Pedro Canales

Las elecciones presidenciales de 2019 en Argelia acaparan los titulares de la prensa nacional argelina desde hace semanas, así como los debates de círculos políticos e intelectuales, tanto de los partidos de la coalición gubernamental, como de la oposición. 

Sin embargo, la focalización de la opinión pública sobre el futuro de la Jefatura del estado, no ha podido ocultar la severa crisis socio-económica que atraviesa el país magrebí desde el hundimiento de los precios del petróleo, principal y casi única fuente de divisas para llenar las arcas del Estado. El aumento estos días del precio del crudo por encima de los 80 dólares barril, por el rechazo de los países OPEP y no OPEP reunidos en Argel de aumentar la producción de crudo como pretendía Donald Trump, deja prever que alcanzará los 90 dólares barril a comienzos del año próximo. Sin embargo, los analistas argelinos lo consideran insuficiente para sus previsiones de Presupuesto 2019, que seguirá registrando un déficit superior al 10%.

Consecuencia de todo ello, es que el Estado abandona paulatinamente su condición de “Padre benefactor” sosteniendo artificialmente precios de consumo, salarios de puestos improductivos e importador de todo tipo de alimentos y bienes de consumo. Los violentos enfrentamientos de la Policía antidisturbios en contra de miles de argelinos jubilados del Ejercito y cuerpos de seguridad, junto con las víctimas y sus familias de la guerra interna de la década de los 90 que dejó doscientos mil muertos en el país, que pedían a las puertas de la capital, mejoras sociales y salariales, es una imagen que presagia un futuro cercano de violencia y traumatismo social. 

Los partidos gubernamentales y el stablishementdel Poder quiere centrar la atención exclusivamente sobre si el actual presidente Abdelaziz Buteflika se volverá a presentar o no. En una entrevista al cotidiano árabe Al Qods el Arabi, que se edita en Londres, el antiguo ministro de Comunicación y ex embajador de Argelia en España, Abdelaziz Rahabi, es tajante: “Estoy convencido de que Buteflika no se presentará a un quinto mandato”. Rahabi estima que la campaña que agitan los partidos y otras organizaciones afines al poder, tiene como objetivo mantener el statu quo, porque de otro modo “es el fin de su reino”. e

Abdelaziz Rahabi da dos razones por las que cree que Buteflika no se presentará de nuevo a las Elecciones: primera, su salud menguante; y segunda, la falta de una agenda política interna capaz de motivarle. Interrogado para que precise algo más su idea del mantenimiento del statu quo, Rahabi es tajante: “Los partidarios del Presidente han amasado verdaderas fortunas. Somos uno de los raros países del mundo que garantiza el enriquecimiento y la impunidad al mismo tiempo”. Esta es la razón, según el diplomático, por la que sus partidarios le insisten en que se presente a un 5º mandato, “aun a sabiendas de que físicamente es incapaz de ejercer sus funciones”.    

De un modo indirecto, Rahabi apoya la afirmación hecha en una entrevista al periódico francés Le Figaro, por el que fuera embajador francés en Argelia y posteriormente jefe de los servicios de espionaje exterior (DGSE), Bernard Bajolet, que ha sostenido que “el presidente Buteflika es mantenido artificialmente en vida”.