Paco Soto

Pie de foto: El presidente de la República francesa, François Hollande, con el Rey de Marruecos, Mohamed VI.

Francia ha sido durante décadas el principal socio político, económico y militar de Marruecos. La llegada a la presidencia de la V República francesa de François Hollande, hace cinco años, significó un cambio a peor de las relaciones diplomáticas entre París y Rabat. Hollande priorizó las relaciones con Argelia, históricamente tormentosas, en detrimento de Marruecos, y diversos motivos políticos empeoraron las relaciones bilaterales. En los últimos años, un país como España ha superado a Francia en presencia económica y relaciones comerciales con el vecino del Sur, ha conseguido mejorar extraordinariamente sus vínculos políticos, sociales y culturales con el Reino Alauita, y desempeña un papel clave y de enlace entre Rabat y París en la lucha antiterrorista. Antes de abandonar el poder, el presidente francés recibió esta semana, en el Palacio del Elíseo, al Rey Mohamed VI para intentar mejorar las relaciones entre ambos países. El jefe del Estado galo se esforzó por encarrilar las deterioradas relaciones diplomáticas con Marruecos, sobre todo en el ámbito político y cultural, y dio una importante proyección mediática al encuentro con el monarca marroquí.

Último encuentro institucional

El mandato de Hollande acaba a mediados del mes de mayo, y todo indica que el encuentro con Mohamed VI ha sido el último de su carrera presidencial. Cabe recordar que el Rey de Marruecos fue el primer mandatario extranjero que se reunió en el Elíseo con François Hollande tras su elección, el 24 de mayo de 2012. Después de una reunión que duró unos 20 minutos, Hollande y Mohamed VI comieron con varias personalidades marroquíes y francesas como los escritores Tahar Ben Jelloun y Leila Slimani, el islamólogo Rachid Benzine y el actor Jamel Debbouze. También estuvieron presentes en la comida políticos como los ministros de Asuntos Exteriores de Francia y Marruecos, Jean-Marc Ayrault y Nasser Bourita; las ministras francesas de Cultura y Medio Ambiente, Audrey Azoulay, hija del consejero real marroquí para cuestiones económicas, André Azoulay, y Ségolène Royal; el presidente del Instituto del Mundo Árabe, Jack Lang, y el presidente de la Fundación Nacional de Museos Marroquíes, Mehdi Qotbi.

Pie de foto: François Hollande y Mohamed VI con el actor de origen marroquí Jamel Debbouze.

Cuestiones políticas

Según informaciones periodísticas, Hollande y Mohamed VI abordaron cuestiones de alto calado político como la lucha contra el terrorismo yihadista y el calentamiento climático, teniendo en cuenta que Marruecos organizó en noviembre de 2016 la COP22 sobre medio ambiente de la ONU. El regreso de Marruecos a la Unión Africana (UA) y su voluntad de ingresar en la Comunidad Económica de Estados de África del Oeste (CEDEAO) fueron también debatidos por los dos jefes de Estado.

En los últimos meses, Rabat ha impulsado una importante ofensiva diplomática en África con el objetivo de incrementar su presencia económica e influencia política, social, religiosa y cultural y atraer el mayor número de países del continente a la causa marroquí en el conflicto del Sáhara Occidental. En este contexto, el presidente Hollande agradeció a Mohamed VI la contribución de 1,5 millones de euros por parte de Marruecos para un fondo de protección del patrimonio cultural de la humanidad amenazado por el terrorismo yihadista y las guerras en Próximo Oriente.

Un medio digital marroquí, recogiendo el contenido de un comunicado del Gabinete Real de su país, informó de que los dos jefes de Estado “señalaron las relaciones personales de estima y de respeto recíproco, basado en la renovación de la alianza Francia-Marruecos en los dominios de la seguridad, el desarrollo sostenible, la cultura y la educación”. Asimismo, el presidente francés y el soberano marroquí “expresaron su confianza en la vitalidad de la alianza de excepción” entre París y Rabat, “tanto en el ámbito bilateral como en el desarrollo euro-mediterráneo y africano”.

Influencia francesa

Los últimos cinco años han sido complicados entre Francia y Marruecos, pero la potencia europea no está dispuesta a dejar que otros Estados, como España, le pisen los talones en el país magrebí, y hará todo lo posible por superar el periodo de crisis diplomática. Marruecos es un país clave para los intereses económicos y geoestratégicos de Francia en el continente africano. La lucha contra la violencia yihadista, que tanto daño ha hecho a Francia en los últimos años, es una cuestión fundamental en las relaciones entre París y Rabat. Francia quiere seguir siendo la potencia hegemónica en Marruecos y el conjunto del Magreb, aunque cada vez lo tiene más difícil frente a países como España, Italia, Reino Unido y Alemania y potencias emergentes como China, Turquía y los Estados del Golfo. La influencia gala en el país magrebí ha sido una constante desde que Marruecos se independizó de Francia y España, en 1956. Pero hay una incógnita: ¿Qué pasaría en las relaciones de Francia con Marruecos si ganara las elecciones presidenciales la candidata del ultraderechista Frente Nacional (FN), Marine Le Pen? Lo más probable es que las relaciones bilaterales se degradarían notablemente.

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