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La cumbre a cuatro celebrada este sábado en Estambul sobre la guerra en Siria ha pedido que el comité encargado de la redacción de una nueva Constitución para el país sea configurado y anunciado antes de finales de año.

 “Hemos pedido que el proceso para formar este comité acabe lo antes posible y nuestro deseo es que se forme antes del final de este año”, ha declarado el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, anfitrión de la cumbre que le ha reunido con los jefes de Estado de Rusia, Vladimir Putin, Alemania, Angela Merkel y Francia, Emmanuel Macron.

El llamado Comité Constitucional es un organismo considerado por Naciones Unidas como imprescindible para poner fin a la guerra, con el objetivo de redactar una nueva Carta Magna que satisfaga las exigencias de las partes en conflicto.

El Gobierno sirio ha aceptado la idea de este comité, pero se ha negado categóricamente a permitir cualquier tipo de sugerencia de la comunidad internacional al respecto, al considerar que se trata de un asunto que atañe estrictamente a la política interna siria.

La solución del conflicto se busca en dos plataformas, la de Ginebra, bajo los auspicios de la ONU, y la de Astaná, copatrocinada por los países garantes de la tregua: Rusia, Turquía e Irán.

El enviado especial de Naciones Unidas para Siria, Staffan de Mistura, confirmó ayer que las negociaciones para la redacción de una nueva Constitución siria se encuentran en punto muerto, dado que ahora mismo Gobierno y oposición mantienen enfoques “radicalmente diferentes” que dificultan el objetivo de “que todo el mundo esté en la misma página” a la hora de redactar la nueva Carta Magna.

El principal punto de fricción reside en que el Gobierno sirio considera la redacción de la nueva Constitución como un asunto exclusivamente de ámbito interno, en palabras del ministro sirio de Exteriores, Walid al Mualem, quien ha “subrayado enfáticamente” el principio de no injerencia en los asuntos de los Estados miembros.

La Constitución es, para Al Mualem, “un asunto muy sensible para la soberanía nacional”, lo que se ha demostrado en el rechazo de Damasco a una lista de 50 nombres que la ONU apoya para formar parte del comité, donde Naciones Unidas exige, por ejemplo, la inclusión de un 30 por ciento de mujeres, y que Damasco rechaza por completo.

De Mistura reiteró que la ONU “podría retirar” esta propuesta, solo si hay un acuerdo sobre una nueva lista creíble, equilibrada e inclusiva, consistente con la resolución 2254 del Consejo de Seguridad y las conversaciones de paz finales dirigidas por Rusia, Irán y Turquía.

De Mistura lamenta además las diferencias en la comprensión sobre el papel mediador de la ONU que manifiesta el Gobierno sirio, una incomunicación que supone “un desafío muy serio”, pero también ha asegurado que “no escatimará esfuerzos para enfrentarse a estos obstáculos en las próximas semanas”, antes de abandonar el cargo a finales de año.