Raúl Redondo

Pie de foto: El entrenador alemán del Liverpool, Jürgen Klopp (C), posee el trofeo de la Copa de Europa de Clubes Campeones durante un desfile de autobuses en Liverpool, al noroeste de Inglaterra, el 2 de junio de 2019, después de ganar el último partido de fútbol de la Liga de Campeones de la UEFA entre el Liverpool y el Tottenham. REUTERS/PHIL NOBLE

Desde la llegada del alemán Jürgen Klopp al banquillo del Liverpool el equipo inglés no ha dejado de crecer en su rendimiento deportivo hasta alcanzar el ansiado logro de ganar la Champions League (máxima competición europea de clubes) tras la disputa de la final en el estadio Metropolitano de Madrid, en la que superó al Tottenham inglés por 0-2 gracias a los goles de Mohamed Salah, de penalti, y de Divock Origi.

Klopp ha traído un impulso nuevo y potente a un club que tiene mucho prestigio en Europa, pero que en los últimos años no había podido disfrutar de las mieles del éxito, ni en Inglaterra, ni en Europa, a pesar de haber contado con excepcionales jugadores. Esta temporada ha sido la de la culminación de su propuesta con la consecución de la Copa de Europa y con el subcampeonato en la Premier League, competición liguera doméstica en la que solamente fue superado por el todopoderoso Manchester City, en un mano a mano en el que el equipo ‘citizen’ del español Pep Guardiola tuvo que imponer un ritmo de puntuación casi perfecto en el tramo final liguero para poder resistir las acometidas del conjunto ‘red’, el cual, a pesar de haber perdido solo un partido en toda el curso, tuvo que conformarse finalmente con el segundo puesto, quedando a un solo punto del equipo campeón, después de haber sumado la escalofriante cifra de 97 puntos. Una competición de liga que se le resiste al Liverpool desde la temporada 1989-1990.

A pesar de haberse quedado con las ganas en Premier, el equipo de la ribera del río Mersey sí dio el do de pecho en Europa y conquistó su sexta Copa de Europa, lo que le convierte en el tercer equipo con más entorchados, solamente superado por el Milan, con siete, y el Real Madrid, con trece.

A partir de este gran éxito, Jürgen Klopp quiere más y ha dejado claras sus intenciones de cara al futuro más próximo de sus pupilos, de los que quiere que “den el siguiente paso y dejen huella”. "Es como si esto sólo estuviera empezando. Este club va sobre ganar. El triunfo es muy importante y nos ayuda mucho a crecer”, ha afirmado el germano. El preparador alemán se ha quitado así de encima la fama que tenía de perdedor de finales, la cual le perseguía después de haber sucumbido en dos finales de Champions, una dirigiendo al Borussia de Dortmund, ante el Bayern de Munich en 2013 y otra ya al mando del Liverpool, ante el Real Madrid en 2018, y en una de Europa League, también con el Liverpool ante el Sevilla en 2016. 

Uno de los principales estandartes de este proyecto ganador es claramente el técnico Klopp. El entrenador de Stuttgart llegó al equipo de Anfield en octubre de 2015, para sustituir al norirlandés Brendan Rogers, y logró revertir una tendencia en declive del equipo, que estaba cuesta abajo tras haber quedado incluso subcampeón de la liga inglesa en la temporada 2013-2014, bajo los mandos de Rogers, cuando contaba en sus filas con jugadores como Luis Suárez, Coutinho y Gerrard, que ya no continuaron en el club tras esa campaña (Luis Suárez y Coutinho acabaron saliendo al FC Barcelona y Gerrard retirándose). 

El entrenador alemán asumió el reto del Liverpool para capitanear un proyecto en el que se han invertido desde 2014, año en el que el Liverpool estuvo a punto de ganar la Premier League, unos 575 millones de euros para remodelar la plantilla. Una auténtica revolución que Jürgen Klopp ha sabido canalizar a través de su estilo de juego, atrevido y ofensivo, y de su ambición por ganar y por devolver a lo más alto a un club como el de Anfield. 

Pie de foto: El entrenador alemán del Liverpool, Jürgen Klopp (C), levanta la Copa de Europa de Clubes Campeones y celebra con sus jugadores su victoria tras el último partido de fútbol de la Liga de Campeones de la UEFA entre el Liverpool y el Tottenham Hotspur, en el Estadio Wanda Metropolitano de Madrid, el 1 de junio de 2019. AFP/PAUL ELLIS

‘Revolución’ es la palabra más adecuada; de los principales titulares con el entrenador germano solamente uno estaba en la plantilla ‘red’ antes del comienzo de la última inversión millonaria en 2014, este no es otro que el capitán e internacional inglés Jordan Henderson. Y únicamente tres jugadores permanecen en el plantel del equipo de Merseyside habiendo llegado antes de ese año: el propio Henderson, el internacional inglés Daniel Sturridge y el portero belga Simon Mignolet.

Dentro de las nuevas incorporaciones de la nueva etapa, el fichaje más caro fue el del defensa central Virgil Van Dijk, internacional por los Países Bajos que llegó tras un traspaso de 84,6 millones de euros procedente de las filas del Southampton, equipo del que también vino otro de los grandes baluartes de este renovado Liverpool, el delantero internacional por Senegal Sadio Mané, que costó 41,2 millones y que este año ha desplegado un gran juego y un gran olfato goleador, que le llevó a compartir el título de máximo goleador de la Premier League, junto a su compañero Mohamed Salah y al delantero del Arsenal Pierre Emerick Aubameyang. 

Precisamente, el neerlandés Van Dijk, la adquisición más cara, fue designado como el jugador más valioso de la final de la Champions League y también MVP (jugador más valorado, por las siglas en inglés) de la Premier inglesa, convirtiéndose así en el auténtico bastión defensivo del club.

Junto a Van Dijk y Sadio Mané, la gran estrella que sobresale es la del internacional egipcio Mohamed Salah, por el que se pagaron 42 millones al club italiano de la Roma. El delantero africano explotó la temporada pasada y desplegó una gran faceta goleadora, que también confirmó este curso, aunque con unas cifras anotadoras algo más discretas. El brasileño Roberto Firmino y el holandés Georgino Wijnaldum también llegaron a Liverpool tras sendos traspasos por 41 millones y 27,5 millones respectivamente, y otra de las incorporaciones de campanillas fue la del internacional inglés procedente del Arsenal Alexander Oxlade-Chamberlain, que no ha gozado de muchas oportunidades esta temporada, aquejado por las lesiones. 

Pie de foto: Mohamed Salah, del Liverpool, con el trofeo tras ganar la final de la Liga de Campeones en el Wanda Metropolitano, Madrid, España - 1 de junio de 2019. REUTERS/CARL RECINE

Ya en el verano de 2018, con Klopp actuando con ‘plenos poderes’ arribaron a Liverpool jugadores que costaron también bastante a las arcas del club. Siendo los casos más destacables los del guineano Naby Keita, que costó 60 millones, y el portero internacional por Brasil Alisson Becker, por el que el Liverpool desembolsó 62,5 ‘kilos’. En resumen, las dos últimas temporadas han sido las de mayor gasto para el proyecto comandado por Klopp; en la temporada 2017-2018 se llegó a los 173,6 millones y en el curso 2018-2019 (el de la consecución de la Champions League) a los 182,2. Una inversión que ha terminado dando su fruto y con la que, por fin, bajo la dirección de Klopp, ha llegado el ansiado triunfo en la Champions, título que no se ganaba desde 2005.