Irene Infante

El Sahel constituye una zona de elevado interés para España. Su cercanía con las islas Canarias, la riqueza de sus tierras, la presencia de migrantes subsaharianos en la Península y su importancia estratégica y en relación con la seguridad explican que España haya asumido el compromiso de estabilizar la zona, con el despliegue de tropas en varios de estos países, entre ellos, Senegal.

Dentro de esta región, es la zona que abarca el Sahara, Mauritania, Senegal y Gambia la que se analiza en la nueva monografía de la Escuela de Altos Estudios de la Defensa (EALEDE), bajo el título “Nuestra frontera aún más avanzada entre el Sahara Occidental y Senegal”.

La publicación, compuesta por seis capítulos, ha sido dirigida por el profesor de la Universidad Complutense Juan Ignacio Castien, y realiza un estudio socio-histórico y geoestratégico de la zona occidental de África, con el fin de conocer de forma más detallada sus particularidades y puntos clave. En este contexto conviene recordar que, en la región, “el Estado concebido en un sentido europeo no tiene sentido”, como indica Emilio Sánchez de Rojas, uno de los autores que colaboran en la publicación.

A lo largo del documento se analiza la relación existente entre Marruecos y Mauritania, la cuestión étnica, religiosa y política en Senegambia, y los intentos de las diversas organizaciones internacionales por hallar una solución a este conflicto, entre otros. Según indica el presidente del grupo de investigación, se ha intentado tratar con la misma profundidad las cuestiones del Sahara Occidental y Senegambia, unidas entre sí a través de Mauritania.

El documento también se detiene en el contencioso del Sáhara Occidental, del que se cumplen los 40 años. En el análisis se disecciona la colonización española y su posterior retirada de la zona en 1975, la Marcha Verde y las diversas resoluciones internacionales relacionadas con este asunto. Al mismo tiempo, se documentan las cuestiones tribales, los efectivos militares desplegados en la zona por parte de Marruecos y la composición del Frente Polisario.

En el documento también se explica que las zonas de Mauritania y el Sáhara constituyen un espacio relativamente vacío, por lo que en esta región se observa la proliferación de grupos terroristas. Asimismo, se indica que uno de los motivos que explican la importancia geoestratégica de Mauritania es su actuación como conector entre el Magreb y África Subsahariana, lo que le confiere un acusado carácter integrador entre las poblaciones de ambos lugares.

En esta línea, también se señala que las cuestiones específicas relativas al marabutismo –islam predominante en el Sahara y la zona de Senegambia, derivado del sufismo–, permiten conocer uno de los principales factores de unión de este amplio espacio, y subrayan la homogeneización existente entre Senegal y Gambia.

Para completar la visión global que aporta el documento, se analiza la cuestión de la seguridad y la defensa en la región de África Occidental, con el minucioso estudio de sus fuerzas armadas y policiales, así como las diversas dificultades existentes para lograr una eficiente cooperación regional, que contribuiría a una mayor estabilidad a nivel regional.  

 

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