Paco Soto

Pie de foto: El presidente de Argelia, Abdelaziz Bouteflika.

El presidente de Argelia, Abdelaziz Bouteflika, de 78 años, prepara su sucesión. Está muy enfermo desde hace años, es un hombre agotado que ha permanecido toda su vida política en la cúpula del poder argelino.  Estos días han corrido rumores en las redes sociales y algunos sitios web sobre su muerte. Esta vez, los que hicieron correr este rumor crearon una página en Facebook donde se podía leer: “Nuestro amado político falleció. Abdelaziz Bouteflika nació el 2 de marzo de 1937 en Oujda. Lo vamos a extrañar, pero nunca lo vamos a olvidar. Por favor mostrad vuestra simpatía y condolencias a través de comentarios en esta página”. Hace al menos dos años que circulan bulos de esta naturaleza. Lo que no es un rumor es que la capacidad de Bouteflika para gobernar es muy limitada. El presidente argelino, que llegó a la máxima jefatura del Estado en 1999, cuenta con el apoyo de un clan de incondicionales liderado por su hermano Saïd Bouteflika. En abril de 2014, ganó las elecciones presidenciales por cuarta vez consecutiva. Parece bastante improbable que pueda permanecer en el poder durante mucho tiempo. Algunos analistas creen que Bouteflika ya no dirige Argelia, porque su estado físico y mental no se lo permite. Es difícil saberlo en un país donde la transparencia en la vida política es nula. El Ejecutivo de Abdelmalek Sellal mantiene un absoluto mutismo sobre la salud y la capacidad del jefe del Estado para gobernar.

¿Quién dirige Argelia?

Bouteflika apenas comparece en público, y cuando lo hace, prácticamente no habla, y va en silla de ruedas. Según el semanario Jeune Afrique, Bouteflika le confesó a la dirigente trotskista Louisa Hanoune, en una conversación que mantuvo con ella: “Me mienten. Me entregan informes falsos”. Hanoune reveló esta información el pasado mes de noviembre. Desde entonces, los partidos, los medios y las redes sociales se preguntan quién preside Argelia si ya no lo puede hacer Bouteflika. ¿El clan capitaneado por Saïd Bouteflika? ¿Los poderosos servicios secretos militares (DRS)? Además de su hermano Saïd, Bouteflika, que cumplirá 79 años el próximo mes de marzo, tiene el apoyo incondicional de personalidades como el primer ministro, Abdelmalek Sellal; el director de gabinete, Ahmed Ouyahia; el viceministro de Defensa y jefe del Estado Mayor del Ejército, Ahmed, Gaïd Salah; el secretario general de Presidencia, Logbi Habba, y su consejero particular, Mohamed Rougab. Estos son los hombres del presidente. ¿Durante cuánto tiempo lo seguirán siendo? Argelia es un país donde la clase dirigente está formada por clanes civiles y militares que controlan las ingentes riquezas de hidrocarburos y luchan entre sí por el poder prácticamente desde la independencia, en 1962.

Los secretos del Palacio de Zeralda

Los secretos sobre la salud del presidente no salen del Palacio de Zeralda (sede de la jefatura del Estado). Mientras, están ocurriendo cosas muy importantes en Argelia como la destitución y procesamiento de altos mandos militares y la depuración y puesta al día de la cúpula de los servicios secretos y de seguridad, lo que en un país donde el poder de las Fuerzas Armadas es fáctico no es un asunto menor.  En julio de 2013, Bouteflika fue hospitalizado en un centro sanitario parisino durante 80 días tras sufrir un accidente cardiovascular. Después, regresó a Argelia y se recluyó en el Palacio de Zeralda, una fortaleza que no abandona casi nunca. La vida del presidente se lleva a cabo en dicho palacio, donde permanece las 24 horas del día un equipo médico formado por profesionales argelinos y extranjeros. Bouteflika sólo se desplaza de vez en cuando por motivos de salud a las ciudades de Grenoble (Francia) y Ginebra (Suiza), desde donde viaja a Alemania en un avión puesto a su disposición por los Emiratos Árabes Unidos (EAU). Los incondicionales del raïs aseguran que Bouteflika sigue dirigiendo el país, a pesar de su delicado estado de salud.

Algunas cancillerías europeas en Argel piensan lo contrario, y cabe destacar que dirigentes de gobiernos de la Unión Europea (UE) han tenido que esperar varias horas antes de ser recibidos durante unos pocos minutos por Bouteflika en su residencia oficial. En estas audiencias, según informa un medio de comunicación africano, no pueden estar presentes los periodistas, y los fotógrafos y cámaras de televisión están muy controlados por la seguridad del palacio presidencial. El hecho es que Bouteflika no se ha dirigido directamente a los argelinos desde el año 2012, prácticamente ya no viaja y en un año sólo ha hecho acto de presencia en tres consejos de ministros. La oposición lo lamenta y denuncia la falta de información y de transparencia sobre la salud del presidente. Un total de 19 personalidades como la exministra de Cultura Khalida Toumi y la exsenadora Zohra Drif-Bitat pidieron audiencia al presidente a través de una carta para discutir sobre el futuro del país. Todavía están esperando. 

¿Presidenciales anticipadas?

Así las cosas, algunos opositores y comentaristas políticos no descartan la celebración de elecciones presidenciales anticipadas en 2017. Abderrezak Makri, líder del partido islamista MSP, está convencido de que las presidenciales se llevarán a cabo el año que viene. Por su parte, el dirigente del partido Jil Jadid Soufiane Djilqli cree que Bouteflika ya no preside Argelia y su existencia institucional es “virtual”. En el polo opuesto se sitúa Amar Saadani, quien en nombre del FLN (antiguo partido único) asegura que “Bouteflika ha sido elegido hasta 2019”. Los partidarios del presidente, aunque sostienen la tesis de que el presidente gobierna el país, admiten que está preparando la sucesión en la sombra. Según la revista New African, tres nombres circulan con insistencia en Argel: el primer ministro, Abdelmalek Sellal; el director de gabinete, Ahmed Ouyahia, y el general Abdelghani Hamel. Sellal es una persona de confianza de Bouteflika. Es un político fiel al presidente, un alto funcionario, un burócrata al servicio del Estado, y podría ser un candidato de consenso. Ouyahia, que lidera el partido Agrupación Nacional Democrática (RND) y fue primer ministro, es un político ambicioso y afín a Bouteflika y a la nomenclatura dirigente. Un cable diplomático de la Embajada de Estados Unidos en Alger de 2008, revelado por Wikileaks, indicó que Ouyahia es el candidato “mejor colocado para suceder a Bouteflika”. Además, como destaca el diario El Watan, “el Ejército tiene de él una imagen positiva, la de un intransigente en la lucha contra el terrorismo”.

Pie de foto: El director de gabinete de Bouteflika, Ahmed Ouyahia, es uno de los tres posibles sucesores del presidente

Un hombre fiel al Estado

Algunos analistas aseguran que, en privado, Ahmed Ouyahia mantiene una cierta distancia respecto al clan presidencial dirigido por Saïd Bouteflika. Ouyahia, que es originario de la Cabilia, es un hombre de aparato, un fiel representante de los poderes del Estado, un político que aplicó escrupulosamente en su país la política económica que sugirió el Fondo Monetario Internacional (FMI). Es un hombre frío, paciente, calculador y atrevido, pero no demasiado popular. El general Abdelghani Hamel, que dirige la policía desde el año 2010, es el único alto militar que de momento se sitúa en la línea de salida en la carrera para la sucesión presidencial. Los especialistas en cuestiones militares sostienen que no es un general político, y en el seno del clan presidencial se ha enfrentado al DRS con un objetivo muy concreto: limitar su poder. En octubre de 2014, tuvo que hacer frente a un movimiento de protestas laborales en la policía. Los policías asediaron el palacio presidencial y pidieron la dimisión del general; no lo consiguieron. Hamel se vengó de esta afrenta llevando a cabo una profunda depuración en el seno de las fuerzas policiales. En el ámbito internacional, sobre todo en la cooperación antiterrorista, el general Hamel ha desempeñado una labor decisiva. De momento, según dice el politólogo Rachid Tlemçani a la revista New African, ninguno de los tres posibles candidatos a la sucesión presidencial tiene posibilidad de alcanzar este reto “mientras que Saïd, el hermano de Abdelaziz Bouteflika, esté aquí”. Según Tlemçani, Saïd Bouteflika no descarta suceder a su hermano, y cuenta con sólidos apoyos en Francia y Estados Unidos para lograrlo. Cabe pensar que la crisis de la sucesión, que surgió en el seno mismo del sistema, se solucionará cuando toque y en el marco estricto del poder.

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