Pedro Canales

Con la abstención de tres de sus miembros, China, Rusia y Etiopia, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha adoptado una nueva Resolución sobre el conflicto del Sahara Occidental, en el que da un nuevo plazo esta vez de seis meses, para encontrar una “solución realista, realizable y duradera, basada en el compromiso entre las partes”

Los términos utilizados para caracterizar el contenido del futuro acuerdo que debería poner fin a más de cuatro decenios de crisis en la antigua colonia española de África, son vistos como más próximos a la propuesta presentada ya hace varios años por el Reino de Marruecos de una solución basada en un esquema territorial de “regionalización avanzada” o autonomía política del territorio en disputa, bajo la soberanía de Marruecos, tal como ha declarado el ministro de Exteriores alauí, Naser Burita, tras publicarse el nuevo texto. 

La nueva Resolución insiste en la necesidad de negociaciones entre las partes, entre las que incluye a los “países vecinos”, es decir Argelia y Mauritania, para “aportar una importante contribución al proceso, y comprometerse más seriamente en avanzar hacia una solución política”. La ONU pide a Argelia un “compromiso”, y no únicamente un apoyo logístico o simbólico. Dicho compromiso viene siendo reclamado desde hace años por Marruecos que considera va su vecino del este como “parte integrante” en el conflicto, ya que “arma, alberga, financia, asiste y moviliza su aparato diplomático en apoyo al Frente Polisario”. 

Argel, a través de una declaración del portavoz del ministerio de Exteriores ha saludado la Resolución del Consejo, lo mismo que el Frente Polisario, en la que ven una presión adicional para encontrar una solución política al conflicto.

Por su parte, Marruecos se ha felicitado por la Resolución que considera “positiva”, tanto en lo que concierne al llamamiento a los países vecinos a comprometerse en la solución política, como por la petición expresa a Argelia, hecha por primera vez, para efectuar un nuevo censo de la población de refugiados en su territorio de Tinduf. 

La novedad quizás más importante de esta nueva Resolución de la ONU sobre el conflicto del Sahara es su tajante oposición a la ruptura del statu quo territorial, amenazado tanto por la presencia de unidades armadas del Polisario en las zonas exteriores a los muros de defensa construidos por Marruecos en el territorio, como por la propuesta de trasladar “la administración” de la proclamada República Saharaui, a las zonas consideradas por el Frente Polisario como “liberadas”. 

Estas iniciativas del movimiento independentista suponían un grave riesgo de alteración del equilibrio de fuerzas y posiciones establecido en los Acuerdos de ceses el fuego de 1991 entre las partes en conflicto. Marruecos había advertido oficialmente que no iba a tolerar dicha ruptura del statu quo, llamando por lo mismo a Argelia a asumir sus responsabilidades. 

El nuevo Secretario General de la ONU Antonio Guterres ha encargado a su enviado especial en la región, el alemán Horst Koehler, reactivar las negociaciones entre Marruecos y el Polisario, que desde hace años se encuentran en un callejón sin salida. Sin embargo, a diferencia de sus predecesores, sólo les da seis meses de plazo.