Paco Soto

Pie de foto : Un grupo de activistas tunecinos defensores de la comunidad homosexual.

Túnez demostró una vez más que tiene la sociedad civil más potente y mejor organizada de todos los países del Magreb. La detención de dos hombres homosexuales, un cineasta y un estudiante, provocó un gran malestar en el pequeño país magrebí, que tras derrocar al dictador Zine el Abidine Ben Ali, en 2011, inició una compleja transición a la democracia. Túnez ha dado grandes pasos en el proceso de democratización, dispone de una Constitución democrática desde 2014, y los islamistas de Ennahda se vieron en la obligación de aceptar el nuevo ordenamiento jurídico y político. Los dos homosexuales tunecinos detenidos por la Policía podrían ser condenados a tres años de cárcel. Socialmente, Túnez es un país más moderno y avanzado que Marruecos, Argelia, Libia y Mauritania, pero el conservadurismo y las tradiciones arcaicas y contrarias a la ley siguen dominando en amplios sectores sociales. En este contexto, la homofobia, que tanto daño ha hecho en la historia de la humanidad a los homosexuales, campa a sus anchas en el país norteafricano. La homosexualidad es un delito en Túnez, como lo era en España y en muchos países europeos hace pocas décadas. Hay naciones europeas que todavía no han superado esta injusta situación.

El caso de estas dos personas detenidas fue revelado hace unos días por la Sociedad de Realizadores de Películas (SFR) en París. Esta asociación expresó su “indignación” por las detenciones, condenó “con firmeza estas prácticas”, y exigió “la liberación inmediata de los dos hombres”. El cineasta detenido se llama Karim Belhaj y es autor del cortometraje ‘Casa départ’ (Casilla de salida), que cuenta las dificultades que atraviesan los jóvenes licenciados universitarios para encontrar trabajo en Túnez. Belhaj fue detenido por la Policía el pasado 13 de marzo en su domicilio de la capital tunecina en compañía de un joven que reconoció haber mantenido relaciones homosexuales con el cineasta. El juez de instrucción del tribunal tunecino que se encarga del caso ordenó que los dos hombres fueran sometidos a sendas exploraciones anales y encarcelados. La organización Shams (sol), colectivo defensor de los intereses de la comunidad de gays, lesbianas y transexuales de Túnez (LGBTQ), calificó la exploración anal de “acto de tortura”. Los dos hombres están detenidos en la cárcel de Mornaguia a la espera de un juicio.

Activistas pro derechos humanos

Numerosos activistas defensores de los derechos humanos, así como artistas e intelectuales tunecinos y de otros países se movilizaron contra las dos detenciones. Entre estos colectivos y personalidades, cabe destacar la Asociación de Realizadores y Realizadoras de Quebec (ARRQ), el cineasta Alaeddine Slim, la asociación tunecina Mawjoudin (Nosotros existimos) y la realizadora franco-tunecina Nadia El-Fani. El colectivo Shams anunció la puesta en marcha de tres nuevos proyectos cívicos, como un documental, ‘En el país de la democracia naciente’, y la difusión gratuita de una revista, ‘Shams Mag’, para mostrar su solidaridad a la comunidad tunecina de gays, lesbianas y transexuales. El objetivo de Shams, según dijo uno de sus portavoces, es “sensibilizar” e “informar” a la sociedad tunecina. Los grupos solidarios con los dos detenidos también impulsaron una campaña de apoyo a través de las redes sociales. Además, pusieron a disposición de la ciudadanía tunecina y de otros países el número de teléfono 00 216 36 316 362. El documental de Shams narra la discriminación y la humillación que sufren los homosexuales en Túnez, las agresiones a las que se enfrentan en la cárcel y el desprecio que tienen que soportar por parte del poder ejecutivo y el mundo judicial.

Pie de foto: El cineasta tunecino encarcelado por homosexualidad Karim Belhaj.

Artículo 230

El artículo 230 del código penal tunecino, que fue instaurado por el colonialismo francés en 1913, discrimina abiertamente a los homosexuales, y criminaliza la práctica de “la sodomía” con tres años de encarcelamiento. Es “la vergüenza de la ley tunecina”, recalcó una revista del continente africano. Algunos colectivos sociales aseguran que este artículo es contrario a la naturaleza de la Constitución de 2014, los derechos humanos y los acuerdos internacionales sobre esta materia firmados por el Gobierno tunecino. El responsable de comunicación de Shams, Bouhdid Belhedi, declaró al semanario ‘Jeune Afrique’: “Lo que más me revuelta, es cuando oyes a un médico que utiliza su prestigio para dirigirse a un inculpado por sodomía y decirle: ‘bájate el pantalón; no eres un hombre; has dejado que te den por culo’. No eres nadie”. La detención de los dos homosexuales no es un caso aislado en Túnez. En 2015, varios jóvenes fueron detenidos y condenados por homosexualidad en diversas ciudades del país.  Como recordó el abogado Ghazi Mrabet, “hace dos o tres años”, una muchacha fue condenada a seis meses de prisión porque llevaba puesto un piercing en el ombligo, “lo que para el juez que la condenó era una prueba del lesbianismo de la chica”.

Un debate que no deja de crecer

El debate público sobre la homosexualidad en Túnez no dejó de crecer en los últimos años; en bastantes aspectos, la situación se parece a lo que ocurrió en España tras la muerte del dictador Francisco Franco y el inicio de la transición a la democracia. Los homosexuales que se atreven a salir del armario y pedir respeto y que se les trate como seres humanos son cada vez más numerosos. Los grupos solidarios con los problemas y las reivindicaciones de los homosexuales son todavía minoritarios en la sociedad, pero cada vez más numerosos. En la vanguardia se sitúan colectivos como Shams y Mawjoudin. El segmento más liberal y progresista en la sociedad tunecina pide la despenalización de la homosexualidad, y los debates públicos en universidades, sedes de partidos y centros culturales sobre esta cuestión ya no son una actividad excepcional. “No podemos seguir viviendo escondidos. Nuestra vida privada es asunto nuestro”, expresó a la AFP el vicepresidente de Shams, Ahmed Ben Amor. Vale la pena también citar a la valiente activista a favor de los derechos de los homosexuales y fotógrafa Najma Kousri.

Pie de foto: Banderas del movimiento homosexual en una manifestación en Túnez.

Impensable hace unos años

Muchos medios tunecinos también se hacen eco de la cuestión homosexual, y poco a poco se desmoronan algunos tabúes. “Esto era impensable hace unos pocos años”, aseguró Wahid Ferchichi, presidente de la Asociación Tunecina de Defensa de las Libertades Individuales (ADLI). A juicio del sociólogo Mohamed Jouiri, “el contexto posrevolucionario ha permitido a una minoría expresarse y reivindicar su existencia”. El propio presidente tunecino, el laico y conservador Beji Caïd Essebsi, admitió públicamente su malestar por las detenciones y condenas de homosexuales. Aunque la situación de los homosexuales en Túnez no es tan grave como en otros países árabes, “ser homosexual en Túnez es peor que tener la peste”, manifestó Mohamed Ali, un estudiante detenido y condenado por un tribunal de Kairouan por su condición de gay. Así las cosas, algunos dirigentes islamistas del partido Ennahda siguen defendiendo la penalización de la homosexualidad, porque es un “pecado mayor”, como dijo el diputado Abdellatif Mekki. 

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