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Pie de foto: Las protestas se han generalizado en las ciudades de Irán. Al menos 21 muertos y más de 900 detenidos. Estados Unidos aviva el fuego de los manifestantes y Rusia advierte que la injerencia exterior es inaceptable.

La oleada de protestas que está sufriendo Irán, tras el llamamiento de varios colectivos en diversas ciudades del país para protestar por la situación económica, amenazan con generar un grave conflicto internacional en la zona. El propio Gobierno iraní ha acusado a Estados Unidos, Israel y Arabia Saudí de ser los promotores de los disturbios, mientras que no se ha hecho esperar la advertencia de Rusia sobre lo inaceptable de que haya habido injerencias extranjeras en la zona. Para aderezar el problema, el presidente Donald Trump ha criticado el cierre de las redes sociales en el país, para animar después a los protestantes a seguir con su actitud, eso sí, de forma pacífica. 

Pero la violencia ha sido inevitable en la zona. Al menos 9 personas murieron este lunes en diferentes ciudades de la provincia de Isfahán, unos 350 kilómetros al sur de Teherán, informaron medios locales. Con estas, el número de muertes por las manifestaciones antigubernamentales, que comenzaron el pasado 28 de diciembre, asciende ya a 20. Asimismo, han sido detenidos unos 450 manifestantes en las que son consideradas ya las peores protestas en Irán desde las registradas tras las elecciones presidenciales de 2009 que dieron un segundo mandato al presidente Mahmud Ahmadineyad.

En cuanto a las dos víctimas del sábado pasado, el Gobierno había acusado a "agentes extranjeros" de estar detrás de ellas, mientras que en lo que se refiere a las otras dos no está claro quien realizó los disparos. "No sé si los disparos de ayer fueron realizados por participantes en la marcha o por la Policía y esta cuestión está siendo investigada", señaló a la agencia ILNA el diputado local Hedayatolá Jademi.

Mensajes publicados en las redes sociales han llamado a los iraníes a marchar este lunes en Teherán y otros 50 núcleos urbanos, muchos de los cuales han venido registrando protestas en los últimos cuatro días, desde que estas comenzaron en Mashhad, la segunda ciudad del país. Inicialmente, los manifestantes se quejaban de la subida de los precios pero las protestas han degenerado en reivindicaciones políticas.

De hecho, han continuado  pese a que el presidente iraní, Hasan Rohani, hizo un llamamiento este domingo a la calma. "El Gobierno no mostrará tolerancia hacia aquellos que provoquen daños en propiedades públicas, violen el orden público y creen disturbios en la sociedad", advirtió Rohani en un discurso televisado.

Hasta ahora, las fuerzas de seguridad han mostrado contención, con la esperanza de evitar una escalada de la crisis provocada inicialmente por la mala situación económica del país y la corrupción. Sin embargo, la ira pronto se volvió contra el clero en el poder desde la Revolución de 1979.

De hecho, se han proferido consignas contra el líder supremo de la Revolución, Alí Jamenei. Así, en algunas de las protestas se ha gritado "abajo el dictador" o "Jamenei, avergüénzate, deja al país solo".

Bloqueo de redes sociales

Para tratar de contener la situación, el Gobierno iraní ha anunciado que se restringirán temporalmente el acceso a Telegram e Instagram, propiedad de Facebook, mientras que hay algunas informaciones que apuntan a que el acceso móvil a Internet está siendo bloqueado en algunas zonas.

Precisamente, este bloqueo de las redes sociales ha sido criticado por el presidente estadounidense, Donald Trump, este domingo. "Irán, el Estado número uno en patrocinar el terrorismo donde se producen cada hora numerosas violaciones de los Derechos Humanos, ha cerrado ahora Internet para que los manifestantes pacíficos no puedan comunicarse. ¡Eso no es bueno!", ha defendido Trump en un mensaje en Twitter.

Por su parte, defendió en un comunicado posterior que las "voces (de los iraníes) merecen ser escuchadas". "Animamos a todas las partes a proteger este derecho fundamental a la expresión pacífica y a evitar cualquier acción que contribuya a la censura", sostuvo.

El ministro de Exteriores británico, Boris Johnson, también se ha pronunciado vía Twitter, asegurando que "sigue los acontecimientos en Irán con preocupación". "Es vital que los ciudadanos tengan el derecho de manifestarse pacíficamente", defendió este domingo.

Frente a todo ello, el líder ruso Vladimir Putin, ha advertido que su país no está dispuesto a tolerar que haya algún tipo de intromisión extranjera en los problemas de Irán, confiado en que el país al que considera un aliado, sabrá solventar sus propios problemas.

200 detenidos el sábado

Según el vicegobernador de Teherán, Alí Asghar Naserbakht, 200 manifestantes fueron detenidos solo el sábado, según la agencia ILNA. El fiscal de la capital, Abbas Jafari Dolatabadi, ha indicado que algunos de ellos han confesado que "se dejaron llevar por las emociones y prendieron fuego a mezquitas y edificios públicos", precisando que se enfrentarán a un duro castigo.

La Policía y los Guardianes de la Revolución han aplastado en el pasado con violencia las manifestaciones, si bien en esta ocasión lo que está sucediendo podría provocar mayor preocupación entre las autoridades, puesto que se trata de protestas espontáneas y que carecen de un líder claro.

En una aparente respuesta a las propuestas, el Gobierno ha dado marcha atrás en sus planes de subir los precios de los combustibles, ha prometido incrementar las entregas de dinero a los pobres y crear más empleos en los próximos años. El paro juvenil alcanzó el 28,8 por ciento en 2017.

"Predecimos que se crearán al menos 830.000 empleos en el nuevo año", dijo el sábado el portavoz gubernamental, Mohamad Baqer Nobajt, en la televisión estatal, sin ofrecer más detalles.

 

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