Paco Soto

Pie de foto: Manifestación independentista en la plaza de España de Barcelona.

Marruecos rechaza abiertamente el proceso unilateral de independencia de Cataluña que han iniciado los dirigentes nacionalistas catalanes y sus aliados extremistas de las CUP y otros grupos secesionistas, y defiende la soberanía, la unidad nacional y la integridad territorial del Reino de España, según un comunicado difundido por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional del país magrebí. En otras ocasiones, los dirigentes marroquíes han manifestado su apoyo explícito a la unidad de España y su oposición al proceso secesionista catalán. Según el Ministerio de Exteriores marroquí, el proceso independentista impulsado en Cataluña es “irresponsable” y “no es viable”, y genera “inestabilidad y división” en España, pero también en el conjunto de la Unión Europea (UE). Por ello, el Reino de Marruecos confía en la capacidad del Gobierno español por “gestionar con sabiduría esta situación” con el objetivo de “preservar el orden constitucional” en todo el país y garantizar el “interés supremo de la Nación española y del Continente europeo”.

Además -aclara Exteriores-, “el Reino de Marruecos no reconoce este proceso unilateral que va en contra de la legalidad internacional”. En Marruecos, además de la monarquía y el Gobierno, el conjunto de los partidos políticos se oponen al proceso secesionista catalán. Las excepciones se cuentan en algunos grupos de la izquierda radical y determinados colectivos y personalidades amazighs (berberistas), que desde hace años mantienen estrechos lazos con el nacionalismo catalán. Los sucesivos gobiernos de la Generalitat, incluso el tripartito liderado por el socialista Pasqual Maragall, han hecho grandes esfuerzos por mantener sólidas relaciones con las autoridades de Marruecos en materia económica, comercial, social y cultural, así como en el terreno de la inmigración de trabajadores del país magrebí a Cataluña. La Generalitat prefiere la inmigración marroquí y musulmana, medio millón de personas en Cataluña, porque considera que es más fácil de asimilar desde el punto de vista nacionalista y lingüístico catalán que colectivos que proceden de lugares como Hispanoamérica. Algunos partidos independentistas como ERC tienen en sus filas a militantes de origen marroquí y cultura amazigh. Pero en el ámbito estrictamente político, los efectos de la estrategia de la Generalitat han sido escasos.   

Pie de foto: El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, conversa con el Rey de Marruecos, Mohamed VI, en Rabat.

Prudencia de Rabat

Rabat no ha cometido el error político y diplomático de privilegiar las relaciones con Cataluña en contra de los intereses generales españoles. No lo ha hecho, porque las relaciones entre Marruecos y España atraviesan una larga etapa de entendimiento, y ambos países saben que se necesitan mutuamente por motivos económicos, geoestratégicos, e igualmente en materia de seguridad y de lucha contra el terrorismo yihadista. En este sentido, los esfuerzos desplegados por los nacionalistas catalanes, sobre todo desde las filas del nacionalismo de derecha, por enturbiar las relaciones entre Madrid y Rabat no han sido productivos, aunque en algún momento hayan podido crear algunas tensiones. Asimismo, los dirigentes marroquíes y por supuesto el propio Rey Mohamed VI, que en estos momentos se enfrentan a una grave crisis política y social en el Rif, una región norteña con un fuerte componente bereber, son conscientes de que su país también podría sufrir tensiones territoriales de naturaleza nacionalista en un futuro cercano.

Además del delicado conflicto del Sáhara Occidental, Rabat sabe que existen corrientes secesionistas en regiones berberófonas como el Rif, el Atlas y el Souss, y no se puede permitir el lujo de tomarse a la ligera lo que ocurre en Cataluña en el caso español y en otros países de Europa. Marruecos quiere impulsar un amplio proceso de regionalización que descentralizaría el poder político y económico y daría autonomía a territorios potencialmente conflictivos en materia identitaria. El objetivo es, evidentemente, dar una salida razonable al conflicto saharaui, pero también evitar futuras tensiones en otros territorios. En este contexto, el modelo de Estado de las autonomías español está siendo estudiado por los expertos marroquíes. 

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