Susana Campo/lainformacion.com 

"Si van más lejos, estas fronteras se abrirán. Ni yo ni mi pueblo nos veremos afectados por estas cortantes amenazas", ha dicho el presidente turco, Recep Tayip Erdogan.  El acuerdo migratorio de la UE con Turquía, criticado por las organizaciones defensoras de Derechos Humanos, ha reducido la llegada de refugiados desde Turquía. 

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha lanzado su órdago a la Unión Europea tras la decisión del Parlamento Europeo de suspender las negociaciones para su adhesión. En tono amenazante, ha dicho que si le presionan, podría terminar abriendo las fronteras del país.

"Si van más lejos, estas fronteras se abrirán. Ni yo ni mi pueblo nos veremos afectados por estas cortantes amenazas. No importará si todos aprueban esa votación", ha afirmado el mandatario turco, en un discurso en un congreso sobre justicia para las mujeres en Estambul.

No es la primera vez que Erdogan recurre a este tipo amenaza. En los últimos meses las ha utilizado constantemente como medida de presión hacia Bruselas. “Forma parte de la retórica entre la UE y Turquía”, señala a www.lainformacion.com, Alberto Priego, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Pontificia Comillas.

Este jueves, el Parlamento europeo aprobó paralizar las negociaciones con Turquía sobre su adhesión a la UE por amplia mayoría. Los miembros del Parlamento han tomado esta decisión por la respuesta "desproporcionada" de Ankara al golpe de Estado fallido del pasado mes de julio.

“Turquía no tiene ninguna opción en los próximos 20 años de formar parte de la UE porque no hay voluntad de la UE”, asegura Priego que indica que “por ello está girando hacia Oriente Medio”. No obstante, para Erdogan es importante mantener la condición de candidato a la UE porque implica que el país vive bajo un sistema democrático, pese a las purgas y limpia política efectuada desde el golpe fallido del pasado mes de julio.

Carmen Rodríguez López, Vicedecana de Relaciones Internacionales y Movilidad de la Universiad Autónoma de Madrid, subraya que es una reacción habitual de Erdogan a las críticas del Parlamento. “Ha sido muy crítico con el Parlamento, aún así no ha decidido romper relaciones con la UE, ni congelar por su parte el proceso de negociaciones”. En su opinión, es un intento de desautorizar a la UE pero sin desconectarse del proyecto europeo. “La Unión Europea es un importante engranaje para Turquía”, insiste

Para la experta, en los último años “se ha erosionado” el interés de los turcos por formar parte de la Unión Europa. “Se percibe que son eternos candidatos y que les está poniendo más condiciones.”

Por otro lado, Marc Saurina, especialista en política turca y profesor asociado a la Universidad Carlos III, asegura que “la resolución del Parlamento es una respuesta a la deriva autoritaria de Erdogan”. Ahora bien, ambos se necesitan, “Turquía necesita los fondos de Europa especialmente tras la caída en inversión extranjera, la devaluación de la lira y otros factores, como el turismo", puntualiza.

El presidente turco ha jugado con la idea de convocar un referéndum para que los turcos decidan si proseguir o no con las negociaciones de adhesión. Esta votación uniría al Gobierno y a la oposición, explica Saurina que ve más probable que la UE y Turquía firmen un acuerdo bilateral de cooperación antes que la adhesión.

A la ya tensa y difícil relación que mantienen la UE y Ankara en los últimos años, a finales de este verano se sumó un nuevo aspecto: el acuerdo para frenar la migración. Más de 1,3 millones de refugiados e inmigrantes llegaron a Europa de forma ilegal en 2015, un flujo que llevó a los países comunitarios a enfrentarse por el modo en el que gestionara ese volumen de personas.

Tras la crisis migratoria, que puso contra las cuerdas al Viejo Continente, la UE firmó el acuerdo migratorio con Turquía, criticado por las organizaciones defensoras de Derechos Humanos porque considera al país islámico como un destino seguro, pese a la represión y violación de las libertades. Su aplicación, ha reducido la llegada de refugiados e inmigrantes desde Turquía.

El acuerdo con Turquía fue un error porque es cortoplacista. Ha detenido el flujo pero sin solucionar la crisis. La única solución a la crisis pasa por Siria porque la gente quiere volver a su país”, señala , Alberto Priego. En su opinión, si se cierran unas rutas, se utilizarán otras, tal y como hemos visto.

Para Carmen Rodríguez, “la UE ha decido firmar pactos bilaterales para controlar y prevenir el flujo migratorio. Ese papel controlador de fronteras, en el caso turco, responde a la dificultad de la UE para establecer una política de asilo común a largo plazo.". En estos momentos, Ankara señala que está acogiendo a unos 2,7 millones de refugiados sirios y unos 300.000 iraquíes en asentamientos que muchas veces están en condiciones insalubres.

Además, esta resolución del parlamento criticada por Erdogan coincide con su última purga. Este lunes, mediante un decreto oficial el gobierno anunció el cese a 15.700 funcionarios, policías y militares por sus presuntos lazos con el intento de golpe de Estado de julio. Una de las líneas rojas del Parlamento es la reintroducción de la pena capital por parte del gobierno turco que  llevaría a la suspensión formal del proceso de adhesión. No en vano, el presidente Recep Tayyip Erdogan es partidario de reintroducirla "si el pueblo lo quiere", un debate que se ha intensificado desde el golpe fallido de este verano.

Los expertos coinciden en subrayar la deriva autoritaria de Erdogan. "Durante su época como primer ministro en 2005 fue reformista en casa y en el exterior jugó un papel de mediador, ganando peso en la arena internacional como mediador de conflictos en la región, como cuando el gobierno turco medió entre Turquía e Israel. En su segundo periodo -la segunda legislatura del AKP, se produjo una ralentización en las avances democráticos de su gobierno- y en los últimos años, en las dos últimas legislaturas y una vez que Erdogan ya fue elegido presidente en 2014, hemos sido testigos de un giro autoritario”, concluye Carmen Rodríguez.

Esta claro que la Turquía de Erdogan no cumple con todos los criterios para ser miembro de la UE pero Europa necesita mantener diálogo con Ankara en dos aspectos esenciales en la cooperación contra el terrorismo y la crisis migratoria. Europa saca músculo pero no puede tensar la relación con Ankara hasta el punto de romperla.

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