Por Isabel Garrido Mingo
Foto: La dieta mediterránea es una alimentación adecuada en la lucha contra el cáncer.
 
El estudio EpiGEICAM ha llegado a la conclusión de que la dieta mediterránea tiene un efecto protector frente al riesgo de desarrollar un cáncer de mama y podría reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad hasta un 30%. Para desarrollar este proyecto de investigación que ha sido coordinado por el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III de Madrid, desarrollado por el Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (GEICAM), y financiado por la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) desde el año 2006 con 300.000 euros, los investigadores han analizado la relación existente entre nuestra dieta y la posibilidad de desarrollar cáncer de mama. En estudios anteriores se habían examinado los efectos que tienen sobre el cáncer algunos productos concretos y se había llegado a la conclusión de que alimentos como la fruta, la verdura o la vitamina C tienen un sutil efecto protector sobre la enfermedad. Sin embargo, en el estudio EpiGEICAM se quería dar un paso más y no sólo analizar el efecto de unas comidas en concreto; se quería ver los efectos que tienen los diferentes tipos de dietas a nivel global en el desarrollo del cáncer.
 
Diferentes tipos de alimentación
Para lograrlo, los técnicos de GEICAM investigaron un total de 1.017 casos e hicieron 1.017 controles en los servicios de Oncología de 23 centros hospitalarios españoles, con los cuales han clasificado tres tipos de dietas. En primer lugar, se encuentra la dieta “occidental” o Western pattern, en la que predomina un alto consumo de productos grasos, carne procesada, dulces, bebidas calóricas y bajo consumo de cereales; después se localiza la dieta “prudente” o Prudent pattern, en la que destacan los productos bajos en grasa, frutas, vegetales y zumos; y por último está la dieta “mediterránea” o Mediterranean pattern, que se caracteriza por la predominancia de alimentos como el pescado, vegetales, legumbres, patatas, frutas, aceite y bajo consumo de zumos y bebidas calóricas. Después de haber analizado los tres tipos de dietas del estudio, los investigadores llegaron a la conclusión de que la mediterránea es la más beneficiosa para prevenir el cáncer de mama y puede reducir el riesgo de desarrollarlo en un 30%. Se ha comprobado, asimismo, que esta dieta es especialmente favorable para prevenir el surgimiento de los tumores triple-negativos, que suelen ser los más agresivos y para los que todavía no existe un tratamiento quimio-preventivo. La doctora Pollán, epidemióloga del Instituto de Salud Carlos III y responsable de la coordinación del estudio, asegura que “estudiar patrones dietéticos, como los identificados en nuestro estudio, supone un enfoque más global, intentando caracterizar mejor la forma en que comemos y su efecto sobre la salud. Nuestros resultados añaden más evidencia a favor de fomentar una dieta rica en verduras, fruta, aceite de oliva, pescado y legumbres, y limitar el consumo de alcohol, productos grasos, carne, embutidos, dulces y bebidas azucaradas. Esta forma de comer que llamamos dieta mediterránea puede ayudarnos a disminuir la frecuencia de cáncer de mama y también de otras enfermedades crónicas, como los problemas cardiovasculares o la diabetes”. Con la conclusión del estudio EpiGEICAM podemos entender también la relativa baja frecuencia de los tumores triple-negativos en España, gracias a la tradicional dieta mediterránea que consumimos en nuestro país.
 
Mujeres y jóvenes
Por otro lado, respecto a los otros dos tipos de dietas, los investigadores, por desgracia, no han podido verificar que la dieta prudente pueda favorecer las posibilidades de desarrollar o no cáncer de mama. Sin embargo, han concluido en que la dieta occidental es la más perjudicial para desarrollar la enfermedad, y lo más preocupante es que es la que con mayor regularidad consumen mujeres y jóvenes. Por esto, la AECC trata de concienciar sobre los hábitos de prevención a todo el mundo, tanto si gozan de salud como si son personas a las que se les haya diagnosticado un cáncer, y recuerda que el 40% de los cánceres se pueden prevenir si se adoptan hábitos de vida saludables. Isabel Oriol, la presidenta de la asociación, ha lanzado un mensaje para intentar que la sociedad conozca los datos del estudio y eviten los alimentos y el tipo de dieta que puede perjudicar su salud. “Este dato reafirma que tenemos que seguir trabajando para concienciar a los más jóvenes desde la infancia en la adopción de hábitos de vida saludable. Nuestra asociación lleva años con campañas en colegios e institutos y seguiremos haciéndolo porque es la mejor manera de intentar reducir el riesgo de desarrollar un tumor en la edad adulta”. Con este trabajo del que muchos de sus colaboradores han resaltado la importancia de la colaboración multinstitucional y multidisciplinar en la generación de conocimiento, y en el que, además de la AECC, han participado en la financiación entidades como la Fundación Cerveza y Salud, la Federación de Asociaciones de Mujeres con Cáncer de Mama (FECMA), la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y el Instituto de Salud Carlos III, hay que destacar el importante efecto positivo que supone para la sociedad, para que conozca los riesgos, los beneficios y la importancia de cuidar nuestra alimentación y valorar todas las virtudes de nuestra dieta mediterránea.
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