Paco Soto

Pie de foto: Bombardeos de Estados Unidos contra Daesh en Sirte.

Los bombardeos de las posiciones de Daesh en Sirte (Libia) por parte de Estados Unidos han debilitado militarmente al grupo terrorista, pero también han creado polémica y enfrentamientos políticos entre los dos poderes en liza en el país: el Gobierno de Unión Nacional (GNA) de Trípoli dirigido por el primer ministro, Fayez al-Sarraj, que cuenta con el reconocimiento de la comunidad internacional, y el Parlamento de Tobrouk. Libia derrocó al dictador Muamar Gadafi en 2011, pero no consiguió construir un sistema político mínimamente estable y democrático. Gran productor de hidrocarburos, Libia es un país caótico y dividido desde el punto tribal y territorial, económicamente destruido, social y políticamente hundido y con graves problemas de terrorismo yihadista y milicias armadas enfrentadas que compaginan la delincuencia organizada con las reivindicaciones políticas y religiosas.

El ataque en Sirte, ciudad natal de Gadafi situada a 450 kilómetros al este de Trípoli, fue solicitado oficialmente por el GNA. El GNA y el Pentágono lo pactaron antes del 1 de agosto y después Fayez al-Sarraj lo anunció en televisión. Por su parte, el portavoz del Pentágono, Peter Cook, hizo saber a través de un comunicado que “a la demanda del GNA libio, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han llevado a cabo ataques precisos contra posiciones del EI en Sirte, en Libia”.  Estados Unidos llevó a cabo ataques aéreos contra Daesh en su bastión libio de Sirte después de haber bombardeado un campo de entrenamiento terrorista en Sabratha, el pasado mes de febrero.

Pie de foto: Un grupo de libios celebra los ataques aéreos estadounidenses contra posiciones de Daesh en Sirte.

Apoyo a las fuerzas locales

Según los expertos, la operación militar estadounidense autorizada por el presidente Barack Obama supone un espaldarazo a las fuerzas libias que combaten el terrorismo yihadista. Unas fuerzas son leales al GNA y otras no, como es el caso de los rebeldes antiyihadistas al mando del general Khalifa Haftar. Los bombardeos fueron supervisados por altos responsables políticos y militares, como el secretario de Defensa, Ash Carter, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Joseph Dunford. Este general anunció el pasado mes de enero la intención de Washington de atacar a Daesh en Siria. Ahora, Trípoli proporciona los objetivos y Estados Unidos bombardea.

Los expertos consideran que con los ataques en Sirte, Estados Unidos ha dado un salto cualitativo en su lucha contra el yihadismo combatiente en el país norteafricano. Peter Cook dejó claro que el Pentágono “continuará realizando ataques aéreos adicionales” contra posiciones de Daesh en Sirte, pero teniendo en cuenta a los “aliados locales motivados y capaces”. De momento, es lo que no ha sabido hacer Francia en Libia. Este país fue acusado por el GNA de intervenir militarmente en Libia sin avisar previamente al Gobierno legal del país. París, que apoya los bombardeos estadounidenses en Sirte, tuvo que reconocer esta intervención tras la muerte de tres suboficiales de los servicios de información franceses en un accidente de helicóptero.

Pie de foto: El general rebelde y opuesto al GNA Khalifa Haftar.

Ofensiva de mayo

El pasado mes de mayo, los militares libios lanzaron una ofensiva para recuperar Sirte de manos de Daesh. Los terroristas y delincuentes de Daesh controlan la ciudad donde nació Gadafi desde junio de 2015. Washington calcula que en Libia hay unos 6.000 yihadistas, pero algunos especialistas en la lucha antiterroristas piensan que el número es menor. La caída del bastión de Sirte supondría para Daesh un golpe muy duro. Según informó el coronel Mohammed al-Ghasri, portavoz de las fuerzas leales al GNA, “nos estamos coordinando con la aviación americana” y “hay decenas de agentes de los servicios de información americanos y británicos que nos dan información sobre el número de combatientes de Daesh y sus posiciones”. Según el citado coronel, varios jefes terroristas fueron detenidos por las fuerzas libias.

Papel del Parlamento

En una cosa no se pusieron de acuerdo el GNA y Estados Unidos. Para el Gobierno libio, “los ataques tienen que ser limitados en el tiempo”. En cambio, el Pentágono quiere seguir golpeando hasta la derrota total de Daesh en Sirte. Por su parte, el Parlamento de Tobrouk opuesto al GNA consideró que los ataques aéreos estadounidenses son “ilegales”, según dijo el presidente de la Cámara, Aguila Salah Issa. “Este Gobierno [el GNA] todavía no tiene el apoyo del Parlamento”, recalcó el consejero sobre medios de la Cámara, Fathi al-Maryami. La mayoría de los libios está en contra de la presencia de Daesh en su país, pero algunos sectores de la población no ven con buenos ojos la intervención militar extranjera, y creen que la única institución con autoridad legal para autorizar ataques al terrorismo es el Parlamento. Por ello, el Comité de Defensa y Seguridad Nacional del Parlamento libio convocó el martes al embajador estadounidense y le pidió explicaciones sobre los bombardeos sobre la ciudad de Sirte, según informó la agencia egipcia de noticias Alyoum Alsabe.

Países favorables y en contra

Rusia tampoco está de acuerdo con los ataques estadounidenses, porque no tienen “ninguna base legal” y no cuentan con el apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU. En el mundo árabe, Egipto apoya los ataques, pero no es el caso de países vecinos de Libia como Túnez y Argelia; y en Europa Occidental, además de Francia y Reino Unido, una potencia media como Italia expresó su buena disposición a “estudiar” la estrategia del Pentágono y el GNA en Sirte. Muchos habitantes de Sirte abandonaron la ciudad, donde actualmente viven gran cantidad de yihadistas, sobre todo tunecinos, que imponen un régimen de terror, según denunció la ONG Human Rights Watch (HRW). Mientras siguen los ataques contra posiciones de Daesh en Sirte, en Bengasi, al menos 15 soldados de las fuerzas rebeldes (ANL) del general Khalifa Haftar murieron en un atentado cometido por una milicia yihadista. El atentado ocurrió el martes por la noche.

Al parecer, un terrorista suicida utilizó un camión para hacerlo explotar contra un destacamento de tropas en Al-Gawarcha, un barrio del oeste de Bengasi. El denominado Consejo de la Chura de los Revolucionarios, una coalición de milicias yihadistas de la que hace parte el grupo Ansar al-Sharia, vinculado a Al Qaeda, reivindicó el atentado “contra las fuerzas de Haftar”. Desde hace más de dos años, Bengasi, la segunda ciudad de Libia, es escenario de enfrentamientos continuos entre tropas leales al general Haftar y grupos terroristas.

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