Paco Soto

Pie de foto: Enfrentamientos entre manifestantes y policías en Alhucemas.

La manifestación del pasado 20 de julio en Alhucemas, capital del Rif, que no estaba autorizada y acabó con decenas de heridos entre los manifestantes y los agentes de la fuerza pública y numerosas detenciones, sigue siendo un importante tema de debate en los medios locales, los movimientos sociales y los partidos. Las autoridades gubernativas de Alhucemas y el Gobierno de coalición del islamista Saad-Eddine El Othmani están en el punto de mira de los colectivos más críticos de la sociedad marroquí, y la polémica por la prohibición y represión de la marcha ha traspasado las fronteras del país magrebí y ha llegado a Occidente. La Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), un grupo muy activo que fue creado hace años por antiguos militantes de la extrema izquierda marxista leninista, denunció la detención de al menos 35 personas en los disturbios de Alhucemas, y condenó la represión policial. La AMDH consideró que la actitud de las autoridades locales y del Ejecutivo de Rabat es “antidemocrática” y “demuestra la naturaleza autoritaria de este régimen que, de cara a Europa, dice que Marruecos es una democracia, pero que con los marroquíes sigue actuando con violencia, prepotencia y desprecio”, comentaron a Atalayar fuentes del colectivo pro derechos humanos en Rabat.

La versión oficial sobre los disturbios de Alhucemas es distinta. Las autoridades locales informaron a la agencia MAP de que los detenidos en “controles de identidad por los servicios de la seguridad nacional, el jueves en Alhucemas, fueron seis”. Cuatro de estos detenidos estaban siendo buscados por las fuerzas de seguridad por delitos de derecho común en Alhucemas, Taza y El Jadida. Concretamente por “crímenes económicos y financieros”. Las fuentes de la AMDH interrogadas calificaron la versión oficial de “manipulación para sembrar dudas en la población y el extranjero y confundir a gente de buna fe. Es una vieja táctica de regímenes autoritarios”. Por su parte, un exdirigente de la USFP, el partido socialista marroquí en el Gobierno, interpretó el análisis de los hechos de la AMDH como “un alarde de demagogia de un grupo que ha sido fundado por políticos que han defendido regímenes dictatoriales comunistas y todavía no han superado plenamente el pasado. La AMDH utiliza el tema de los derechos humanos para defender una ideología antidemocrática y sistemas políticos que hundirían en Marruecos en una verdadera dictadura”. A grandes rasgos es también lo que piensa de los jefes de la AMDH otro partido de izquierda en el poder, el PPS, expartido comunista, aunque no esté de acuerdo con la visión policial del conflicto. En cambio, las formaciones Ennahdj Eddimocrati (extrema izquierda), el Partido Socialista Unificado (PSU, izquierda radical) y Al Adl Wal Ihsane (islamista no legalizado) criticaron duramente a las autoridades por la prohibición y represión de la manifestación. Estos grupos radicales se unen a las peticiones de puesta en libertad de todos los detenidos por participar en el ‘Hirak’ (movimiento de protesta), y en particular de su líder, Nasser Zafzafi.

Pie de foto: Unos jóvenes rifeños se manifiestan en Alhucemas.

Libertad de prensa

La libertad de prensa y de expresión y los medios de comunicación y su papel en el conflicto rifeño también están siendo tema de debate en Marruecos desde hace días. La ONG Reporteros Sin Fronteras (RSF) criticó la censura, y afirmó que “la situación de los periodistas marroquíes y extranjeros que cubren los acontecimientos en el norte de Marruecos continúa deteriorándose”, según señaló en un comunicado la directora de la oficina del grupo para el Norte de África, Yasmine Kacha. RSF exigió a “las autoridades marroquíes que liberen a todos los periodistas detenidos”, y expresó su condena por “los ataques físicos cometidos contra los profesionales de la prensa durante la cobertura de estos eventos”. Al menos ocho periodistas marroquíes fueron detenidos durante su trabajo. Uno de ellos es el periodista local Hamid Mahdaoui, director de publicación del portal ‘Badil.info’, que fue arrestado el pasado jueves en Alhucemas por “incitar” a la población a manifestarse, según las autoridades gobernativas.

Según informaciones periodísticas, los profesionales arrestados iniciaron una huelga de hambre para protestar por su situación. Por otra parte, la ONG Freedom Now-Maroc condenó la detención del periodista Hamid El Mahdaoui, y pidió su liberación. La situación de la libertad de prensa y expresión en Marruecos no es buena. El informe anual de RSF al respecto coloca al Estado magrebí en el puesto 133 sobre un total de 188 países estudiados. El papel de algunos medios marroquíes en la cobertura del conflicto rifeño tampoco ha sido el adecuado, según denunció el Consejo Superior de la Comunicación Audiovisual (CSCA). Este organismo centró sus críticas en la SNRT (radio y televisión públicas), Medi 1 TV y Med radio, porque consideró que no cubrieron correctamente los acontecimientos de Alhucemas. La Alta Autoridad de la Comunicación Audiovisual (HACA) también se unió a estas críticas, y lamentó la falta de profesionalidad y manipulación de ciertos periodistas. Asimismo, cabe destacar que algunos periodistas fueron agredidos por manifestantes exaltados en la marcha de Alhucemas del pasado 20 de julio.

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