Paco Soto

Pie de foto: El presidente francés, Emmanuel Macron, en una conferencia de prensa en Argel/ ‘Le Monde’.

El secretario general del Frente Polisario y presidente de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Brahim Ghali, sucesor del difunto Mohamed Abdelaziz en ambos cargos, tardó dos días en contestar al jefe del Estado francés, Emmanuel Macron, quien aprovechó una visita exprés a Argel para expresar su opinión sobre el conflicto del Sáhara Occidental. En entrevistas con diarios argelinos como ‘El Watan’ y ‘El Khabar’, Macron defendió la tesis de que la mejor solución para el conflicto saharaui es “un diálogo sobre esta cuestión “primordial” entre Argel y Rabat. Macron no mencionó al Polisario, que lleva más de 40 años luchando contra Marruecos por la independencia del territorio de la antigua colonia española. Una parte pequeña del Sáhara Occidental está bajo control del Polisario, que estableció en este lugar y una zona desértica de Tinduf (Sáhara argelino) la denominada RASD, integrada en la Unión Africana (UA). La postura de Macron es la tesis oficial de Marruecos, que tacha al Polisario de movimiento secesionista creado por Argelia para debilitar a Reino Alauita y quedarse con el control de la antigua colonia española. Ghali, en cambio, defendió la tesis de que la única solución al conflicto está en manos del “Reino de Marruecos y el pueblo saharaui”.

Ghali aprovechó el noveno congreso de la organización juvenil del Polisario para criticar al presidente francés y pedirle que “respete la posición y las resoluciones de Naciones Unidas y la Unión Africana” sobre la crisis saharaui. En este sentido, el líder del Polisario y la RASD precisó que la ONU “ha puesto en plaza un instrumento en el marco del conflicto del Sáhara Occidental” que se basa en “el respeto de autodeterminación y el final de la colonización” del territorio por parte de Marruecos. El Polisario y Argelia, su principal apoyo político, económico y militar en África, consideran que el conflicto del Sáhara Occidental es un problema de naturaleza colonial que tiene que resolverse a través de un referéndum de autodeterminación controlado por la ONU. Rabat rechaza esta opción y propone una amplia autonomía del territorio en discordia pero bajo soberanía marroquí. Francia apoya abiertamente esta fórmula.

Aliados del Polisario

España, antigua potencia colonial del Sáhara Occidental, aunque oficialmente apoya la consulta de autodeterminación auspiciada por Naciones Unidas, en la práctica no vería con malos ojos la solución autonómica. El Polisario tiene, además de Argelia, otros aliados importantes en el seno de la UA como Sudáfrica y Nigeria. Estos países no comparten la posición de Macron sobre la crisis del Sáhara Occidental, y abogan por un referéndum de autodeterminación, que durante años fue una opción aceptada por Rabat. El Polisario ha perdido apoyos en África y otras partes del mundo, pero sigue despertando solidaridad en las sociedades de algunos países europeos como España y los escandinavos e hispanoamericanos como Perú, y la ONU considera como interlocutor válido en el conflicto al movimiento independentista saharaui.

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