Paco Soto

Pie de foto: El presidente francés Macron hablando con jóvenes argelinos

La visita del presidente de Francia, Emmanuel Macron, a Argelia, fue corta, solo duró unas pocas horas, pero efectiva. Macron quiere reconciliarse con la antigua colonia magrebí. Es un político joven, pragmático, pertenece a otra generación que no está contagiada ni por la Guerra de Argelia ni por el doloroso proceso de descolonización. Sabe que en un proceso de reconciliación sincero los gestos son importantes. En este sentido, Macron anunció la restitución de cráneos de resistentes argelinos al país magrebí. Estos cráneos se encuentran actualmente expuestos en el Museo del Hombre de París. Fue una promesa que hizo el presidente francés que se va a cumplir. El anuncio lo hizo Macron en Argel en rueda de prensa. “He aceptado una demanda que ha sido reiterada varias veces por los poderes públicos argelinos, que es la restitución de cráneos de resistentes argelinos. He tomado la decisión de preceder justamente a esta restitución”.

La prensa argelina se hizo eco de la noticia. En cambio, los medios franceses no le dieron importancia a la decisión del jefe del Estado galo. Macron, que realizó a Argelia una visita de “trabajo y amistad”, aprovechó su comparecencia ante los medios, en Argel, para condenar la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de reconocer Jerusalén como capital de Israel y de trasladar la Embajada de su país a esta ciudad. Macron tildó la medida de “lamentable”, y defendió “la solución de dos Estados” al conflicto palestino-israelí.

Pertenecen a Argelia

“Los cráneos de resistentes argelinos” que se sublevaron contra el colonialismo francés en 1849 “no tienen que estar en el Museo del Hombre” de París y tienen que ser restituidos a Argelia, señala un colectivo intelectual constituido por personalidades como el escritor Didier Daeninckx, el historiador Gilles Manceron o el universitario Mohamed Tayeb Achour. En mayo de 2011, el arqueólogo e historiador argelino Ali Farid Belkadi impulsó una petición para “repatriar los restos mortuorios argelinos conservados en los museos franceses”, sobre todo los cráneos de resistentes argelinos muertos por tropas coloniales francesas entre 1840 y 1850.

Este llamamiento fue hecho un año después de que el Parlamento francés adoptara una ley exigiendo “la restitución [a Nueva Zelanda] de todas las cabezas maoríes detenidas en Francia”. El año pasado, el universitario y escritor argelino Brahim Senouci hizo un nuevo llamamiento para que sean entregados a Argelia los cráneos de resistentes argelinos. Uno de los cráneos pertenece al jeque Bouziane, jefe de la revuelta de Zaâtcha, en 1849, que fue reprimida salvajemente por Francia. Además de las personalidades ya citadas, la petición del colectivo de intelectuales ha sido firmada también por la historiadora Christiane Chaulet Achour, el historiador Mohamed Harbi, el sociólogo Aïssa Kadri, el miembro de la Liga de los Derechos del Hombre François Nadiras, la historiadora Malika Rahal y el historiador Benjamin Stora.

Pie de foto: Edificio del Museo del Hombre de París.

Panorama sombrío

Después del corto viaje de Macron a Argel, los primeros ministros de Francia y Argelia, Édouard Philippe y Ahmed Ouyahia, firmaron en París una serie de acuerdos bilaterales. El diario ‘Le Monde’ hizo un balance muy negativo de Argelia. Según el periódico parisino, el principal problema de Argelia es el país en sí mismo, y los dirigentes argelinos no pueden culpar a otros sus propios errores y fracasos. ‘Le Monde’ describe un panorama sombrío de Argelia; habla de un país donde “el aburrimiento, la falta der perspectivas y el infierno” obligan a muchos argelinos a emigrar. Califica Argelia de “sociedad congelada” y dominada por el “inmovilismo”.

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