Eva Cifuentes

Pie de foto: Migrantes llegan al puerto de Málaga el 9 de enero de 2019 después de que un bote que transportaba a 188 migrantes fuera rescatado por los guardacostas españoles. AFP/JORGE GUERRERO

El control de la inmigración irregular es uno de los asuntos primordiales de la Unión Europea (UE) y Marruecos es un país clave para ello dada su situación geográfica. De hecho, los 28 y el país africano llevan tiempo cooperando en la materia con el objetivo de tener un mayor control de la frontera sur, especialmente en las zonas limítrofes con Ceuta y Melilla.

En este contexto, la UE confirmó la aportación de 140 millones al reino alauita para mejorar el control de sus fronteras en lo que a inmigración irregular se refiere. De estos 140 millones presupuestados, 30 de ellos se van a gestionar a través del International Center for Migration Policy Development (ICMPD), 40 lo hará la Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (FIIAPP), y los 70 millones restantes del presupuesto los irá adjudicando de manera directa cada país miembro de la UE.

Los materiales principales que engloba este presupuesto y que ya se está empezando a hacer efectivo, son principalmente medios técnicos para implementar una mejor estrategia de control en el perímetro fronterizo. Entre otros, destaca la compra de drones, más de 725 vehículos como ‘4X4’ tropicalizados para que soporten bien las altas temperaturas, también automóviles de tipo ‘pick up’, ambulancias o camiones para gasolina y agua, así como autobuses para el transporte de personas. También se van a proporcionar nuevos radares marítimos, escáneres de huellas, radios, GPS, 15 drones y material forense. El objetivo de esta partida es proporcionar a Marruecos el material adecuado para que el control de sus fronteras sea más efectivo y se haga de la mejor forma posible.

Por el momento, los datos parecen confirmar que Marruecos ha comenzado a intensificar y ampliar los controles en todas sus fronteras y las llegadas a España a través de este país se han reducido en un 23%, datos actualizados a 30 de junio. Hasta el mismo periodo del año 2018, se contabilizó la llegada por estas vías de 17.300 personas mientras que en estos primeros 6 meses de 2019 la cifra es de algo más de 13.200. Un descenso más que notable.

No obstante, la inmigración irregular en Europa sigue siendo un problema de difícil resolución y con diferentes puntos de vista según cada país. El pasado año, más de 2.000 personas murieron intentando llegar al viejo continente mientras huían de la guerra y/o el hambre; y más de 170.000 lograron llegar a las costas europeas, según los datos de ACNUR. Campos de refugiados saturados, Gobiernos que impiden la circulación de barcos de rescate de refugiados en el mar, lentitud en las solicitudes de asilo, gestión ineficaz…La crisis de los refugiados sigue mientras que la UE está dividida sobre cómo abordarla.