Paco Soto

Pie de foto: Abderrahim Chikhi, presidente del Movimiento Unicidad y Reforma (MUR) del PJD / Ph. DR.

Las protestas populares que estallaron hace siete meses en Alhucemas y se han ido extendiendo a muchas otras poblaciones del Rif, en el norte de Marruecos, están teniendo consecuencias importantes en el panorama político marroquí. Ni las numerosas detenciones –cerca de un centenar-, ni las condenas a 25 activistas del ‘hirak’, el movimiento de contestación rifeño, ni la represión policial, ni las manipulaciones mediáticas, han podido detener el auge del descontento popular. Tanto es así que la rebelión está teniendo serias repercusiones políticas en el seno del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), la formación islamista que capitanea el actual Gobierno de coalición de Rabat. El sector más ideologizado y radical en el seno del PJD de Abdelilah Benkirane, el Movimiento Unicidad y Reforma (MUR), hace suyas las reivindicaciones del ‘hirak’. En un “Llamamiento por la dignidad del ciudadano y la estabilidad del país”, el MUR expresa un apoyo explícito a la rebelión rifeña y pide la liberación de todos “los detenidos políticos”.

El MUR, presidido por Abderrahim Chikhi, se aleja de la posición oficial del PJD y del Ejecutivo, y se convierte en un aliado objetivo de los contestatarios de Alhucemas y otras ciudades y pueblos del Rif. “El Movimiento Unicidad y Reforma sigue con mucho interés la movilización que vive Alhucemas y su región, sostiene las reivindicaciones legítimas y saluda su apoyo al carácter pacífico y civilizado de las manifestaciones”, señala el comunicado difundido por el brazo ideológico del partido de Benkirane. El MUR expresa su preocupación por “la visión policial” que, según este colectivo, defiende el Ejecutivo de coalición dirigido por Saad-Eddine El Othmani, número dos del PJD y notable adversario a la corriente más extremista. El MUR apuesta por “los valores del diálogo, del compromiso y de la participación” para solucionar la crisis del Rif, porque, en opinión de esta corriente mayoritaria en el PJD, es la única forma de reforzar la democratización de Marruecos y “preservar la justicia social y la equidad”, así como “la dignidad y la libertad del ciudadano”. El pasado domingo, los islamistas tolerados pero no legalizados del movimiento Al Adl wal Ihsane (Justicia y Caridad) desempeñaron un gran protagonismo en la manifestación de solidaridad con el Rif que se celebró en Rabat.

Pie de foto: Una protesta popular en el Rif.

Política de segregación

Por otra parte, la Asamblea Mundial Amazigh (AMA), un movimiento berberista de ámbito regional, asegura en un comunicado muy crítico con el poder en Marruecos, que “el Estado marroquí practica una política de segregación de cara al Rif y al ‘Movimiento Popular rifeño’, y roba las tierras colectivas de la población para empobrecerla”. Este movimiento presidido por el antropólogo y periodista marroquí Rachid Raha “sigue con asombro” los acontecimientos rifeños, y deplora “la violencia por el Estado marroquí contra miles de ciudadanos que salieron a protestar en la ciudad de Alhucemas y en otras regiones de Marruecos”. La AMA denuncia “enérgicamente la detención de Nasser Zafzafi y de decenas de activistas de la protesta popular en el Rif”. Además, “la Asamblea Mundial Amazigh denuncia con vigor todas las políticas segregacionistas del Estado marroquí en contra de la mayoría de las regiones del país, empezando por el Rif”.

Agrega: “Esta región no sólo ha sido marginada por el Estado, sino aún más, ha sido objeto de una política de empobrecimiento hasta el punto que el Estado expolia las tierras tribales de la zona”. Por todo ello, la AMA “declara su apoyo a las protestas en el Rif y el apoyo a todas las manifestaciones de solidaridad en diferentes ciudades de Marruecos”. Y condena “el uso excesivo de la fuerza,​​ la explotación de las mezquitas y la manipulación de la justicia para atacar a los manifestantes en el Rif y reprimir las manifestaciones de solidaridad en varias ciudades de Marruecos y la detención de los líderes de la contestación”. Califica “la política represiva de obsoleta” y reafirma “la necesidad de satisfacer, en su totalidad y sin lagunas, las reivindicaciones legítimas de los manifestantes del Rif”.

Llamamiento frustrado

Según publicó el periódico ‘Akhbar Al Yaoum’, varias personalidades políticas y activistas de la sociedad civil se plantearon la necesidad de lanzar “un llamamiento por la patria y por la ciudadanía”. El objetivo: presentarle al Rey Mohamed VI una moción sobre la crisis del Rif. Algunos políticos son personalidades como el ex primer ministro islamista Abdelilah Benkirane y exdirigentes de izquierda como Ismaïl Alaoui y Mohamed Bensaid Aït Idder. Finalmente, los protagonistas de esta propuesta decidieron no lanzar el llamamiento, al ver la falta de apoyo que había recibido la iniciativa. Fuera de Marruecos, el pensador musulmán Tarik Ramadan, de origen egipcio y nieto del fundador del movimiento islamista Hermanos Musulmanes, Hasan Batna, valoró positivamente la revuelta rifeña, y pidió al Rey que “escuche estas voces” críticas en el  norte de Marruecos

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