Paco Soto

Pie de foto: Un grupo de inmigrantes africanos rescatados por la Cruz Roja española.

Marruecos desempeña desde hace varios años el papel de gendarme de la Unión Europea (UE) en la lucha contra la inmigración de naturaleza irregular. El país magrebí ha recibido mucho dinero y ayuda técnica y policial de Bruselas y de países como España para llevar a cabo su cometido. Los resultados han sido efectivos. El mayor control de las fronteras marroquíes con la Europa rica y la crisis económica que asoló el Viejo Continente en 2008 supusieron una disminución drástica de la inmigración clandestina. Sobre todo en el caso de España, que es la frontera de la UE con el empobrecido continente africano en la parte suroccidental de Europa. Pero en los últimos tiempos las cosas están cambiando.

La crisis económica es un amargo recuerdo de un pasado reciente, aunque sus efectos más negativos, como la precariedad laboral, los bajos salarios y el aumento de la pobreza  en España y muchos otros países de la Unión siguen presentes.. Aun así, la recuperación económica española es una realidad objetiva, y el país necesita de nuevo trabajadores extranjeros para cubrir muchos puestos de trabajo. Una parte de estos trabajadores vienen a España en condiciones legales, tienen un buen nivel de formación profesional e incluso universitaria, hablan idiomas, y, poco a poco, se van abriendo camino en   nuestro país. Los más desafortunados y desesperados vienen a España clandestinamente, cruzando el Estrecho de Gibraltar y poniendo sus vidas en peligro. El año pasado, la inmigración irregular en España aumentó un 101,4%, según publicó el diario madrileño ‘ABC’.

Cooperación y ayuda al desarrollo

En Grecia, en cambio, disminuyó un 77%. El Gobierno de Mariano Rajoy considera imprescindible la cooperación y la ayuda al desarrollo de los Estados ricos con los países emisores de emigración masiva. Ya lo hizo el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero con Senegal, por ejemplo, y en su momento los resultados fueron positivos. Por esto mismo, el titular español de Interior, Juan Ignacio Zoido, viajó este lunes a Senegal y Mauritania. A corto plazo, Madrid considera que la Unión Europea (UE) debería ser más ambiciosa con Marruecos, y aplicar un acuerdo bilateral para contener en la medida de lo posible los flujos migratorios irregulares.

Pie de foto: El presidente Mariano Rajoy participa en un foro sobre el desarrollo socioeconómico en África.

El modelo de este acuerdo es para el Gobierno español un pacto como el que la UE firmó con Turquía. Para alcanzar este reto, según Madrid, Rabat necesita más ayuda económica de Bruselas. Marruecos ya no es simplemente un país de tránsito para la inmigración; una parte pequeña de estos migrantes, la mayoría africanos, se queda en el país magrebí, que necesita medios materiales y técnicos para gestionar adecuadamente la nueva realidad.

Un país leal

Las autoridades españolas están convencidas de que Marruecos, en su labor de control de los flujos migratorios, es un país leal, según declaró a ‘ABC’ José Antonio Nietro, secretario de Estado de Seguridad. Nieto está convencido de que la sólida alianza entre la UE y Turquía podría aplicarse sin problema en el caso de Marruecos, que necesita muchos más medios económicos, sociales y técnicos para hacer frente a su nuevo cometido. La Europa comunitaria, según el Gobierno de Rajoy, es el organismo adecuado e idóneo para ayudar a Marruecos. Especialmente España, que se enfrente directamente y prácticamente a diario al drama de la inmigración clandestina, como Italia y Grecia.

Bruselas pactó con Turquía en marzo de 2016 un acuerdo para controlar la inmigración clandestina, después de que un millón de seres humanos en busca de una vida mejor en el Viejo Continente, muchos de ellos sirios, hubieran cruzado el mar Egeo para llegar a Europa. En esa época, Turquía recibió una ayuda de 3.000 millones de euros y apoyo político de la UE. El Gobierno de Rajoy cree que ha llegado la hora de que la UE ayude económicamente al Reino de Marruecos, y en España las autoridades prevén mejorar y adecuar los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) al respeto elemental de los derechos humanos. En este momento se construye un CIE en Algeciras y más adelante se edificará uno en Almería. Según Madrid, Bruselas tiene voluntad política para poner dinero para Marruecos en el control de los flujos migratorios irregulares.