Ignacio Gallego/CapitalMadrid.com

Pie de foto: Superior al de los ín­dices de las áreas desa­rro­lla­das, como Estados Unidos y Europa. El MSCI Emerging Markets se ha re­va­lo­ri­zado un 36 % du­rante el úl­timo año.

La in­ver­sión en países emer­gentes es una po­si­bi­lidad real que tienen los in­ver­sores para ren­ta­bi­lizar sus aho­rros como con­se­cuencia de la glo­ba­li­za­ción de los mer­cados fi­nan­cie­ros. Ahora desde España se puede abrir una ope­ra­ción de bolsa en India, Rusia o Brasil con la misma fa­ci­lidad que si se for­ma­liza en las plazas na­cio­na­les. ¿Pero real­mente los usua­rios saben a dónde acudir cuando surge esta de­manda en la in­ver­sión?

Pues bien, fundamentalmente están representadas por la sigla BRICS que se refiere a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Todos estos países están considerados como economías emergentes, en especial por el fuerte potencial que presenten sus economías. Este es uno de los motivos por los que desde Deutsche Bank apuntan a que las bolsas emergentes lo harán mejor que las desarrolladas en 2018.

Pero también por otros mercados menos conocidos como el turco, mexicano o los países del sureste asiático. Cuyas bolsas tienen un excelente comportamiento en los periodos expansivos de la economía internacional. Por encima de los mercados de las economías desarrolladas, aunque por este mismo son más propensas a desarrollar severas caídas en los periodos recesivos.

Históricamente ha sido así durante muchos años. Si por algo se caracterizan estos mercados financieros es por su alta volatilidad, con oscilaciones en los principales índices bursátiles por encima del 3 %. Algo que es muy infrecuente que pase en las bolsas tradicionales.

Para invertir en emergentes el camino más sencillo es dirigirse al índice que integra a estos mercados. Se trata del MSCI Emerging Markets en el que están incorporadas algunas de las economías que presentan esta característica. Con mayor peso específico como China (20,01 %), Corea (15,98 %), Taiwán (11,74 %), Brasil (10,51 %) o Suráfrica (7,44 %). Su evolución durante los últimos doce meses ha sido más satisfactoria que en los mercados desarrollados. Con una revalorización del 36 % frente al 31 % del Dow Jones o el 12 % del Eurostoxx 50.

Por lo que respecta al largo plazo, muestra un retroceso en la rentabilidad en referencia a estos índices como consecuencia del menor crecimiento en la economía internacional. Con un rendimiento en los últimos cinco años que ha sido de casi setenta puntos porcentuales por debajo del índice norteamericano y quince en relación con la referencia de la renta variable europea. Con una previsión al alza por parte de Bloomberg que estima que el beneficio por acción (BPA) de los valores integrados en el MSCI Emergentes se incremente en un 17 % en los próximos doce meses. A un ritmo superior que los indicadores de los índices de los países desarrollados.

De todas formas, hay unos productos financieros que son muy beneficiosos para recoger esta demanda de los inversores. En concreto, los ETFs o fondos cotizados que es una combinación entre la compra y venta de acciones en bolsa y los fondos de inversión. Dispone de un formato en el mercado que replica los resultados de un índice integrado por valores de renta variable de alta y mediana capitalización de mercados emergentes.

Es el ETF iShares MSCI Emerging Markets que ha generado en el último año un retorno sobre los ahorros del 35 %. En consonancia plena con las plusvalías del índice emergente de la bolsa. Aunque con la ventaja que presenta unas comisiones más competitivas que en las operaciones directas en bolsa. Con una diferencia en torno a 50 euros para una operación de 10.000 euros.

En cualquier caso, dos serán los factores para que, la evolución de los mercados emergentes sigan como hasta ahora. Por una parte, las expectativas de que sus economías crezcan por encima del resto. Y por otro lado, que la retirada de estímulos por parte del Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) se realice sin sobresaltos.

En este sentido, el órgano monetario de al otro lado del Atlántico prevé que durante este año se produzcan tres subidas graduales para dejar el precio del dinero entre el 1,9 % y 2,4 %. Mientras que, en la Unión Europea, los mensajes de su presidente, Mario Draghi, indican que se podría retrasar para el último trimestre del año o incluso para 2019. De cumplirse ambas expectativas uno de los grandes beneficiados serían precisamente los mercados emergentes.

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