Paco Soto

Pie de foto: Los ministros de Asuntos Exteriores de España y de Marruecos, Alfonso Dastis y Nasser Bourita.

Las relaciones diplomáticas entre España y Marruecos van viento en popa. Los dos países mediterráneos enterraron hace tiempo el hacha de guerra, e iniciaron una etapa de fuertes vínculos políticos, económicos, militares, sociales y culturales. Los viejos conflictos entre Madrid y Rabat como la crisis del Sáhara Occidental, el estatuto jurídico de Ceuta y Melilla y las exportaciones agrarias marroquíes a la Unión Europea (UE) han dejado de ser un hándicap para las relaciones bilaterales. Desde los tiempos de José Luis Rodríguez Zapatero, gobierne la izquierda socialista o el centroderecha, la relación de España con Marruecos se ha convertido en estratégica. El país magrebí es un sólido aliado de España, cuarta potencia económica de la UE, y un aliado fundamental en la lucha contra el terrorismo yihadista, el control de la emigración irregular y la política exterior española en el Magreb y el conjunto de África. España necesita a Marruecos y viceversa. El ministro español de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, que se reunió el miércoles de esta semana con su homólogo marroquí, Nasser Bourita, en Madrid, recordó que Marruecos es para España un socio “privilegiado, estratégico y distinguido”. En la misma línea, el jefe de la diplomacia española expresó el deseo del Gobierno de que el campo de la cooperación con Marruecos se extienda también al conjunto del continente africano.

Vínculo privilegiado

Dastis saludó la calidad e intensidad de las relaciones bilaterales y puso el acento en el carácter “privilegiado” de los lazos entre ambos países. Según destacaron varios medios marroquíes, la visita de Bourita a España es uno de los primeros desplazamientos del ministro de Exteriores marroquí al extranjero. Bourita puso de manifiesto que el encuentro con su homólogo español “demuestra una vez más la intensidad y profundidad de las relaciones entre los dos países”. En la reunión, los dos ministros pasaron revista a las relaciones bilaterales, y reafirmaron su voluntad de seguir trabajando juntos y reforzar aún más “esta relación privilegiada”, que ya “es excelente en el ámbito político, económico, social y cultural”, declaró Dastis. Además, el jefe de la diplomacia española se felicitó de la evolución positiva entre los dos países en materia de lucha contra el terrorismo y por la seguridad y el control de fronteras y la emigración clandestina.

Marruecos es el mejor socio económico de España fuera de la UE y después de Estados Unidos. Centenares de empresas españolas de diversos sectores productivos y de servicios están instaladas en el país magrebí. Además, el turismo español es uno de los colectivos extranjeros más importantes en Marruecos y unos 800.000 marroquíes viven en España. España es un país cada vez más activo en Marruecos en el terreno cultural, y dispone de la red de Institutos Cervantes más importante del mundo después de Brasil.

Cooperar con África

En este contexto, Alfonso Dastis destacó: “Hoy, aspiramos a extender [la cooperación multilateral] en África, donde queremos trabajar juntos [con Marruecos] para poner en marcha proyectos de interés común y en beneficio del continente africano, que ofrece grandes oportunidades, pero que también se enfrenta a grandes desafíos”. Por otra parte, la Armada española y la Marina Real marroquí iniciaron esta semana unas maniobras militares navales que empezaron en el Golfo de Cádiz, y una vez que hayan atravesado el Estrecho de Gibraltar se dirigirán al puerto marroquí de Casablanca, que es la capital económica del país. Según la agencia EFE, las maniobras navales, en las que participan las fragatas Navarra y Mohamed V, se llevan a cabo en el marco de un acuerdo concluido entre España y Marruecos para reforzar la vigilancia de costas y aguas territoriales de ambos Estados en los dominios de la emigración irregular, el tráfico de drogas y las amenazas del terrorismo yihadista. Marruecos es uno de los principales destinatarios de las ventas de materia militar español. Marruecos es el segundo comprador de armas españolas en África. En 2016, según datos del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, Marruecos compró material de guerra a España por un importe de más de 22,1 millones de euros.

Pie de foto: Los Reyes de España y de Marruecos, Felipe VI y Mohamed VI, en Rabat.

Oídos sordos al nacionalismo catalán 

En el marco de las excelentes relaciones bilaterales, Rabat decidió hacer oídos sordos al nacionalismo catalán. Cataluña es una de las comunidades españolas con mayor presencia económica en Marruecos. Para los gobernantes catalanes, Marruecos siempre ha sido un país clave, y los nacionalistas en el poder de la Generalitat han utilizado muchas veces sus relaciones con el Estado magrebí para poner palos a las ruedas de la política exterior española y dañar los intereses globales de España. Estos tiempos tan nefastos se acabaron, entre otros motivos, porque las autoridades marroquíes no van a permitir que ninguna comunidad autónoma utilice sus vínculos externos para debilitar a España. Rabat hizo saber que solo recibirá a representantes de comunidades autónomas españolas si tienen autorización previa del Gobierno central. Se acabó la época en que los dirigentes catalanes, sobre todo Artur Mas, eran recibidos en Marruecos como si fueran jefes de Estado.

En este sentido, Nasser Bourita declaró en Madrid: “Marruecos mantiene y mantendrá siempre una estrecha concertación con las autoridades españolas para la organización de este tipo de visitas”. Las palabras de Bourita son una respuesta oficial de Rabat a la suspensión del viaje del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, a Marruecos. El nuevo Gobierno marroquí se opuso a dicha visita. También se anuló la visita del presidente de Flandes, Geert Bourgeois. La decisión de las autoridades marroquíes significa una ruptura con una tradición que instauró el Rey Hasan II. El difunto monarca, tras el atentado terrorista en el Hotel Atlas Asni de Marrakech, en 1994, en el que murió un turista español, recibió con honores militares a Jordi Pujol, entonces presidente catalán. Más tarde, viajaron a Marruecos otros dos presidentes de la Generalitat, el socialista Pasqual Maragall, en 2004, y el conservador Artur Mas, en 2012. 

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