Paco Soto

Pie de foto: El Rey de Marruecos, Mohamed VI.

Marruecos apuesta con firmeza por la cumbre que celebrarán la Unión Africana (UA) y la Unión Europea (UE) los días 29 y 30 de noviembre en Abiyán (Costa de Marfil). Esta cumbre es para Marruecos una apuesta “clara y decidida”, según fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores, por la defensa de sus tesis sobre el Sáhara Occidental. Rabat defiende la marroquinidad de la antigua colonia española y propone como solución para solucionar la crisis en este territorio una amplia autonomía, pero bajo soberanía del Reino Alauita. En cambio, el Frente Polisario apoyado por Argelia defiende la independencia del Sáhara Occidental y apuesta por un referéndum de autodeterminación supervisado por la ONU. Durante muchos años, la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD) controlada por el Polisario gozó de gran prestigio en el continente africano, y la entidad fue incluso admitida en la Organización de la Unidad Africana (OUA), organismo trasnacional previo a la UA. Por este motivo, en 1984, Marruecos abandonó la OUA. El país magrebí regresó a la casa común africana a principios de este año. Antes y después de su ingreso en la UA, el 30 de enero de 2017, el Reino de Marruecos consiguió importantes apoyos a sus tesis sobre el conflicto saharaui de sus socios africanos, una victoria que, lógicamente, ha debilitado a la RASD y su principal valedor, Argelia. Marruecos tiene a su favor que la UE no reconoce la RASD.

Pero la entidad independentista saharaui, que es miembro de la UA, estará presente en la cumbre de Abiyán, lo que se convirtió en un auténtico rompecabezas para el presidente de Costa de Marfil, Alassane Ouattara, que poco a poco se fue solucionando desde el punto de vista legal. La RASD es ahora un miembro de pleno derecho en la citada cumbre, aunque esto no le guste a Rabat. En la cumbre de Adis Abeba (Etiopía) que la UA celebró hace casi un año, Marruecos tuvo que aceptar la presencia de la RASD. La diplomacia marroquí sabe que tendrá que seguir haciendo concesiones sobre esta cuestión, y mientras irá recogiendo apoyos en el continente africano y la UE, sobre todo entre los pesos pesados, como España y Francia. En este sentido, cabe destacar que Costa de Marfil es un aliado seguro de Marruecos, que es uno de los principales inversores en el país africano. En África, los principales apoyos de la RASD son Argelia y África del Sur y media docena de países de la parte austral y lusófona del continente. El presidente de la UA, el nigeriano Alpha Condé, acusado por sus adversarios de haber facilitado el ingreso de Marruecos en la entidad panafricana, tendrá que hacer auténticas filigranas para conciliar posiciones encontradas y conseguir que la cumbre UA-UE sea un éxito, cuando solo faltan tres meses para que acabe su mandato.

Pie de foto: El presidente de la RASD y líder del Frente Polisario, Brahim Ghali.

Maniobras entre adversarios

El Consejo Ejecutivo de la UA, que agrupa a los ministros de Asuntos Exteriores, tiene claro que en la cumbre de Abiyán tienen que estar presentes los representantes de todos los Estados miembros de la UA y la UE. Durante varias semanas seguidas, según ha podido saber Atalayar de fuentes bien informadas, “Marruecos, por una parte, y la RASD y sus aliados, por otra, han maniobrado para debilitarse mutuamente”. Por eso mismo, el jede de la diplomacia marroquí, Nasser Bourita, efectuó una gira por varios países de África del Oeste antes de viajar a Bruselas; y Rachida Dati, eurodiputada francesa de origen marroquí y exministra de Justicia del Gobierno de Nicolas Sarkozy, conocida por sus posiciones a favor de la política exterior de Marruecos, realizó una intensa labor de defensa de los intereses del Reino en Rabat y Abiyán. Por parte de los independentistas saharauis, Argelia desplegó una estrategia para debilitar las posiciones de Marruecos en la UA y su diplomacia acusó al Estado marroquí de ser una entidad corrupta y vinculada al narcotráfico. La diplomacia del Polisario también participó en la campaña de desprestigio de Marruecos y defendió la presencia de la RASD en la cumbre de Costa de Marfil. Le costó un gran esfuerzo al Polisario, pero finalmente logró su objetivo. Aun así, la imagen internacional del movimiento independentista saharaui apoyado por Argelia es cada vez peor, sobre todo desde que algunas ONGs han denunciado con pelos y señales el desvío de parte de la ayuda internacional a los refugiados de los campamentos de Tinduf (Sáhara argelino) por algunos miembros del Polisario.

Pie de foto: Una reunión de trabajo de la Unión Africana.

Mala imagen del Polisario

La instrucción por parte de la Audiencia Nacional de varias denuncias por “torturas y desapariciones” contra el presidente de la RASD y jefe del Polisario, Brahim Ghali, así como las denuncias de Amnistía Internacional (AI) y otros grupos similares por violaciones de los derechos humanos en los campamentos de Tinduf, también han dañado seriamente la imagen romántica del independentismo saharaui transmitida por medios y ONGs españoles y otros países. “No hay un vencedor claro en esta guerra diplomática. Rabat no ha conseguido la exclusión de la RASD de la cumbre. Pero la RASD y el Polisario tampoco han conseguido debilitar a su principal enemigo en África. Es una lucha de largo alcance en la que Marruecos tiene más elementos a su favor que el Polisario”, opina un antiguo diplomático marroquí. Como señala un medio digital, “la quinta cumbre-UE-UA es un desafío mayor para la diplomacia marroquí, diez meses después de su adhesión oficial a la Unión Africana”.

Proceso largo y difícil

Dicho medio piensa que “el Reino está en una situación poco confortable”, porque tendrá que aceptar la presencia de una delegación de la RASD en la cumbre de Abiyán, lo que podría crear cierto malestar en países africanos que apoyan las tesis de Rabat sobre el conflicto saharaui y han hecho todo lo posible por impedir la presencia de representantes de la RASD y el Polisario en algunas actividades celebradas en el continente. La Comisión Económica Africana es, por ejemplo, una entidad que apoya a Marruecos frente a potencias regionales como Argelia y Sudáfrica. Estos países esperarían de Marruecos una posición más firme de cara la cumbre de Abiyán. Rabat adoptó una postura de dureza en una conferencia que se llevó a cabo en Dakar (Senegal) hace unos meses y consiguió que la correlación de fuerzas estuviera a su favor y contraria a los intereses del Polisario. La diplomacia marroquí no quiere demostrar debilidad, pero tampoco crear grandes divisiones en la UA, porque esto favorecería al Polisario, que tiene una maquinaria de propaganda muy eficaz. “Al revés, Rabat tiene que demostrar que es un elemento unificador de los africanos y no de discordia y división”, pone de manifiesto un exdiplomático marroquí. “Rabat sabe que la exclusión de la denominada RASD de la UA será un proceso largo y lleno de obstáculos”, puntualiza el exdiplomático.

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