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ENTREVISTA a Hasan Bakhshi, Director de Industrias Creativas, NESTA

En los últimos años, la economía creativa ha crecido a mayor velocidad que el resto de la economía. El trabajo creativo genera innovación y riqueza hasta el punto de que podría ser el aspecto más importante para el crecimiento económico a largo plazo.

Numerosos estudios han constatado que las profesiones creativas producen un mayor nivel de felicidad en los trabajadores, lo que repercute en el bienestar global de todos los ciudadanos. Hasan Bakhshi explica que los perfiles profesionales deberían ser más amplios, empezando por reconsiderar las barreras tradicionales de la educación, que distingue entre formación técnica y creativa.

A lo largo de la entrevista, también comenta cómo la tecnología está ayudando a la comprensión del valor monetario del arte y la cultura, aportando macrodatos sobre el consumo y la repercusión económica de esta actividad.

¿Qué deberían hacer los gobiernos para contribuir al crecimiento de la economía creativa?

En los últimos años, hemos observado que la economía creativa, que se define como la parte de la economía que hace uso del trabajo creativo con fines comerciales, ha crecido muy rápidamente. Solo por este motivo, los responsables de las políticas deberían centrarse en ella.

Pensamos en la economía creativa como la parte de la economía que hace uso de la creatividad y del trabajo creativo con fines comerciales. Si echamos un vistazo a las estadísticas económicas en países como el Reino Unido, vemos que en los últimos años la economía creativa ha crecido dos o tres veces más rápido que el resto de la economía. Un informe de investigación reciente ha revelado que la economía europea también cuenta con una economía creativa de muy rápido crecimiento.

¿Hay alguna diferencia entre la población activa de la economía creativa y la población activa en su conjunto?

Si pensamos en lo que representa el trabajo creativo, este implica un despliegue de habilidades cognitivas, de habilidades analíticas para conseguir algo innovador, la diferenciación de productos, nuevas formas de pensar y de trabajar que no se puedan anticipar en su totalidad. La idea fundamental del trabajo creativo es que propicia la innovación. Da lugar a la innovación y, por ende, al crecimiento. Siendo esto así, el aspecto creativo de la población activa es más importante para el crecimiento económico a largo plazo.

¿Las profesiones creativas están asociadas con niveles más altos de bienestar subjetivo?

El año pasado llevamos a cabo un estudio con los datos obtenidos en una encuesta realizada a la población activa del Reino Unido que sugería que, en general, las profesiones creativas se asociaban con altos niveles de felicidad, con la sensación de que la vida de las personas era más plena y con mayores niveles de satisfacción que en otros trabajos. Sin embargo, evidentemente, el bienestar se explica por muchísimos otros factores como los ingresos, cuánto ganamos. Si se controlan todos los demás aspectos que determinan el bienestar, se observa que las profesiones relacionadas con el arte y el diseño tienen mayores niveles de bienestar que otras profesiones. Por otro lado, en las profesiones relacionadas con las TI y la publicidad, el bienestar parece ser realmente inferior.

¿Cuál debería ser el alcance de las políticas culturales en el contexto de la economía creativa?

Lo primero que cabe apuntar es que las políticas culturales deben diseñarse y ponerse en práctica principalmente por razones culturales. Dicho esto, es innegable que los países con sectores culturales muy prósperos y activos también tienden a tener industrias creativas comerciales dinámicas y rentables. Los responsables de las políticas deben tratar de entender la relación entre el sector cultural y las industrias creativas comerciales y, a continuación, dónde se encuentran estos vínculos o lo que a veces se describe como los efectos derivados del sector cultural y las industrias creativas. Deben apoyarse y potenciarse al máximo.

A esto le añadiría: “¿qué entendemos por cultura?”. Si nos fijamos en cómo se están aplicando actualmente las políticas culturales en distintos países de Europa, observamos que son muy conservadores en cuanto a la definición de qué es el arte y la cultura y cuál es su alcance. Sin embargo, sabemos que en la práctica la cultura es muy dinámica. Constantemente aparecen nuevas formas de arte y cultura, nuevos tipos de participantes culturales y nuevas formas de participar en la cultura, pero al parecer las políticas no siempre están a la altura. Algo que creo que, en general, los gobiernos deberían hacer es mostrar su comprensión de la cultura tal y como se manifiesta en la práctica y, a partir de aquí, garantizar que la forma en la que apoyan la cultura a través de las políticas culturales es más apropiada para su finalidad.

¿Cuáles son los beneficios de combinar habilidades artísticas y científicas en la educación secundaria?

Recientemente hemos publicado un informe de investigación en Nesta que sugiere que las empresas que incorporan tanto a personas con habilidades artísticas y de diseño como a personas con habilidades científicas y tecnológicas en su plantilla, siendo los demás factores idénticos, crecen más rápido y son más innovadoras que las empresas que solamente se centran en contratar a personas con habilidades científicas y tecnológicas. Parece que hay datos económicos bastante contundentes que demuestran que cuanto más amplia es la variedad de habilidades que conforman la fuerza laboral de un país, mayores son los rendimientos económicos obtenidos de la inversión. Por supuesto, la repercusión de esto en el sistema educativo es que debemos ser muy cautelosos para evitar poner barreras a esta formación multidisciplinaria de manera involuntaria. A veces, desde muy temprano, se motiva a los más jóvenes para que se especialicen en ciencia y tecnología o en artes y humanidades. Este tipo de investigación sugiere que los responsables de las políticas educativas deberían intentar no desincentivar de manera involuntaria este modelo de educación más amplio que parece valorarse en el lugar de trabajo.

¿Qué deberían hacer los gobiernos para evitar divisiones disciplinarias?

Lo primero que deben hacer los gobiernos es reconocer que algunas de las divisiones que se han creado entre disciplinas, por ejemplo, en las escuelas, son en parte un reflejo de la actuación del propio gobierno. La forma en la que se han estructurado los planes de estudio, la forma en la que se han determinado o valorado los conocimientos técnicos o especializados que los maestros tienen que enseñar en sus asignaturas. Entre otras cosas, deben revisar el plan de estudios o analizar la forma en la que están estructurados los entornos escolares para permitir esa educación más multidisciplinaria de la que estamos hablando.

¿Cuáles son las principales pruebas sobre la aplicación de las nuevas tecnologías en las instituciones culturales?

Desde hace tres años, en el Reino Unido hemos estado realizando un estudio longitudinal acerca de cómo las instituciones artísticas y culturales utilizan la tecnología en su trabajo, y todos los datos sugieren que estas instituciones están altamente concienciadas sobre algunas de las oportunidades que ofrece la tecnología. Sin embargo, hoy en día, presenciamos cada vez más y más innovaciones. Nuevas formas en las que, por ejemplo, la tecnología digital se puede utilizar en teatros y compañías de artes escénicas para superar las limitaciones físicas que suele imponer el tener un lugar físico, por medio de la retransmisión en vivo o en streaming de las actuaciones a un público más amplio.

Hemos presenciado este tipo de innovaciones progresivas, pero lo que aún no hemos visto son el tipo de innovaciones revolucionarias que, por ejemplo, hemos visto en el caso de la música gracias a los avances tecnológicos. Si pensamos en la industria de la música, la forma en la que experimentamos la música no tiene nada que ver con la de hace 10 o 15 años, cuando necesitábamos dispositivos de grabación físicos como discos, álbumes, etc. Hoy en día, en cuestión de segundos podemos acceder a la música o vivir experiencias musicales a través servicios de streaming. Creo que en el sector artístico y cultural todavía no se han producido muchas de estas innovaciones revolucionarias que están cambiando la propia naturaleza de la experiencia cultural. Mi predicción es que, en los próximos años, presenciaremos más innovaciones revolucionarias que transformarán el sector.

¿Pueden contribuir a los resultados sociales?

¿Pueden el arte y la cultura estar relacionados con los resultados sociales? La prueba prima facie de que las instituciones artísticas y culturales pueden contribuir a los resultados sociales la encontramos en las misiones de muchas de estas organizaciones. A menudo, se instituyen como organizaciones con fines benéficos y misiones caritativas. Estas misiones suelen centrarse en la mejora del bienestar cultural del público, pero también en el logro de resultados sociales. Es innegable que algunos de los resultados de estas organizaciones artísticas y culturales en términos de bienestar se manifiestan en el bienestar social, en resultados sociales en el aprendizaje y la educación para los jóvenes y en la inclusión social. Por ejemplo, comunidades que previamente habían quedado desconectadas de la cultura y ahora están más comprometidas a través de la obra de una determinada compañía de teatro. Son muchos los ejemplos. Aunque también puede haber resultados sociales negativos, pero no sé si esto sería relevante.

¿Negativos?

Hay muchísimos ejemplos de instituciones que están haciendo una gran labor para lograr resultados sociales positivos a través de su trabajo con las comunidades locales. Sin embargo, hay que reconocer que, en ocasiones, el arte y la cultura pueden ser un instrumento de exclusión social. Pueden utilizarse para crear barreras a compromisos y es muy importante que los responsables de las políticas también sean conscientes de las posibles consecuencias.

¿Cómo crees que contribuye la economía a una mejor comprensión del arte y la cultura?

La manera más evidente en la que la economía contribuye a nuestra comprensión del arte y la cultura es el reconocimiento de que, como cualquier otra actividad, el arte y la cultura surgen dentro de unas limitaciones económicas. Los artistas trabajan con determinadas limitaciones económicas. En un nivel básico, necesitan tiempo y recursos financieros para llevar a cabo su actividad. La economía puede contribuir muy directamente a nuestra comprensión del arte y de la cultura de la misma manera que puede contribuir a nuestra comprensión de cualquier actividad que tenga una dimensión económica. Además, la economía aporta valor. Desde hace cientos de años existe una teoría bastante desarrollada sobre el valor que se puede aplicar al arte y a la cultura del mismo modo que se aplica a otros ámbitos. Se trata de una teoría utilitaria sobre el valor, una concepción particular del valor. No debe priorizarse por encima de otros enfoques alternativos sobre el valor, sino que debe considerarse como parte de una concepción multidisciplinaria de lo que representan el arte y la cultura. Los economistas también pueden contribuir con su particular enfoque y concepción de lo que es el valor.

¿Qué temas crees que podrían ser de interés para los jóvenes investigadores que empiecen sus carreras en los próximos años?

El orador principal de la conferencia de esta mañana, el profesor Andy Prat, ha señalado que en el pasado la falta de datos fiables y la ausencia de oportunidades para realizar un trabajo empírico de calidad en el sector del arte y la cultura eran algunas de las razones por las que no había más economistas que trabajaran en este sector. Uno de los beneficios de la denominada revolución de los macrodatos, asociada a Internet y las TIC, en términos más generales, es que ahora, en principio, los investigadores tienen más datos a su disposición para entender el fenómeno del arte y la cultura. Creo que en los próximos años se llevará a cabo un mayor volumen de trabajo empírico, un trabajo basado en datos para comprender aquellos aspectos de la actividad del arte y la cultura que, hasta ahora, han estado ocultos a los ojos de los investigadores.

 

Esto se debe a que crece muy rápido y no existe un registro de datos…

En parte, tiene que ver con el hecho de que la cultura evoluciona muy rápidamente y es muy dinámica, lo cual hace que sea difícil aplicar las formas que los investigadores han utilizado tradicionalmente para tratar de entender el mundo, como encuestas, censos y registros. Esto hace que sea difícil actualizar las fuentes de datos. Así que, en cierto modo, se debe a que la cultura está cambiando muy rápidamente, pero también al hecho de que está cada vez más digitalizada. Esto significa que la propia cultura está dejando una huella digital como nunca antes lo había hecho. Por supuesto, uno de los factores de la revolución digital es que deja una huella de datos que permite a los analistas acceder a dichos datos y tratar de utilizarlos para comprender mejor el arte y la cultura. Un buen ejemplo son los datos de las redes sociales. Sabemos que hay muchos debates, actitudes, percepciones y reacciones en torno a las experiencias culturales que ahora se están llevando a cabo en línea a través de las plataformas de las redes sociales. Esto ofrece a investigadores y analistas, como yo, la oportunidad de acceder a estos datos, limpiarlos y adaptarlos para llevar a cabo un análisis de investigación y, con suerte, utilizarlos para mejorar nuestra comprensión sobre el arte y la cultura tal y como se manifiestan hoy en día.

¿Los legisladores y otras partes interesadas tienen en cuenta la investigación realizada por las universidades y los centros de investigación?

Esta es una pregunta bastante amplia cuya respuesta varía en función del tipo de campo de investigación en cuestión. En mi opinión, en el ámbito del arte y la cultura, que obviamente es el tema que nos ocupa hoy en la conferencia ACI, uno de los problemas es que no hay suficientes académicos que se dediquen a cuestiones de investigación sobre las que los políticos necesitan respuestas actualmente. Esto no quiere decir que no se estén llevando a cabo investigaciones relevantes para las políticas, pero sí podría ser útil replantear las prioridades de investigación para dar preferencia a las respuestas que necesitan los legisladores. Este es uno de los puntos que planteo.

Algo que es característico de toda la investigación académica, y no solo del arte y la cultura en concreto, es que los horizontes con los que suelen trabajar los responsables de las políticas son más estrechos que los horizontes con los que trabajan los investigadores académicos. Esto significa que si, por ejemplo, el proceso de recopilación, diseño y publicación de una monografía o de un libro o volumen académico puede tardar un par de años en completarse, es posible que los temas de investigación abordados por los investigadores en dicha obra, en los que los responsables de las políticas se centraban en aquel entonces, hayan dejado de tener tanto interés para ellos en la actualidad.

Sus intereses han ido evolucionando. De este modo, creo que hay cierta desconexión entre los horizontes de los responsables de las políticas, que son más estrechos, y los de los académicos, que son más amplios. No hay una respuesta fácil para esta cuestión, pero sí creo que la academia puede hacer más para garantizar la codificación de los conocimientos extraídos de la investigación que sean relevantes desde el punto de vista político y ponerlos a disposición en un lenguaje entendible, de manera que se pueda actuar en consecuencia con mayor rapidez que actualmente.

 

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