Paco Soto

Pie de foto: Reunión ministerial celebrada en Argel sobre la crisis libia.

Los Estados vecinos de Libia, un país económicamente destrozado, dividido desde el punto de vista territorial y tribal y carcomido por el terrorismo yihadista y la violencia de grupos rebeldes y bandas de delincuentes rivales, apostaron de nuevo por una solución política duradera y pacífica a la crisis que atraviesa el país magrebí. El acuerdo ministerial se tomó en la 11ª reunión que se celebró este lunes en Argel. Los representantes de los países vecinos de Libia afirmaron que no puede haber otra solución al conflicto que no sea “la vía política y el diálogo”. La reunión de Argel puso de manifiesto que “la crisis que golpea al país hermano y vecino solo tendrá salida a través de la solución política que los libios escogieron soberanamente con la firma del acuerdo del 17 de diciembre de 2015”, en el marco de la resolución 2259 adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU. Los protagonistas de la reunión de Argel reafirmaron su “firme compromiso” y su “apoyo constante” a Libia, y apostaron decididamente por una “transición tranquila, fundada sobre una aplicación consensuada de los términos del acuerdo político cuya finalidad es conseguir una reconciliación nacional y la puesta en marcha de instituciones fuertes, creíbles, estables y al servicio de los libios”.

“Unidad e integridad territorial”

Los representantes de los Estados del norte de África implicados en la pacificación y normalización de Libia, gran productor y exportador de petróleo, se pusieron de acuerdo en la necesidad de “preservar la unidad, la integridad territorial, la soberanía y la cohesión social” del país magrebí, y rechazaron “la injerencia extranjera y la opción militar” para resolver los graves problemas políticos, económicos y sociales. Además, defendieron la “preservación de las instituciones legítimas del Estado libio” frente a los terroristas, los grupos rebeldes armados y las bandas de delincuentes, así como “su unidad y el respeto de la ley”. En la misma línea, se pronunciaron a favor de “la unidad del Ejército y la Policía nacionales libios bajo autoridad civil y conforme a las disposiciones del acuerdo político libio”.

Pie de foto: El ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Nasser Bourita, con el presidente del Parlamento libio, Aguila Salah Issa, en Rabat/ Ph MAECI.

Consenso político

Los países participantes se mostraron de acuerdo en conseguir un consenso político y social en Libia “sin exclusión, ni marginación y favorable al diálogo interlibio inclusivo”. La “forma civil” del poder estatal libio fue la fórmula defendida por los países vecinos, porque, en su opinión, es la mejor manera de “favorecer la reconciliación nacional”. Por ello, dieron su apoyo a las autoridades legítimas del país reconocidas por la comunidad internacional, porque son el único instrumento político capaz de garantizar la unidad de los libios y el respeto de los derechos humanos y evitar un empeoramiento de la situación. Por otra parte, los Estados vecinos pidieron a las autoridades libias que “preserven las infraestructuras e instalaciones de producción y exportación petroleras cuyos ingresos son propiedad de todos los libios y deben seguir en manos de la única autoridad de la compañía nacional petrolera en Trípoli”.

Papel central

Así las cosas, los protagonistas de la reunión de Argel recalcaron “el papel central y esencial de los países vecinos de Libia” en la resolución de la grave crisis que atraviesa este territorio dividido del Magreb. Asimismo, se pusieron de acuerdo en celebrar la 12ª reunión en Trípoli en una fecha que será aprobada más adelante. En el marco de la misma problemática, el presidente del Parlamento libio de Tobrouk, Aguila Salah Issa, fue recibido en Rabat por el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita. Según algunos observadores, Marruecos intenta ganarle terreno a Argelia en la crisis libia y hacer gala de un mayor protagonismo político. Hasta ahora, Aguila Salah Issa se ha mostrado más cercano a Argel que a Rabat. En noviembre de 2016, el mandatario libio visitó Argel, y pidió a sus interlocutores la entrega de armas al general rebelde Khalifa Haftar, que lleva a cabo una lucha sin cuartel contra los grupos yihadistas.

Cambio de postura

Esta vez, el presidente del Parlamento de Tobrouk se mostró más conciliador con Marruecos y hasta expresó su “apoyo” al denominado acuerdo de Shkirat sobre la resolución de la crisis libia.  Aguila Salah Issa aprovechó su estancia en Rabat para reunirse con el presidente de la Cámara de Representantes (Parlamento) de Marruecos, el socialista Habib El Malki. En Libia, los juegos de alianzas cambian rápidamente, y parece ser que las relaciones entre el jefe del Gobierno de Unión Nacional (GNA) reconocido por la comunidad internacional, Fayez al-Sarraj, y Argelia se han deteriorado notablemente, porque el primer ministro se quejó de la injerencia política de los dirigentes argelinos en su país. Las relaciones entre el GNA y el Parlamento de Tobrouk no son buenas, porque esta institución considera que dicho Gobierno carece de legitimidad suficiente y no representa a todos los libios.

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