Paco Soto

Pie de foto: Un grupo de jóvenes planta cara a la Policía en Alhucemas.

La última movilización callejera del pasado 20 de julio en Alhucemas acabó con decenas de manifestantes y miembros de las fuerzas del orden heridos y numerosas detenciones. La manifestación fue prohibida por la Prefectura (Gobierno Civil) de Alhucemas. Los organizadores de la protesta, que pedían la liberación de Nasser Zafzafi, líder de la revuelta popular que estalló en el Rif el pasado mes de octubre, y de todos los detenidos por su participación en el ‘Hirak’ (movimiento de protesta), desafiaron la prohibición y movilizaron a muchos seguidores en la calle. La dura represión policial provocó una profunda indignación en Alhucemas y otras poblaciones del Rif, y agrava el profundo conflicto que vive esta región berberófona del norte de Marruecos. Fuentes del ‘Hirak’ consultadas por Atalayar subrayaron las “grandes contradicciones que vive el poder. Por una parte, promete diálogo, negociación e inversiones en el Rif. Por otra parte, utiliza la represión para solucionar un conflicto social que han generado problemas como el desempleo, la pobreza, las desigualdades, la corrupción y el autoritarismo de los gobernantes locales y nacionales”.

La Prefectura de Alhucemas, en cambio, denunció la violencia de algunos manifestantes, y recordó que la marcha estaba prohibida. Según esta institución del Estado, 72 miembros de la fuerza pública resultaron heridos durante los disturbios, sobre todo por impactos de piedras y otros objetos que lanzaron los manifestantes. Citada por la agencia MAP, la Prefectura también informó de que 11 manifestantes fueron heridos por los gases lacrimógenos disparados por los agentes. “Todos los heridos han abandonado el hospital donde fueron ingresados, con la excepción de dos elementos de las fuerzas públicas cuyo estado de salud es muy grave”, informó la Prefectura de Alhucemas. En el municipio de Ajdir, cerca de Alhucemas, unos manifestantes incendiaron dos vehículos policiales. Los seguidores del ‘Hirak’ no estaban dispuestos a quedarse en casa, y, a pesar de la prohibición de la marcha de Alhucemas, decidieron hacer frente a los numerosos efectivos de las fuerzas de seguridad que se desplegaron en la capital rifeña. Mounir B., un activo militante de la causa berberista afincado en Rabat, aseguró a Atalayar que “los policías y gendarmes provocaron a los manifestantes y utilizaron la fuerza bruta en lugar de la cabeza. Esta actitud chulesca encrespó los ánimos de mucha gente, y esto fue lo que desencadenó los disturbios”.

Pie de foto: Varios manifestantes se protegen de los gases lacrimógenos de la Policía en Alhucemas.

“Viva el Rif y Zafzafi”

Por su parte, los responsables policiales negaron rotundamente que los agentes hubieran hecho prueba de una actitud provocadora y violenta, y culparon a los manifestantes más radicales de los enfrentamientos callejeros. “Nosotros solo pedíamos la liberación de Zafzafi y sus compañeros”, recalcó Mounir B. a Atalayar. El despliegue policial en Alhucemas fue impresionante. Los miembros de las fuerzas de seguridad prohibieron la entrada a la ciudad y casi todos los comercios cerraron sus puertas para evitar problemas con los manifestantes o por solidaridad con el ‘Hirak’. A las 17 horas la tensión era enorme en las principales calles y plazas de Alhucemas. “Viva el Rif” y “Viva Zafzafi”, fueron algunos de los lemas coreados por los manifestantes. En el barrio de Sidi Abed, cerca de la plaza central de la ciudad, un grupo de personas pudo organizar una manifestación, pero la Policía lo dispersó con contundencia rápidamente, constató un periodista de la AFP. Otros periodistas que cubrieron los disturbios aseguraron que la Policía detuvo a una decena de personas. Entre los arrestados se encuentra Hamid El Mahdaoui, dueño de una web de información local. Las autoridades acusan a este periodista de haber participado en la organización de la manifestación.

Ciudad en “estado de sitio”

Durante la jornada de protesta, según informaron algunos medios, la conexión a Internet sufrió retrasos y la red telefónica no funcionó con normalidad. El presidente de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) de Alhucemas, Mutará Allach, deploró las “importantes limitaciones a las libertades”, y denunció que Alhucemas está en “estado de sitio” y el 20 de julio se llevaron a cabo “numerosas detenciones de manifestantes”. Según diversos colectivos, unas 150 personas detenidas en las últimas semanas en el Rif han sido acusadas de “atentado a la seguridad interior del Estado”. Es un grave delito por el que los detenidos, que en bastantes casos han denunciado torturas y malos tratos policiales, podrían ser condenados a largas penas de cárcel. Su liberación es en este momento una de las principales reivindicaciones del ‘Hirak’. Las autoridades prohibieron la manifestación del jueves porque “su naturaleza atenta al derecho de la población a gozar de un clima de seguridad sereno”. “Es una tomadura de pelo. Prohibieron la manifestación, porque no son demócratas y le tienen miedo al pueblo”, declaró Mounir B. Poco a poco, Alhucemas recupera una cierta normalidad, y algunos lugares estratégicos de la ciudad como la plaza Mohamed VI ya no están cerrados al tráfico de vehículos. La presencia policial es más discreta, pero la tensión sigue siendo importante. Y el problema de fondo, el profundo descontento popular, sigue sin resolverse, porque ni el Gobierno de Rabat ni otras autoridades han sido capaces de tomar las medidas adecuadas para reconducir la crisis. Como dice el politólogo Ahmed Alaoui: “Las crisis sociales no se solucionan con piedras y barricadas, pero tampoco con gases lacrimógenos, porrazos y detenciones”

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