Paco Soto

Pie de foto: El diputado del PJD Abou Zaid El Idrissi en el Parlamento.

Los islamistas del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), que gobiernan Marruecos con otras fuerzas políticas, rechazan la lengua francesa, porque consideran que es extranjera en su país. No es la primera vez que el PJD condena el idioma de Molière, porque piensa que es una lengua colonialista. Marruecos tiene la suerte de hablar cuatro lenguas: el árabe dialectal (dariya); el tifinagh (bereber); el francés, sobre todo en las élites y clases medias ilustradas; y el español, fundamentalmente en el norte del país y en el territorio del Sáhara Occidental.

El PJD solo reconoce abiertamente el árabe y defiende el bereber con la boca pequeña. Es una condición normal entre muchos dirigentes y militantes de un partido muy conservador, nacionalista y reacio a la modernidad y la apertura de Marruecos al mundo. Esta semana, el PJD, desde la Cámara de Representantes (Parlamento), lanzó una nueva ofensiva contra el francés, que algunos dirigentes de la formación islamista hablan perfectamente.

El diputado ultraconservador Abou Zaid El Idrissi fue el encargado de condenar y criticar la lengua que utilizan a diario varios millones de marroquíes en sus relaciones sociales. El primer ministro, Saad Eddine El Othmani, considerado un moderado abierto al diálogo, dio por buenas las palabras de El Idrissi. El Othmani presentó en la Cámara baja un proyecto de reforma de la enseñanza pública y la formación profesional. En ningún momento, el jefe del Gobierno criticó, o al menos moderó, las declaraciones de su diputado ultra y antifrancés. El Othmani sabe que ciertas posiciones contra Francia –o España- dan votos en algunos sectores muy nacionalistas y victimistas de la sociedad marroquí. Abou Zaid El Idrissi es un experto en criticar la lengua francesa. Su principal caballo de batalla es el defensa del árabe y la causa palestina contra Israel.

Pie de foto: El primer ministro islamista de Marruecos, Saad Eddine El Othmani.

“Los peligros del afrancesamiento”

En su intervención parlamentaria, Abou Zaid El Idrissi puso en guardia a los marroquíes contra “los peligros del afrancesamiento” de su país, y condenó con dureza el lobby francófono marroquí, porque, en su opinión, está “afrancesado” y defiende los intereses de Francia y no de Marruecos. El Idrissi consideró que esta política es un peligro para la “identidad nacional” del país magrebí. Dentro del PJD, la matriz ideológica del partido, el Movimiento Unicidad y Reforma (MUR), y grupos nacionalistas panarabistas unidos en torno al Colectivo por la Lengua Árabe comparten plenamente la posición del diputado ultra. El Idrissi lamentó que “este año entren en vigor 11 medidas a favor del francés, tres para el inglés y ninguna para el bereber”. Según el parlamentario, el francés es la lengua preferida y protegida en la enseñanza pública marroquí.

El PJD defiende “la protección y el desarrollo del uso del árabe”, y no descarta multar a los ciudadanos que no cumplan con este objetivo. Por otra parte, Abdelilah Benkirane, exsecretario general del PJD, que fue derrotado en el congreso del partido del pasado mes de diciembre en su afán por seguir en el puesto por tercera vez consecutiva, ha provocado una grave crisis entre la formación islamista y el Ejecutivo de El Othmani.

Fiel a su discurso agresivo y demagógico, Benkirane no pierde ninguna ocasión para criticar y criminalizar a muchos dirigentes del PJD y a los aliados de este partido en el Gobierno, sobre todo a los jefes del centrista Agrupación Nacional Independiente (RNI) y los socialistas de la USFP. Benkirane, según algunos analistas, busca el hundimiento de la coalición gubernamental, y no ha perdonado a sus compañeros de partido que lo abandonaran en el congreso de diciembre. Sus dardos se dirigen preferentemente contra el ministro de Energía y Minas, Aziz Rebbah, y el titular de la cartera de Estado para los Derechos del Hombre, Mustafá Ramid, dos adversarios declarados del antiguo secretario general del PJD.

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