Paco Soto

Pie de foto: Un grupo de mujeres saharauis en los campamentos de Tinduf, en Argelia.

Estados Unidos, la primera superpotencia mundial, envió al Sáhara Occidental una delegación de militares y civiles conducida por consejeros políticos del Departamento de Estado para que pueda analizar de cerca el proceso planteado por la ONU de referéndum de autodeterminación en la antigua colonia española. Esta consulta tendría que celebrarse en el marco de la denominada Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO). Marruecos, que de facto administra el territorio, o lo ocupa, según la terminología utilizada por los independentistas del Frente Polisario y su principal apoyo político, militar y económico.

Argelia. Rabat y el Polisario ni siquiera han conseguido consensuar un censo de los saharauis que podrían votar en el referéndum. El Reino de Marruecos no ve con buenos ojos el papel de la MINURSO y lleva años proponiendo a los saharauis una amplia autonomía del territorio pero bajo soberanía marroquí. Francia apoya sin fisuras esta posición. El Polisario y Argelia rechazan la autonomía, y defienden la consulta de autodeterminación y la solución independentista.

Pie de foto: António Guterres, secretario general de la ONU, conversa con dos mujeres saharauis en Tinduf.

España, antigua potencia colonial del Sáhara Occidental, oficialmente, también se pronuncia a favor del referéndum, pero en la práctica cree que la solución autonómica propuesta por Rabat es la más realista. Madrid tiene muchos intereses económicos y geoestratégicos en Marruecos y no está dispuesto a sacrificarlos en aras de la autodeterminación de los saharauis. En este sentido, tanto el PP como el PSOE, en términos generales, defienden la misma postura.

En este contexto tan complejo, Estados Unidos no desempeña un papel hegemónico en el Sáhara Occidental, pero no está dispuesto a que el conflicto dure eternamente, porque podría perjudicar sus intereses y los de Occidente en una zona muy sensible donde actúan grupos terroristas yihadistas y poderosas bandas del crimen organizado. La seguridad en la zona es fundamental para Washington, que mantiene buenas relaciones en materia antiterrorista con Marruecos y Argelia, dos Estados clave en la región. Estados Unidos desempeña una política pragmática en el conflicto saharaui.

Ocho personas

La delegación estadounidense, que viajó a El Aaiún, capital administrativa del Sáhara Occidental, estaba compuesta por ocho personas, cuatro civiles de la Embajada de Estados Unidos en Rabat, y cuatro militares, entre los cuales se encontraban un oficial, un teniente coronel y el agregado militar en la embajada norteamericana en Argel. La delegación estadounidense se entrevistó con Hamid El Barez, gobernador-coordinador de la MINURSO y altos mandos castrenses como el general chino Wang Xiaojun. La delegación viajó después a Smara para investigar el trabajo que lleva a cabo la MINURSO. El viaje de la delegación norteamericana se llevó a cabo dos meses antes de que el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, presente su plan sobre el Sáhara Occidental.