Paco Soto

Pie de foto: El primer ministro de Marruecos y número dos del partido islamista PJD, Saad-Eddine El Othmani.

El primer ministro de Marruecos y número dos del islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), Saad-Eddine El Othmani, inició una andadura continuista respecto al anterior Ejecutivo liderado por el secretario general de la formación, Abdelilah Benkirane. El Othmani dirige un Gobierno de 39 carteras y conformado por seis partidos, el PJD, que ha perdido fuerza estratégica, las formaciones conservadoras y de derecha MP y UC, los centristas del RNI y los grupos de izquierda moderada USFP y PPS. El nuevo Gabinete surgió tras seis meses de inestabilidad institucional en la que Benkirane fue incapaz de conformar un ejecutivo de coalición. Fue por este motivo que el líder del PJD fue destituido por el Rey Mohamed VI y sustituido por Othmani, su principal rival en el partido. El voto de investidura del Gobierno de El Othmani en el Parlamento, que se llevará a cabo la semana que viene, será un puro trámite.

Lo que quedó claro es que El Othmani, un político tranquilo en las formas, conciliador, pragmático y dialogante, no llevará a cabo grandes cambios. Quizá cambien las formas, pero no el contenido de la política gubernamental. Según fuentes bien informadas, la política del jefe del Gobierno será de “continuidad” y tendrá “un fuerte contenido social”. Un Gabinete estable y unido que tiene 240 escaños en la Cámara baja sobre un total de 395 “no tendrá grandes problemas para gobernar, al menos a corto plazo. Todo lo contrario: será un Gobierno sólido que podrá llevar a cabo las reformas que el país necesita y mejorar las condiciones de vida de la población”, opinó para Atalayar el politólogo Ahmed Alaoui.

Temas prioritarios

Cuestiones como el dossier del conflicto del Sáhara Occidental y el proyecto de Ley de Finanzas de 2017, que no pudo ser aprobada el pasado mes de  diciembre como todos los años, “serán prioritarios paras el Gobierno de Othmani”, según Alaoui. De todos modos, hay que recordar que no es la primera vez que Marruecos aprueba con retraso una ley de finanzas. Ocurrió en 2012 cuando los islamistas del PJD llegaron al poder, y el país no se hundió. En su declaración de política general en el Parlamento, Saad-Eddine El Othmani fijó una serie de objetivos económicos y sociales que no fueron ninguna sorpresa para los periodistas que cubrían el acto de investidura.

Dos semanas después de haber sido nombrado por el monarca para formar Gobierno, El Othmani no sorprendió ni a los suyos ni a sus aliados gubernamentales ni a la oposición. El primer ministro destacó cinco retos importantes: apoyar los principios democráticos y un plan en favor de la regionalización del país; incrementar la reforma de la Administración pública y mantener una buena gobernanza; impulsar el modelo económico basado en la economía de mercado capitalista; apuntalar la cohesión social, y consolidar el papel de Marruecos en el ámbito internacional.

Pie de foto: Saad-Eddine El Othmani recibe en la sede del Gobierno al líder de la formación liberal PAM, Ilyas El Omari.

Objetivos económicos y sociales

Según los expertos, el país magrebí debería mantener un ritmo de crecimiento en torno al 4,5% o 5,5% y una inflación que no superara el 2%, y conseguir un endeudamiento público por debajo del 60% del Producto Interior Bruto (PIB). Fue lo que prometió El Othmani en la Cámara baja. La mejora del empleo, con un paro que, oficialmente, es del 8,5%, es otro de los objetivos del nuevo Ejecutivo de coalición. No será fácil en un país donde hay mucho subempleo informal y existen amplios sectores de la población que escapan al control estadístico. Marruecos, según reconoció el Gobierno de Othmani, no logrará los ambiciosos objetivos económicos y sociales si no mejora sustancialmente la educación pública y combate eficazmente el analfabetismo, que alcanza el 30%.

La mejora de la protección social en materia sanitaria, que solo alcanza al 60% de la ciudadanía en este momento, es otra de la preocupación del político islamista y psiquiatra de profesión El Othmani, que se fijó el objetivo de llegar al 90% en 2021. Al menos un medio de comunicación lamentó que El Othmani no se hubiera acordado de los millones de emigrantes marroquíes –unos 800.000 en España- que viven en Europa, y solo hubiera hecho unas cuantas promesas inconsistentes, como “la integración de los MRE [inmigrantes marroquíes en Europa] en las instituciones nacionales”.

Pie de foto: El Parlamento nacional de Marruecos en Rabat.

“Gobierno de integración”

Saad-Eddine El Othmani no lo tuvo fácil para conformar el Gobierno, porque muchos dirigentes del PJD, el partido de la lámpara, no estaban de acuerdo con la integración de los socialistas de la USFP en el nuevo Gabinete. Pero el número dos del partido islamista consiguió acallar las voces críticas, se salió con la suya y aplicó las recomendaciones del jefe del Estado, que, según fuentes de Palacio consultadas por Atalayar, “se decantó por un Gobierno de integración y representado por conservadores, liberales y centristas y la izquierda moderada”.

El Othmani también ganó una batalla interna a Benkirane y el sector más reaccionario del PJD al recibir en sede gubernamental al secretario general de la formación modernista y liberal Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM), Ilyas El Omari. El PAM cuenta con el beneplácito del Rey. En este sentido, según un medio local, “El Othmani quiere desmarcarse de la línea política de conducta de su predecesor”, Abdelilah Benkirane, que mantuvo un duro combate contra los liberales y modernistas en el Parlamento y en la vida pública del país. Es más, Benkirane rompió con una tradición política que recomienda al jefe del Gobierno reunirse con el líder del principal partido de la oposición, que en la actualidad es el PAM.

Divergencias internas

El Othmani tiene serios adversarios en las filas del PJD, sobre todo dirigentes fundamentalistas que lo consideran un político de principios débiles y demasiado moderados. Tanto es así que, según el periódico ‘Assabah’, algunos diputados del PJD se burlaron de la presentación de la estrategia política que hizo el primer ministro en el Parlamento. Por ejemplo, no entendieron que El Othmani empezara su discurso en lengua bereber. “Que Dios ayude al doctor El Othmani, que tendrá que guerrear en el seno de su propio partido”, declaró un parlamentario del PJD, según ‘Assabah’. Algunos miembros del PJD aseguraron que el programa de El Othmani es el del político multimillonario, ministro y líder del centrista RNI, Aziz Akhannouch. 

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