Paco Soto

Pie de foto : Un grupo de médicos y enfermeras tunecinos en un hospital público.

Los médicos tunecinos han ido a la huelga para protestar por la falta de medios en la sanidad pública. También se quejan de la poca consideración que reciben de las autoridades. La muerte de un recién nacido en el hospital público de Farhat Hached de la ciudad de Sousse fue la gota de agua que hizo desbordar el vaso. Se inició una investigación médica para determinar la causa del fallecimiento y una sanitaria fue interrogada sobre este asunto. Los médicos se pusieron en huelga el 8 de febrero, y han anunciado que piensan seguir peleando a favor de más medios en la sanidad pública y mejores condiciones laborales. La dirección del hospital donde murió el recién nacido aseguró a través de un comunicado que el equipo médico hizo “todos los esfuerzos necesarios para reanimar al recién nacido cuando estaba en un estado grave”. No fue suficiente para que los médicos del citado hospital se quedaran quietos y callados. Reaccionaron al unísono cuando una médica fue investigada por las autoridades del centro sanitario. En la ciudad de Gabes ocurrió un caso bastante similar con un anestesista tras la muerte de un paciente durante una intervención quirúrgica.

Orgullosos de ser médicos

Los médicos tunecinos están hartos de ser los chivos expiatorios de un sistema sanitario público que no funciona, porque carece de medios económicos y materiales suficientes. La desidia de los poderes públicos, según el personal sanitario, es la causa del mal funcionamiento de la sanidad pública en el país norteafricano. “Médicos y orgullosos de serlo”, “Médicos, no asesinos” y “Médicos amenazados, curas limitadas”, son algunas de las consignas que corearon centenares de médicos en las calles de la capital tunecina. Los manifestantes denunciaron el trato mediático de la muerte del recién nacido en un hospital de Sousse, y criticaron el “marco jurídico obsoleto” en materia de “responsabilidad médica”. Los sanitarios señalaron que hay que “definir claramente lo que es el error médico”, y aseguraron que “la legislación no lo ha hecho”. “Hoy, es el médico que tiene que demostrar que no ha cometido” un error en el ejercicio de su trabajo, declaró al diario ‘La Presse’ el abogado especializado en derecho médico Saber Ben Ammar.

Sanidad reconoce el problema

Por su parte, la ministra de Sanidad, Samira Meraï, reconoció la existencia de un “vacío jurídico” en materia de responsabilidad profesional del médico, y anunció que se está elaborando un proyecto de ley sobre los “accidentes médicos”. La ministra también hizo un llamamiento para que la ciudadanía confíe de nuevo en su personal sanitario. La muerte del recién nacido divide a la opinión pública tunecina. Una parte de la sociedad considera que los médicos son los principales responsables en caso de muerte de un paciente y otros problemas. Otro sector de la población cree que el problema de fondo es la falta de medios económicos y materiales que arrastra el sistema sanitario público. En este contexto, el portavoz del tribunal de Sousse, Mohamed Raouf Youssefi, explicó a la emisora ‘Mosaïque FM’ que “el informe médico [sobre la muerte del recién nacido] ha sido modificado”. Los médicos temen que su colectivo sea “criminalizado” por las autoridades y la opinión pública, y no están dispuestos a soportar esta situación sin decir ni hacer nada. Ante este panorama, muchos médicos tunecinos han decidido emigrar a otros países, sobre todo a Francia y Alemania.

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