Paco Soto

Pie de foto: El presidente de Mauritania, Mohamed Ould Abdel Aziz, votando en el referéndum de reforma constitucional.

El presidente de Mauritania y exgeneral golpista, Mohamed Ould Abdel Aziz, se ha salido con la suya al conseguir una amplia victoria a favor de su proyecto de reforma constitucional en el referéndum que se celebró en el país magrebí el pasado 5 de agosto. Tal y como se esperaba, Abdel Aziz, que controla todos los mecanismos del poder en el país a través de su partido, la Unión por la República (UPR), consiguió ganar la consulta, mientras que el sector de la oposición más significativa que llamaba al boicot, el Foro Nacional por la Democracia y la Unidad (FNDU), no logró su objetivo. Fue un referéndum sin sorpresa. Según datos oficiales de la Comisión Electoral, Abdel Aziz y sus partidarios lograron un amplio apoyo a la reforma constitucional. El sí a la revisión constitucional consiguió más del 85% de los votos y el no se quedó en torno al 10%. El nivel de participación fue de 53,75%, un resultado relativamente mediocre si se tiene en cuenta que los defensores del sí tenían el aparato del Estado y los medios oficiales a su favor. La participación en Nuakchot, la capital del país, fue una de las más bajas: entre 35% y 37% de asistencia a las urnas. Yahya Ould Ahmed El Waghef, presidente del partido opositor ADIL, la formación del jefe del Estado Sidi Ould Cheikh Abdallahi derrocado por militares golpistas, no dio por buenos los resultados oficiales.

El presidente mauritano planteó la reforma de la Carta Magna en vigor para poder disolver el Senado e instituciones como la Alta Corte de Justicia y el Alto Consejo Islámico, suprimir la figura del Mediador de la República, crear consejos regionales, e introducir cambios en la bandera y en el himno nacionales. Pero el verdadero motivo ocultado por el jefe del Estado para celebrar el referéndum, según la oposición, es revisar el ordenamiento constitucional para poder presentarse a un tercer mandato, porque la actual Constitución solo autoriza dos. Con su victoria en las urnas del pasado sábado, el presidente que llegó al poder a través de un golpe militar no tendrá que soltar las riendas del Estado en 2019, y tiene el camino despejado para seguir dirigiendo el país a su gusto.

Pie de foto: El presidente mauritano durante un acto de campaña a favor de la reforma constitucional/STR-AFP-

Una Constitución a su medida

A partir de ahora, Mohamed Ould Abdel Aziz va a tener la Constitución que desea. La derrota de la oposición es evidente, y el jefe del Estado, acusado por sus detractores de ser un dirigente autoritario, puede iniciar con optimismo la nueva fase que le va a permitir legalmente mantenerse en el poder el tiempo que quiera. El sábado por la noche, antes de conocer los resultados oficiales, el presidente celebró su victoria en una cena que ofreció a sus simpatizantes. Los partidos de la oposición agrupados en el FNDU hicieron lo mismo antes de saber en qué proporción habían votado los mauritanos, y calificaron de “anticonstitucional” la consulta. Después cuestionaron los resultados oficiales. La oposición, dividida en diversas tendencias (islamistas, izquierdistas, liberales, africanistas, panarabistas…) ha demostrado que tiene fuerza, pero todavía no la suficiente para derrocar pacífica y democráticamente a Abdel Aziz.

 

Poder militar

Las Fuerzas Armadas son el principal poder fáctico del país norteafricano, y es por esto que los pronunciamientos militares son frecuentes en Mauritania. El actual mandatario consiguió el poder en 2008 al derrocar a Sidi Ould Cheikh Abdallahi, segundo presidente civil desde la independencia de Mauritania en 1960. El país más pobre y débil del Magreb es inestable y objetivo de diversos grupos terroristas, y su relación con Marruecos es mala. Su participación en el denominado G5 del Sahel, organismo creado en 2014 y amparado por Francia que agrupa a Mauritania, Níger, Malí, Chad y Burkina Faso, y busca la cooperación regional para políticas de desarrollo y seguridad, da cierta relevancia a Nuakchot, en gran medida porque Mohamed Ould Abdel Aziz es su presidente en ejercicio.

Pie de foto: Un grupo de ciudadanos mauritanos votan en el referéndum en Nuakchot, la capital del país/STR-AFP.

Fallos en la votación

Mohamed Ould Abdel Aziz ha ganado la partida, pero esto no significa que sea ahora un dirigente más democrático. Es .lo que sostienen los opositores políticos y de la sociedad civil. Convergencia Democrática CD), la única fuerza opositora que llamó a votar que no en el referéndum, denunció “fallos en el desarrollo de la votación”, así como “intimidaciones a nuestros representantes en los colegios electorales”, aseguró Mahfoudh Ould Bettah, dirigente de este partido. Por el contrario, la Comisión Electoral en manos del poder sostuvo que el referéndum se celebró correctamente y bajo el estrecho control de “instituciones nacionales e internacionales y observadores nacionales que pertenecen a la sociedad civil”, declaró Mohamed Ould Sidi, director de Operaciones Electorales. Así las cosas, según el portal ‘MauriWeb’, Abdel Aziz se comporta en Mauritania como “Maduro en Venezuela”. “Su única preocupación es tener el apoyo de una oligarquía en el seno del Ejército”, señala el citado portal.

La consulta se ha celebrado pero, según la oposición, ha sido un esfuerzo “inútil” del presidente para perpetuarse en el poder. En uno de los países más pobres del mundo donde hay hambre y miseria “las batallas más importantes en Mauritania están en otros lugares”, destaca el diario francés ‘Le Monde’. Son batallas por construir un verdadero Estado democrático y de derecho y una nación norteafricana inclusiva donde el color de piel no sea un problema para ser ciudadano. Son batallas contra la esclavitud que no ha desaparecido, el analfabetismo, la pobreza y por la creación de riqueza que genere bienestar y dignifique la vida de los mauritanos, piensan muchos actores políticos, sociales y mediáticos dentro y fuera del país.

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