Paco Soto

Pie de foto: El primer ministro de Argelia, Abdelmadjid Tebboune.

El nuevo primer ministro de Argelia, Abdelmadjid Tebboune, presentó esta semana el “plan de acción” de su Gobierno para sacar al país magrebí de la crisis económica ante la Asamblea Popular Nacional (APN, Parlamento). Argelia se ha hundido en una profunda crisis debido a la caída del precio de los hidrocarburos, el principal sector productivo del país. Gran parte de la actividad económica argelina se basa en la producción y exportación de gas y petróleo, lo que demuestran la debilidad y dependencia de Argelia de los mercados internacionales y las potencias industrializadas. El proyecto de Tebboune prevé la reforma de las subvenciones del Estado a los alimentos y los servicios de base, lo que podría provocar un gran descontento entre las capas populares menos adineradas. El primer ministro prometió que el Gobierno quiere “lanzar una amplia concertación” de cara a “la adaptación progresiva de la política de transferencias sociales”.

Estas transferencias sociales son básicamente ayudas a la vivienda, la sanidad y la educación, y los poderes públicos subvencionan productos alimentarios como la sémola, la leche y el aceite, así como el agua y la energía. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), estas subvenciones representan el 23,7% del PIB argelino. En gran medida, la relativa paz social de Argelia se debe a la política de subvenciones y transferencias sociales. Hasta ahora, los hidrocarburos han sido la clave de esta apuesta del Estado por mantener controlada a la población menos rica del país. Si el primer ministro consigue poner en práctica su plan gubernamental, las ayudas estatales se reducirán y se percibirán en función de la renta del beneficiario. Es una medida polémica a la que no están acostumbrados los argelinos, que ya sufren muchas penurias. El Gobierno de Abdelmadjid Tebboune pretende aplicar su plan progresivamente y acercar el precio del agua, el gas y la electricidad que pagan los usuarios a su coste real. Tebboune aseguró que los sectores populares con “bajos ingresos” serán tenidos en cuenta por el Ejecutivo de Argel.

Pie de foto: Interior de un supermercado en Argelia.

Dependencia de los hidrocarburos

La dependencia de Argelia de los hidrocarburos es brutal. 95% de los ingresos exteriores y 60% del presupuesto estatal dependen de este sector económico. La caída de los precios del gas y el crudo en los mercados internacionales ha sido un auténtico desastre para la nación magrebí. Según dijo el jefe de Gobierno en la APN, su Gabinete es “consciente de los límites de una estrategia de crecimiento basada únicamente en el gasto público”. El primer ministro reconoció que hasta “los sectores productivos de riquezas, de valor añadido y de empleo, elementos de diversificación de la economía nacional, son fuertemente dependientes de los hidrocarburos”.

Mayoría parlamentaria

El primer ministro se pronunció a favor de la reforma del sistema bancario, sobre todo para potenciar la actividad de las pequeñas y medianas empresas, y de la administración, y defendió la necesidad de combatir con más eficacia la burocracia, pero admitió que las inversiones extranjeras seguirán estando bajo control del Estado. El viernes de esta semana, los diputados debatirán el “plan de acción” del Gobierno antes de votar a favor o en contra. El plan será adoptado, porque el Frente de Liberación Nacional (FLN), en el poder desde la independencia de Argelia, en 1962, y su aliado político la Agrupación Nacional Democrática (RND) tienen mayoría absoluta en la Cámara, con 261 escaños sobre los 462 de la APN.

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