Pedro Canales

Pie de foto: El nuevo embajador marroquí en La Habana presenta sus credenciales al presidente Diaz-Canel

Con la presentación esta mañana en La Habana de las cartas credenciales del nuevo embajador de Marruecos, Boughaleb el Attar, al presidente del Consejo de Estado, Miguel Diaz-Canel, se cierra definitivamente un paréntesis de casi cuatro decenios en las relaciones bilaterales entre Marruecos y Cuba. Por aquel entonces, en 1980, el rey Hassan II decidió romper las relaciones diplomáticas entre los dos países, por el apoyo material que el régimen de Fidel Castro daba al movimiento independentista saharaui Frente Polisario que se había levantado en armas contra el gobierno de Rabat al que disputaba la soberanía de la ex colonia española del Sahara Occidental. 

El primer paso en el deshielo se produjo hace ahora algo más de un año cuando el rey marroquí Mohamed VI decidió pasar unas vacaciones en familia en la isla caribeña, en una visita privada, pero acordada con las autoridades cubanas. El soberano marroquí mantuvo un discreto encuentro con el entonces presidente cubano Raúl Castro, en el curso del cual ambos jefes de Estado acordaron restablecer las relaciones diplomáticas. El espíritu del encuentro se puede sintetizar en pocas palabras: “sin olvidar el pasado, queremos construir un futuro basado en el diálogo y la cooperación”. 

“Es el mismo mensaje que ha trasmitido el nuevo embajador del Rey alaui a su interlocutor Diaz-Canel, en el breve encuentro mantenido en la ceremonia de presentación de sus cartas credenciales. Según fuentes próximas a la misma, Boughaleb el Attar ha sido preciso: “queremos sumar fuerzas, no restarlas; Marruecos hará todo lo que está en sus manos para cooperar con Cuba en el desarrollo de la isla en esta nueva etapa”. 

Cuba mantiene desde hace decenios una solidaridad activa y múltiple con la población saharaui refugiada en los campamentos de Tinduf, en Argelia, a la que presta apoyo sanitario y educacional. Un número importante de universitarios saharauis han cursado sus estudios en diferentes disciplinas en las universidades cubanas; algunos han optado por quedarse en la isla, pero la mayoría se han instalado en diferentes países de Iberoamérica y Europa; solo unos pocos han vuelto a los campamentos de Tinduf. 

Las autoridades de La Habana son las primeras interesadas en que se llegue a una solución negociada del conflicto, y se han mostrado claramente favorables a que la nueva etapa de relaciones abierta con Marruecos sea mutuamente benéfica para ambos países. El diálogo, la buena voluntad y el pragmatismo, harán el resto. 

Al término de la ceremonia de entrega de las cartas credenciales, el embajador marroquí Boughaleb El Attar, junto a sus homólogos, ha depositado una ofrenda floral en el monumento a José Martí en la emblemática plaza de la Revolución en La Habana, en homenaje al prócer de la Patria y Héroe de la Guerra de Independencia de Cuba.