Paco Soto

Pie de foto: El joven escritor argelino Anouar Rahmani.

Anouar Rahmani, un joven novelista argelino arabófono, además de bloguero y estudiante, tuvo que comparecer esta semana ante la Policía judicial de la ciudad Tipaza para explicar el contenido de uno de sus libros. Rahmani no es un terrorista ni un delincuente, sino un escritor que se dedica a confeccionar novelas. En cualquier país democrático un escritor lo puede hacer sin problema, y si un ciudadano se siente ofendido por el contenido de uno de sus libros, puede poner una denuncia ante un juez. Y punto. Pero Argelia, como en la inmensa mayoría de los países del denominado mundo árabe la situación es diferente. La democracia es inexistente o débil en estos países, la censura funciona a tope y algunos policías y jueces inquisidores aplican con entusiasmo leyes arcaicas. El islam es religión obligatoria y ningún ciudadano, o mejor sería decir súbdito de presidentes autoritarios y reyes dictatoriales y corruptos, puede cuestionar el dogma musulmán o a Dios. Como en la Edad Media y durante la Santa Inquisición en Europa.

Nadie puede ser Dios

Anouar Rahmani tuvo que declarar ante los policías que le interrogaron sobre el contenido de su novela ‘La ville des ombres blanches’ (La ciudad de las sombras blancas), porque en un pequeño párrafo comete un “atentado contra la entidad divina y la religión”. En español de Burgos o Valladolid: porque se mete o utiliza a Dios, según las mentes perturbadas que aprueban y aplican leyes en Argelia. Parece un mal chiste, pero el lector de Atalayar debe saber que en Argelia, criticar o cuestionar a Dios no es una broma de mal gusto sino un delito, y el joven escritor podría acabar en la cárcel por semejante osadía. Los censores policiales argelinos reprochan a Rahmani de haberle puesto el nombre de Dios a uno de sus personajes de la novela, según informó el diario ‘Le Soir d´Algérie’.

Pie de foto: Una protesta laboral de policías en Argelia.

Atentar contra la religión

Según la ley vigente, esto es un “atentado contra la religión” en Argelia. No es la primera vez que el escritor es amonestado por la Policía y la Justicia de su país tras haber utilizado expresiones que son un “atentado contra la religión” o “términos sexuales”. Anouar Rahmani fue interrogado durante horas por agentes de la Policía judicial, que quisieron saber cuáles eran sus preferencias ideológicas y religiosas. El novelista se negó rotundamente a responder a las preguntas de la Policía relacionadas con sus creencias, porque, según escribió después en su cuenta de Facebook, son un atentado a sus derechos constitucionales. “Nadie tiene derecho de interrogar a un ciudadano sobre su religión. Si hubiera respondido, hubiera renunciado a uno de mis derechos fundamentales y constitucionales”, señaló el escritor. El joven novelista explicó a los policías que su libro es una obra de ficción.

Los agentes de la Policía judicial trasladaron la denuncia al fiscal. El novelista podría ser condenado a 10 años de prisión si el juez ante el que tenga que comparecer aplicara rigurosamente la ley. La sentencia podría convertirse en “un tema digno de una inquisición de Estado digna de la Edad Media”, denunció un medio digital argelino. Anouar Rahmani acaba de publicar otra novela, ‘Les délires de Jibril’ (Los delirios de Jibril). Varias editoriales argelinas no quisieron publicar ‘La ville des ombres blanches’, que cuenta una historia de amor entre un guerrillero del Frente de Liberación Nacional (FLN), que luchaba por la independencia de Argelia, y un ‘pied-noir’, ciudadano de origen europeo residente en el país magrebí durante la colonización francesa. 

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