Paco Soto

Pie de foto: El presidente de Mauritania, Mohamed Ould Abdelaziz.

Los movimientos opositores radicales en Mauritania se están organizando para conseguir la unidad electoral de cara a los comicios presidenciales que se celebrarán en 2019. El objetivo: acabar con el presidente autoritario y exgeneral golpista del país magrebí, Mohamed Ould Abdelaziz. Aparentemente, Mauritania es una democracia, hay elecciones y partidos opositores. Pero en la práctica, la oposición radical es perseguida, sus líderes suelen ser detenidos y encarcelados frecuentemente, y el presidente Ould Abdelaziz controla los principales mecanismos políticos e institucionales mauritanos y no tolera que alguien le haga sombra.

En este contexto, los grupos opositores, que tienen apoyo popular, se preguntan si en lugar de acudir a las presidenciales en orden disperso no sería mejor presentar una candidatura única. En este sentido, los partidos de la oposición más radical llevan un mes dialogando sobre la mejor estrategia para ir unidos a las elecciones a la jefatura del Estado.

El Reagrupamiento de Fuerzas Democráticas (RFD) y el Foro Nacional por la Democracia y la Unidad (FNDU), que reúnen a una decena de partidos, sindicatos y personalidades independientes, quieren acabar con la estrategia del boicot que llevaron a cabo en el pasado, y exploran las formas de conseguir una alternativa unitaria frente a Mohamed Ould Abdelaziz y sus aliados.

Pie de foto: Indignados mauritanos protestan contra el régimen de su país/El País.

Conseguir una candidatura única es el reto que quieren alcanzar los opositores al exmilitar golpista, que es presidente del país desde el año 2009. El reto no es fácil, porque las divergencias políticas entre los partidos son importantes y algunas fuerzas opositoras temen desaparecer del escenario público si se consigue una candidatura unitaria. En el campo opositor, los islamistas moderados del partido ‘Tawassoul’, que tienen representación en el Parlamento, siempre han optado por participar en las contiendas electorales. En cambio, entre los demás partidos opositores, el “boicot activo” ha sido siempre un objetivo, en mayor o menor medida, desde 2008.

“Lo que nos jugamos es importante”

Pero los tiempos han cambiado y la oposición radical se ha dado cuenta que esta estrategia no ha dado buenos resultados y ha ahondado la crisis política que vive Mauritania desde hace una década. Como dice el presidente del FNDU, Mohamed Ould Mouloud, “lo que nos jugamos es importante, porque se trata de unir todas las sinergias para impedir que los militares o su candidato puedan regresar al poder”.

Ould Mouloud advirtió en rueda de prensa de que el partido del presidente, la Unión por la República (UPR), “hace un claro uso de la corrupción y la manipulación” y “explota a los funcionarios del Estado en su campaña”. Añadió: “Esto no es un signo positivo para la próxima elección”. La oposición no rechaza la puesta en marcha de una comisión electoral nacional independiente del poder, pero considera que esta institución tiene que ser “paritaria y transparente”. Atentos a lo que hará la oposición, los observadores internacionales seguirán de cerca la estrategia unitaria, si es que se logra.