Paco Soto

Pie de foto: Biram Ould Dah Ould Abeid, activista abolicionista mauritano

La Corte Suprema de Mauritania, el país más pobre y débil del Magreb, ordenó esta semana la puesta en libertad inmediata de dos activistas contrarios a la esclavitud, Biram Ould Dah Ould Abeid y Brahim Ould Bilal Ramdane, condenados a dos años de cárcel en enero de 2014. Los dos militantes abolicionistas fueron condenados por la Corte de Apelación de Aleg por “pertenencia a una organización no reconocida, manifestación no autorizada, llamamiento a una manifestación no autorizada y violencia contra la fuerza pública”. El abogado de los dos detenidos, Brahim Ould Ebetty, informó de la decisión de la Corte Suprema. El Alto tribunal cuestionó la validez jurídica de la sentencia dictada por la Corte de Apelación de Aleg y consideró adecuada la liberación de los dos encarcelados, según explicó el letrado. Es probable que los dos activistas tengan que comparecer ante los jueces en un nuevo proceso.  Biram Ould Dah Ould Abeid es una de las figuras más relevantes en el seno del movimiento mauritano contrario a la esclavitud, una práctica que fue abolida en 1981 pero que no ha desaparecido.

El militante abolicionista se presentó como candidato en las elecciones presidenciales de junio de 2014, que dieron la victoria al exgeneral golpista Mohamed Ould Abdel Aziz. El candidato abolicionista fue el segundo más votado (8,6%) en estos comicios. Biram Ould Dah Ould Abeid fue galardonado en 2013 con el premio de la ONU de derechos humanos por su “combate no violento contra la esclavitud”. Francia, antigua potencia colonial de Mauritania, saludó la decisión de la Corte Suprema y pidió al país magrebí que incremente “los esfuerzos en materia de lucha contra las formas contemporáneas de esclavitud y respete sus compromisos internacionales y las medidas que ya ha tomado en el ámbito nacional”.

Nueva ley

En agosto de 2015, Mauritania adoptó una nueva ley que considera que la esclavitud es un “crimen contra la humanidad” y reprime esta práctica ilegal con penas de 20 años de prisión. Generalmente, los esclavistas son ciudadanos de origen árabe y bereber y los esclavos, negros africanos. De momento, ningún esclavista ha sido detenido y condenado en virtud de la nueva ley. La ONG Walk Free estima que unas 156.000 personas (4% de la población) están sometidas a un régimen de esclavitud en Mauritania, que es una república islámica donde el poder se ejerce de forma bastante autoritaria, según denuncia la oposición. 35 años después de la abolición de la esclavitud, los sucesivos gobiernos no han conseguido acabar totalmente con esta práctica. Mauritania fue el último país del mundo que abolió oficialmente la esclavitud. En general, las autoridades mauritanas han preferido minimizar la gravedad del problema, y el presidente Abdel Aziz, además de acusar a los abolicionistas de “comerciar” con la lacra de la esclavitud, afirmó hace un año que esta siniestra realidad “ya no existe en este país. Sólo quedan las secuelas de este fenómeno, que hacemos todo lo posible por abordar”.

Niños esclavos

Sin embargo, según denuncian diversas ONG, en Mauritania, todavía hay niños que nacen siendo esclavos. La esclavitud se hereda; si una madre es esclava, sus hijos nacen esclavos y llevarán el estigma durante toda su vida. La mayoría de los esclavos mauritanos del siglo XXI son campesinos y pastores muy pobres de las regiones rurales más atrasadas del país y trabajan en el servicio doméstico en zonas urbanas, según explica a Efe el presidente de SOS Esclavos, Boubacar Ould Messaoud. Los abolicionistas denuncian que hasta el 40% de la población, fundamentalmente los negros arabizados, llamados ‘harratines’, son de algún modo víctimas de la esclavitud. La ONG Global Slavery Index confirma esta realidad, y Boubacar Ould Messaoud lamenta que “lo único que hizo la colonización francesa fue prohibir su venta pública en los mercados, pero perpetuó el fenómeno”. En Mauritania, el segmento blanco de origen árabe y bereber representa entre un 20 y un 30% de la población del país, mayoritariamente negra y africana, pero tiene en sus manos lo esencial del poder económico, político, militar y judicial.

Pie de foto: Un grupo de mujeres mauritanas en el campo.

Discriminación contra los negros

Son pocos los mauritanos negros que ocupan puestos relevantes en la administración del estado. Incluso los negros que no son esclavos sufren discriminación económica y social, y el poder utiliza la religión musulmana para justificar esta realidad. La mujer esclava, según los musulmanes rigoristas, es una especie de “quinta esposa” del hombre islámico, además de las cuatro con que éste se puede casar, critica el presidente de SOS Esclavos en sus declaraciones a Efe. “Al esclavo no le queda más remedio que huir de su amo; pero incluso los que lo hacen, generalmente iletrados y carentes de recursos, muchas veces acaban agachando la cabeza y regresando a su condición. Solo dándoles formación y recursos romperemos el círculo vicioso”, asegura Boubacar Ould Messaoud. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Mauritania se comprometió en 2014 a implementar el protocolo relativo al Convenio sobre el Trabajo Forzoso.

Pie de foto: Una vista de Nuakchot, capital de Mauritania

Compromiso mauritano

Así las cosas, Mauritania se unió a Níger, Noruega y el Reino Unido como uno de los primeros países que se comprometen formalmente a implementar dicho protocolo, adoptado hace dos años por la Conferencia Internacional del Trabajo. En este sentido,
Hamoud Ould T’Feil Ould Bowbe, director del departamento de Trabajo de Mauritania, reafirmó el compromiso del Gobierno para erradicar el trabajo forzoso: “Es evidente que el protocolo fortalecerá y complementará el marco jurídico para penalizar la esclavitud o las prácticas de trabajo forzoso similares, sobre todo a través de la promoción de los derechos, la información al público y la sensibilización de los que están expuestos a riesgos, incluyendo menores y empleadores, y el desarrollo de la formación para capacitar a los profesionales a identificar y proteger a las víctimas”.

La OIT estima que 21 millones de personas son víctimas del trabajo forzoso en todo el mundo, generando aproximadamente 150.000 millones de dólares anuales en ganancias ilícitas. Las víctimas son explotadas en la agricultura, la pesca, el trabajo doméstico, la construcción, la manufactura, la minería y otras actividades económicas. El trabajo forzoso asume formas diferentes, desde la explotación sexual forzada, el trabajo en condiciones de servidumbre, o la trata de seres humanos y la esclavitud. Desde su independencia en 1961, Mauritania ha ratificado dos convenios contra el trabajo esclavo y es un país piloto en el marco del proyecto Brigde, cuyo objetivo es fortalecer la capacidad de los ministerios pertinentes y las partes interesadas para desarrollar, implementar y hacer un seguimiento de las políticas y planes de acción nacionales sobre trabajo forzoso.

Amigo de Occidente

Mohamed Ould Abdel Aziz llegó al poder tras un golpe de Estado, en 2008, contra Sidi Mohamed Ould Cheik Abdalahi, un presidente civil elegido democráticamente. Abdel Aziz logró frenar el auge del terrorismo yihadista y estabilizar la vida política en Mauritania, un país con una población mayoritariamente pobre pero que tiene grandes recursos minerales y pesqueros. Estados Unidos es un aliado de Abdel Aziz, y en Europa, Francia es su mejor apoyo. España también se ha abierto un espacio económico en Mauritania y colabora en sectores como la pesca y la educación. Los mauritanos de origen negro, que sufren muchos casos de discriminación económica, social y política, fueron protagonistas en 2011 de varias protestas callejeras que acabaron con muertos y heridos. Amplios sectores de la población no apoyan al antiguo general golpista y la oposición pide una verdadera democratización del país.  

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