetivo.

En este sentido, el Gobierno ha decidido cancelar todos los permisos de explotación minera para evitar males mayores a la población local y de pueblos cercanos. Además, el Gobierno ha puesto en marcha un estudio relativo al sector minero en la provincia relacionado con metales como el plomo, el cobre y el zinc. El Othmani defiende ahora una explotación “racional” de los recursos mineros que beneficie a los trabajadores y sus familias y al conjunto de los habitantes de Jerada. El Othmani también tendrá que resolver el problema de las viviendas donde residen los trabajadores de la empresa Carbones de Marruecos (CDM), cuyo contrato está a punto de espirar, según informa la agencia MAP. Además,

Pie de foto: El primer ministro marroquí, Saad Eddine El Othmani.

El Othmani ha anunciado que pone a disposición de los mineros 2,5 millones de dirhams (unos 230.000 euros) para su jubilación. El primer ministro está convencido de que la construcción de una zona industrial en Jerada permitirá a los jóvenes empresarios realizar sus proyectos y crear puestos de trabajo. En cuanto a medio ambiente, el Ejecutivo de coalición está dispuesto a ceder unas 3.000 hectáreas para la explotación agrícola. Unas 2.000 hectáreas estarán destinadas a jóvenes agricultores.

Medidas “insuficientes”

Los protagonistas del ‘Hirak’ de Jerada consideran que las medidas propuestas por el Gobierno son “insuficientes”, según manifiesta el portavoz del movimiento contestatario, Aziz Naït Abbou. Las medidas anunciadas por El Othmani no han conseguido aplacar el descontento de la población. “Estas medidas son parches que mejorarán un poco la situación pero no solucionarán el problema”, opina un sindicalista de Jerada. De momento, el Gobierno no ha conseguido convencer a los habitantes de la ciudad minera de su voluntad de llevar a cabo una verdadera revolución económica. La cólera de los habitantes no ha disminuido. Ni los operadores económicos ni los representantes de la sociedad civil ni los políticos, reunidos en Oujda se han puesto de acuerdo para negociar una alternativa viable a la grave situación que vive Jerada desde el punto de vista económico.

Se acabó la paciencia

Las promesas de El Othmani suenan bien pero no convencen a la población local. “Nos hubiera gustado que la reunión consagrada a los problemas de Jerada se hubiera celebrado en esta ciudad y no en Oujda. Por eso los representantes del ‘Hirak’ no estuvieron presentes”, declara Aziz Naït Abbou. “No nos convencen las medidas anunciadas por El Othmani. Pedimos responsabilidades a los cuatro propietarios del carbón y a los responsables locales que durante años les han protegido”, opina Abbou. Según Abbou, “los habitantes de Jerada necesitan soluciones rápidas a problemas urgentes. Ya no tienen fuerza ni paciencia para esperar meses que se realice un estudio o la construcción de una zona industrial”.