Juan Pons, analista de Asuntos Espaciales y de Defensa

La población marroquí está a punto de dar un importante salto hacia delante en el acceso y utilización de las nuevas tecnologías. Y ello será posible gracias a las telecomunicaciones vía satélite. Hispasat, el principal operador español de satélites de comunicaciones, ha puesto en órbita con éxito su nueva plataforma 30W-6, una de cuyas prioridades es contribuir de forma decisiva a reducir la brecha digital existente entre la población de Marruecos, principalmente entre los habitantes de las grandes ciudades y los del interior del país.

La compañía marroquí Nortis será la encargada de comercializar a precios asequibles todos los servicios de Internet, telefonía fija y móvil, datos y televisión de calidad que en los próximos meses ofrecerá el Hispasat 30W-6 sobre todo el inmenso territorio de Marruecos.

Gracias a sus 40 transpondedores en banda Ku, 10 en banda C y hasta 6 haces en banda Ka, los citados servicios estarán disponibles incluso en las zonas rurales y del interior del país. Especialmente importante será la llegada de Internet de calidad y alta velocidad a zonas remotas o de muy difícil acceso, lugares donde hasta ahora no ha sido posible la recepción de las tecnologías de la información mediante otras infraestructuras.

“El acceso a la banda ancha de calidad es una necesidad vital para el desarrollo económico, social e incluso personal, lo que el 30W-6 viene a satisfacer en aquellos lugares donde no llegan otras tecnologías” ha subrayado Carlos Espinós, consejero delegado de Hispasat.

El Hispasat 30W-6 embarca un equipo innovador: un demostrador de receptor en banda Ka que utiliza tecnología fotónica de vanguardia. Desarrollado por la compañía española DAS Photonics con la contribución decisiva de TRYO Aeroespace, la citada tecnología permite reducir la masa y volumen del receptor, así como mejorar el rendimiento de los transbordadores del satélite.

El lanzamiento al espacio del 30W-6 tuvo lugar el 6 de marzo, a las 06:33, hora peninsular española ‒00:33 en el estado de Florida‒ a bordo de un cohete norteamericano Falcón 9 de la compañía SpaceX desde la base espacial de Cabo Cañaveral.

Aproximadamente 33 minutos después del despegue se produjo la separación del satélite del lanzador Falcon 9. Fue entonces cuando se activaron los equipos báscios del satélite y los paneles solares se desplegaron para recibir los primeros rayos solares que generan la corriente eléctrica para alimentar los sistemas de a bordo.

Para comprobar la correcta prestación de servicios por parte de todos los sistemas que que viajan a bordo, los técnicos de Hisdesat que se encuentran en la estación de seguimiento y control de Arganda (Madrid) están inmersos en la fase de evaluación en órbita, que se prolongará por espacio de varias semanas.

Una vez superadas las pruebas, el satélite quedará emplazado en el espacio a 36.000 kilómetros de la Tierra y ubicado en su posición orbital definitiva de 30º Oeste, donde sustituirá al Hispasat 30W-4.

El Hispasat 30W-6 es el duodécimo satélite del operador español, “con el que la compañía da por concluida la actual fase del plan de crecimiento de la compañía”, ha asegurado Espinós.

Previsto inicialmente su lanzamiento para el 22 de febrero, diversas anomalías encontradas en el sistema de presurización de la parte alta del lanzador ‒donde estaba encapsulado el 30W-6‒ obligaron a SpaceX a retrasar el despegue en varias ocasiones, que finalmente se produjo el día 6 de marzo.