Paco Soto

Pie de foto: El Rey Mohamed VI reunido con el presidente del Tribunal de Cuentas, Driss Jettou, el primer ministro, Saad Eddine El Othmani, y otras personalidades.

El “seísmo” político que el Rey de Marruecos, Mohamed V I, anunció hace varias semanas se está cumpliendo. Como siempre en estos casos, algunos periodistas extranjeros, pero también marroquíes, y analistas políticos dirán que nada nuevo está cambiando en Marruecos, que todo es pura demagogia del régimen, que la lucha contra la corrupción y la regeneración del país es una maniobra del majzén. Habrá que ver si es cierto o no, pero hay indicios que apuntan en una dirección positiva. El monarca lleva meses advirtiendo a la clase política, al funcionariado y al mundo económico de que el país no va bien. Que hay demasiados problemas que no se resuelven y que la clase dirigente no tiene en cuenta los deseos y necesidades de millones de marroquíes, que quieren más bienestar, justicia social y democracia.

Pero, lógicamente, es difícil alcanzar un reto de esta envergadura si no se renueva profundamente la clase política. En este sentido, el Tribunal de Cuenta -organismo del Estado que vigila de cerca las finanzas de los partidos, cargos electos y miembros de instituciones de diversa naturaleza- hizo público su informe para el año 2016. El Tribunal de Cuentas está presidido por Driss Jettou, un tecnócrata y exprimer ministro que tiene pleno apoyo del jefe del Estado. El alto tribunal constató que 3.062 listas de candidatos y 1.702 mandatarios de listas de candidaturas entregaron al organismo estatal sus declaraciones respecto a gastos en campañas electorales. 299 mandatarios depositaron sus declaraciones fuera del plazo legal para hacerlo, y 210 no cumplieron con su obligación.

Sin cumplir la ley

Así las cosas, el Tribunal de Cuentas informó de que 414 cargos electos no cumplieron con lo que estipula la ley, al no poder justificar ni muchos de sus gastos.ni los orígenes de las fuentes de financiación de sus campañas electorales en los escrutinios de los días 4 y 17 de septiembre de 2015. Los cargos electos presuntamente implicados en prácticas ilegales tienen 90 díashttp://pub.le360.ma/ads360/www/delivery/lg.php?bannerid=3137&campaignid=35&zoneid=278&loc=http%3A%2F%2Ffr.le360.ma%2Fpolitique%2Fseisme-partisan-414-elus-mis-en-demeure-par-la-cour-des-comptes-148803&referer=http%3A%2F%2Ffr.le360.ma%2F&cb=03dae16425 para aclarar su situación, En caso contrario, tendrán que hacer frente a todo el peso de la ley. “En virtud del artículo 158 de la Ley Orgánica número 59-11, el primer presidente del Tribunal de Cuentas exigirá a 414 electos los documentos requeridos, en un plazo der 90 días.

Pie de foto: Driss Jettou, presidente del Tribunal de Cuentas.

Se trata de electos que no han entregado al Tribunal el estado de sus gastos relativos a sus campañas electorales o que no han indicado las fuentes de financiación de estas campañas”, indica la institución presidida por Jettou. Los cargos electos que están en el punto de mira del alto tribunal pertenecen a varias formaciones: el islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD, 18 cargos); el liberal y modernista Partido de la Autenticidad y Modernidad (PAM, 28); el nacionalista y conservador Partido Istiqlal (PI, 78); el centrista y liberal Reagrupamiento Nacional de Independientes (RNI, 68); el conservador y berberista Movimiento Popular (MP, 44); la Unión Socialista de Fuerzas Populares (36); el poscomunista Partido del Progreso y el Socialismo (PPS, 32); y el derechista Unión Constitucional (UC, 34).

También hay otras fuerzas menores implicadas como el Partido del Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible (1); el Partido del Renacimiento y la Virtud (2); el izquierdista Al Ahd Addimocrati (4); el Partido Marroquí Liberal (PML, 1); y el Partido de la Acción (1). Hay 36 cargos electos presuntamente implicados en comportamientos dudosos que no pertenecen a ningún partido.

Reforma de la Administración

Por otra parte, Mohamed VI, en su último discurso en el Parlamento, criticó con firmeza el Ministerio de la Reforma de la Administración y de la Función Pública, porque consideró que existen diversas disfunciones en este departamento. Además, se pronunció a favor de una reforma profunda de la Administración para que tenga en cuenta los intereses de los ciudadanos y preste servicios adecuados.

Las críticas y directivas del monarca no cayeron en saco roto, y el ministro delegado encargado de la Reforma de la Administración, Mohamed Ben Abdelkader, organizó un sondeo en su ministerio para “enraizar la cultura del diálogo y la comunicación y reforzar la colaboración entre empleados, actores de la sociedad civil y colaboradores sociales”. El sondeo quiere detectar todos los problemas del ministerio para poder ofrecer a los ciudadanos un servicio en condiciones. Fue una de las orientaciones de Mohamed VI. Todo indica que los cambios y reformas van en serio y no han hecho más que empezar. 

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