Héctor Chamizo. Capital Madrid.

Pie de foto: Fitur (Flickr).

El tu­rismo tira del carro en los úl­timos años en España, hasta el punto que sumar más de 80 mi­llones de vi­si­tan­tes. Una go­lo­sina para las em­presas del sec­tor. Sin em­bargo, el cambio de las pre­vi­siones en cuanto a cre­ci­miento de al­gunos países puede tras­ta­bi­llar los es­quemas para las com­pañías que beben de la ac­ti­vidad tu­rís­tica en España. El enorme fulgor po­dría verse fre­nado en los pró­ximos años, por lo que ten­drían que ajustar sus mo­delos es­tra­té­gi­cos.

Es innegable que la recuperación española se ha fraguado en parte por el gran consumo que ha generado el turismo. Una mayor dinamización de la economía que ha provocado que muchas empresas hayan intensificado su ritmo de expansión: en especial hoteleras y todas las ligadas a la hostelería, en gran parte, por el frenazo de países acostumbrados a absorber un gran número de visitantes, como el norte de África y Turquía.

Por el contrario, este auge y crecimiento sin control podría alcanzar su final más pronto que tarde, generando un importante obstáculo para las cadenas de hoteles, que hasta ahora habían descontado unas expectativas bastante altas. Y es que el avance de las economías de esos países que hasta ahora habían estado penalizados está provocando ya un aumento de su volumen turístico. Algo que no beneficia al sector español.

El Banco Mundial publicaba recientemente sus perspectivas del 2018. En el informe fue declarado que en la recuperación de Turquía más rápido que las expectativas hay una porción importante el apoyo financiero y económico. La institución revisaba positivamente sus expectativas de crecimiento global.

Asimismo, los países del Norte de África y Turquía mostraron un fuerte crecimiento de las visitas de turistas internacionales a lo largo de 2017, tras registrar grandes caídas los años previos debido a la inestabilidad en esas regiones, tal y como se observa en los datos provisionales de la Organización Mundial del Turismo.

Sin ir más lejos, el turismo internacional de Egipto creció un 55% hasta el mes de octubre de 2017. Un porcentaje que llega después de haber descendido un 40% el ejercicio anterior. En este sentido, Turquía incrementó también un 30% hasta noviembre de 2017 el número de visitantes, mientras que Túnez registró una fuerte subida de doble dígito. Nada positivo para los intereses de los hoteleros en España.

Meliá reconoce las dificultades

La situación preocupa hasta el punto que el propio consejero delegado de Meliá Hotels International, Gabriel Escarrer, reconocía como “un crecimiento insostenible” haber pasado en cuatro años de registrar 60 millones de llegadas turísticas en España a terminar el año pasado con 82 millones de visitantes internacionales. Es decir, un avance del 40%.

En esta línea manigestaba la preocupación por el efecto a futuro de la recuperación de destinos del Norte de África y países como Turquía, de los que España ha cobrado como “turismo prestado” en los últimos tiempos.

Cuando estos destinos se recuperen pondrán de manifiesto la competitividad turística que ha perdido España con el aumento de la presión fiscal a las compañías hoteleras y los impuestos al turismo”, explicaba.

NH, contra el alquiler turístico

Por su parte, Ramón Aragonés, consejero delegado de NH, hablaba en Fitur de otro de los problemas de la actividad turística en España con el que se “está en juego el posicionamiento de España como destino de calidad”. Así, solicitaba un mayor esfuerzo para acabar con los alojamientos ilegales en las ciudades turísticas españolas, “los responsables de la masificación de los destinos”.

Desde su punto de vista, los alojamientos no reglados son los que producen una saturación y masificación de los destinos, “no los alojamientos hoteleros. Con todo, enseñaba su confianza en que Barcelona vuelva a la senda de la recuperación más pronto que tarde para volver a crecer. Lo que parece claro es que el turismo español tiene ahora más moscas encima de sus cabezas.

 

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