Paco Soto

Pie de foto: El Rey de Marruecos, Mohamed VI, y el presidente de la República de Argelia, Abdelaziz Bouteflika.

La diplomacia marroquí está convencida de que los ataques vertidos contra el Reino de Marruecos por el ministro argelino de Asuntos Exteriores, Abdelkader Messahel, están directamente relacionados con los esfuerzos desplegados por la ONU para solucionar el conflicto del Sáhara Occidental, que desde hace más de cuatro décadas opone a Rabat a los independentistas del Frente Polisario apoyados por Argel. La semana pasada, Horst Köehler, expresidente de Alemania y enviado especial del secretario general de la ONU, António Guterres, para el conflicto del Sáhara Occidental, llevó a cabo una gira por varios países del Magreb (Marruecos, Argelia y Mauritania) para tratar en encontrar una vía de solución a la crisis saharaui.

Coincidiendo con este viaje, el jefe de la diplomacia argelina acusó a Marruecos de blanquear dinero de la droga en África a través de sus bancos, y aseguró que una compañía aérea tan importante como Royal Air Maroc (RAM) también está implicada en este presunto delito. Las autoridades marroquíes reaccionaron inmediatamente a estas graves acusaciones y llamaron a consultas a su embajador en Argel. “Los argelinos están nerviosos, porque están perdiendo influencia en el conflicto del Sáhara, y es por esto que han iniciado una nueva campaña de desprestigio contra Marruecos”, aseguró a Atalayar un alto funcionario del Ministerio marroquí de Asuntos Exteriores.

En la misma línea, el exdiplomático marroquí Jamal Mechbal apuntó para Atalayar: “Llama la atención de que las insultantes y provocadoras declaraciones tengan lugar justo cuando llegaba el nuevo enviado personal del secretario general de la ONU para el Sáhara, señor Horst Köhler, que intenta crear un nuevo clima para encontrar una solución negociada al diferendo con un espíritu realista, como rezan las resoluciones de la ONU”. Mechbal considera que Argelia y el Polisario están preocupados porque no consiguen sus propósitos en la crisis saharaui, y es por este motivo que se empeñan en llevar a cabo un referéndum de autodeterminación y “volver al Plan de Arreglo de 1991, que la ONU abandonó hace 17 años en favor de una solución política negociada con espíritu de realismo”.

Pie de foto: El exdiplomático marroquí Jamal Mechbal.

Grave crisis interna

Además, según el exdiplomático, la grave crisis interna que vive Argelia “aconseja a sectores ultra en Argel a crear conflictos exteriores, sobre todo con el hermano enemigo, para desorientar el malestar y crear la ‘unidad contra el enemigo’. Esto, sin olvidar que Marruecos es el prime país inversor en África francófona y el segundo a nivel de toda África y ha desplazado a Argelia, que no supo pasar de la economía planificada controlada por el sector público a una más dinámica del sector privado”. Atalayar intentó sin éxito conocer la opinión de algún alto responsable del Ministerio argelino de Asuntos Exteriores. El politólogo argelino Ali Boukhlef calificó de “compleja” la naturaleza del último encontronazo entre Argel y Rabat, crisis que, a su juicio, “podría acabar con la ruptura de relaciones diplomáticas, porque los dos países tienen intereses contrapuestos en el Magreb, y ninguno de los dos está dispuesto a ceder. Tanto Marruecos como Argelia necesitan del conflicto para sobrevivir políticamente”.

Pie de foto: Una viñeta parodia el cierre de la frontera entre Argelia y Marruecos en el influyente diario argelino ‘El Watan’.

Derrotas de Marruecos

En este contexto, según publicó el periódico argelino ‘El Khabar’, la diplomacia argelina no desea un nuevo enfrentamiento con Rabat, y atribuyó las declaraciones de Messahel a unas opiniones “personales” en un foro empresarial. Según Marruecos, esto no es así y Argel “ha movilizado a sus medios para defender al ministro de Exteriores”. En cambio, la diplomacia argelina está convencida de que los dirigentes marroquíes han sufrido derrotas importantes en foros internacionales como la ONU y la Unión Africana (UA), donde no han logrado, siempre según Argel, que prevalezcan sus tesis sobre el conflicto del Sáhara Occidental. Según el politólogo marroquí Ahmed Alaoui, “la batalla diplomática entre los dos países no ha hecho más que empezar a través de sus respectivos medios”. Así las cosas, en Marruecos, partidos políticos como los centristas del Reagrupamiento Nacional de Independientes (RNI) de Aziz Akhannouch, bancos y la empresa RAM condenaron con dureza las declaraciones de Abdelkader Messahel. Un dirigente del islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD) tildó de “provocación intolerable” las declaraciones del jefe de la diplomacia argelina, y fuentes de la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP) consultadas por este medio rechazaron “los ataques de Argelia contra un país soberano como Marruecos, ataques que demuestran el nerviosismo y la debilidad de nuestro vecino”.

Sin unanimidad en Argelia

En Argelia, los propósitos de Abdelkader Messahel no consiguieron unanimidad absoluta. Un exdirigente del Frente de Fuerzas Socialistas (FFS) lamentó que “cada vez que el país atraviesa una crisis, sus desprestigiados dirigentes se ven en la obligación de buscar un enemigo exterior”. En una línea parecida, un militante del berberista Reagrupamiento por la Cultura y la Democracia (RCD) tildó de “demagogos” a los dirigentes de su país, y apeló a “superar los conflictos con nuestro vecino marroquí, porque solo benefician a los clanes oligárquicos que controlan Argelia”. Mal asunto para los dos países y el conjunto del Magreb. Como confirmó en una entrevista con el semanario ‘Jeune Afrique’ el pasado mes de septiembre el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, las relaciones entre Rabat y Argel “están en un punto muerto a todos los niveles”.

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