Paco Soto y Efe

Pie de foto: Un grupo de mujeres esperando la distribución de alimentos en una población de Marruecos.

Una avalancha humana durante un reparto de comida causó la muerte de al menos 15 personas y cinco heridos graves en una región rural de Marruecos, según informó el domingo el Ministerio del Interior. Este lamentable suceso ocurrió en la localidad de Sidi Boulalam, en la provincia de Esauira, a unos 600 kilómetros al sur de Rabat, durante una distribución de alimentos para personas y familias humildes organizada semanalmente en el zoco de dicho municipio. Según informaron diversos medios locales, la mayoría de las víctimas son mujeres, niños y ancianos. El portal ‘le360.ma’ informó de que el reparto de alimentos era una iniciativa de un hombre rico de la localidad, Abdelkabir El Hadidique, quien pretendía así ayudar a las familias más pobres de esta región de Marruecos. En las zonas rurales más marginadas del país, la pobreza es tan importante que muchas familias tienen incluso dificultades para alimentarse.

La ausencia de unas estructuras de Estado de bienestar como ocurre en la Europa desarrollada convierte la vida de muchos marroquíes de las zonas rurales deprimidas en un infierno. El trágico suceso de Sidi Boulalam ocurrió cuando se anunció la distribución de alimentos en un almacén. Unas 800 personas se precipitaron sobre los organizadores, que se vieron literalmente desbordados por la multitud, produciéndose tropiezos, caídas y una auténtica avalancha humana. Además de los muertos y heridos graves, hay al menos 38 heridos más de menor consideración, de los que muchos son niños. Una mujer gravemente herida tuvo que ser evacuados en helicóptero. La Fiscalía ordenó la apertura de una investigación para determinar las responsabilidades del suceso, mientras que el Ministerio del Interior también inició otra investigación con el mismo propósito.

Pie de foto: Una madre y su hija en una zona rural de la región montañosa del Atlas, en Marruecos.

Instrucciones del Rey

El Rey de Marruecos, Mohamed VI, dio instrucciones para que la Casa Real asuma los gastos de inhumación y funerales de las víctimas, así como también de los cuidados hospitalarios que tendrán que recibir los heridos. La institución monárquica tomará medidas excepcionales para ayudar materialmente a las familias afectadas. En Marruecos, este tipo de iniciativa por parte de la jefatura del Estado es bastante frecuente. La intervención real es el único instrumento que puede evitar que familias y personas en situación económica precaria se hundan definitivamente en la miseria absoluta.

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