Alex Erquicia

Pie de foto: El portaaviones USS Abraham Lincoln lidera el grupo de combate. US Navy

España ha decidido la retirada temporal de la fragata española Méndez Núñez (F-104) del grupo de combate encabezado por el portaaviones USS Abraham Lincoln mientras esta se encuentre en Oriente Medio. La misión de cooperación de defensa entre las armadas de EEUU y España, que forman la coalición internacional, sufre un repliegue que es posible tenga un efecto sobre las relaciones bilaterales entre ambos países e incluso en las organizaciones multilaterales en las que cooperan, como la OTAN, y con la Unión Europea.  

La fragata logró recientemente la aprobación para su integración como uno de los escoltas del portaaviones americano durante los próximos seis meses (hasta octubre, cuando estaba previsto su arribo a la base de la US Navy en San Diego, California). La fragata zarpó de la base de Ferrol el pasado 11 de abril y partió hacia Mallorca para unirse al grupo de combate del portaaviones Lincoln con el objetivo de navegar los próximos siete meses por aguas de todo el globo. El plan del gobierno estadounidense es usurpar el Mediterráneo, el golfo Pérsico, el océano Índico, el mar del Sur de China o el océano Pacífico.

El puerto de Palma de Mallorca fue la primera parada en la vuelta al mundo del grupo de combate liderado por el portaaviones Lincoln, de propulsión nuclear. Sucedió en plena campaña electoral en España por lo que el gobierno en funciones quiso mantener un perfil bajo. La decisión recuerda al caso de Irak cuando hace quince años el Gobierno anunciara la retirada inmediata de las tropas españolas de Irak (el 19 de abril de 2004).

La decisión de retirar la fragata española Méndez Núñez (F-104), la cuarta vez que un buque español opera junto a un portaaviones de EEUU, ha sorprendido tanto a Washington como a la Unión Europea. Con ella, España busca alinearse con mayor rotundidad con el bloque comunitario, que no quiere verse implicados directamente en la tensión entre EEUU e Irán y un posible conflicto bélico.

Algunos lo ven como una decisión poco estratégica por parte de España pese a que sintonice con la política exterior europea. La UE se distanció de EEUU cuando salió del acuerdo nuclear con Irán, el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA, en sus siglas en inglés), y desde entonces ha continuado implementando el acuerdo con los otros firmantes. La semana pasada Irán anunció que reducía sus compromisos adquiridos con el acuerdo nuclear y daba un plazo de 60 días al resto de firmantes del pacto para que cumplan con las exigencias de Irán.

La decisión española, llega pocos días después de que EEUU alertara a España ante posibles ataques proiraníes a la fragata Navarra en aguas de Yemen el pasado 10 de mayo. Por su parte, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos denunciaron un "sabotaje" a varios buques petroleros, un incidente del que todavía se desconocen los detalles.

Del Mediterráneo, el grupo de combate partió, adelantando el plan previsto, rumbo al mar Rojo, a través del canal de Suez, donde transitaron el 9 de mayo. La flota ha cruzado ya el estrecho de Bab el Mandeb, que une el mar Rojo con el océano Índico, y se dirige al estrecho de Ormuz para entrar en el golfo Pérsico, que cruzará ya sin el buque español, según informa EFE. Desde el anuncio producido el lunes 13, la fragata española Méndez Núñez ya no acompaña la misión.

Pie de foto: El portaaviones USS Abraham Lincoln durante su paso por el Canal de Suez. US Navy

Nadie se imaginaba que las acusaciones entre EEUU e Irán escalaran como lo ha hecho este último mes. Irán es una de las prioridades de política exterior de EEUU y la escalada de tensión se produce a pesar de que Washington no haya ofrecido ningún detalle específico sobre la supuesta amenaza hasta el momento. En las últimas semanas ambos países designaron como terroristas a las fuerzas armadas de cada uno. EEUU justifica su despliegue cerca de Irán por presunta amenaza a sus tropas. En mente está el posible bloque por parte iraní el estratégico estrecho de Ormuz, por el que transita una quinta parte del suministro petrolero global, como respuesta a las sanciones impuestas sobre sus exportaciones petroleras. 

Las provocaciones de ambos países hacen que muchos estén lanzando al aire la idea de un posible enfrentamiento entre EEUU e Irán. "Estados Unidos no está buscando la guerra con el régimen iraní, pero estamos completamente preparados para responder a cualquier ataque, ya sea 'proxy', el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica o las fuerzas regulares iraníes", dijo cuando hizo el anuncio el traslado de un portaviones a la región del Golfo para presionar a Irán el pasado 5 de mayo.   

La decisión del Gobierno español ha sorprendido a muchos, ya que el hecho de formar parte del grupo de combate en el que no participa ningún otro buque no estadounidense suponía un éxito en la política exterior y defensa español. La medida del ministerio de Defensa responde al "escrupuloso cumplimiento" de un acuerdo técnico-militar firmado con EEUU. La ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles, dejó claro que la finalidad de ese acuerdo bilateral con EEUU era "conmemorar el quinto centenario de la vuelta al mundo" y efectuar un "despliegue puramente técnico", por lo que ya se contemplaba en él la retirada de efectivos si una de las partes se implicaba en una misión unilateral diferente, como ha sido el caso del portaaviones, que se dirige al golfo Pérsico.

El pasado día 8, durante su visita a la base aérea de Morón de la Frontera (Sevilla), donde operan fuerzas estadounidenses, la ministra Robles tuvo otro énfasis al subrayar que, en relación con la crisis iraní, “el compromiso de España es con la Unión Europea y los organismos internacionales, y ahí es donde vamos a adoptar siempre las posiciones comunes”, según informó El País, que adelantó la orden de retirada emitida desde el ministerio de Defensa.

La tensión que crece a pasos agigantados entre Estados Unidos e Irán, con provocaciones en ambas direcciones, llevó a EEUU a desplegar el grupo de combate y un equipo especial de bombarderos de la Fuerza Aérea "para enviar un mensaje claro e inequívoco al régimen iraní de que cualquier ataque a los intereses de los Estados Unidos o a los de nuestros aliados se enfrentará con una fuerza implacable", dijo el Pentágono en un comunicado.

EEUU busca defender sus fuerzas, con presencia activa en Irak, Siria, Afganistán y Yemen, y sus intereses en la región. La zona está bajo el mando del Comando Central de los EE UU (Centcom, en inglés, cuyo ámbito de actuación abarca desde el Cuerno de África hasta Asia central y, por lo tanto, con jurisdicción en Oriente Medio). El portaaviones USS Abraham Lincoln es uno de sus buques insignias, conocido como el mayor buque de guerra del mundo, y es uno de los once portaaviones de la Armada estadounidense.

Desde abril, el Centcom tiene un nuevo comandante con el general Kenneth F. Mckenzie sustituyendo al general Joseph Votel. Dos semanas después de llegar al puesto el general mantuvo un encuentro con el rey Salmán de Arabia Saudí y el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman, importante aliado militar estadounidense. El Gobierno de Trump lleva unos meses desarrollando el proyecto Alianza Estratégica de Oriente Medio (MESA, por sus siglas en inglés), una especie de OTAN Árabe como se conoce coloquialmente, con la que afianzar sus alianzas con países regionales como Arabia Saudí, Bahréin, Qatar, Kuwait, EAU, Omán y Jordania. Egipto, gran aliado de la administración actual, ha preferido no anunciar.

Mientras tanto, EEUU prepara un plan para desplegar hasta 120.000 soldados estadounidenses en Oriente Medio en caso de que Irán atacara a sus intereses. Algunos analistas ven el buque de guerra como un instrumento de disuasión como parte de la escalada. Lo que la comunidad internacional tiene claro es que la tensión geopolítica está subiendo como la espuma.