Paco Soto

Pie de foto: El Rey de Marruecos, Mohamed VI.

Marruecos ha conseguido su objetivo en la 28ª cumbre de la Unión Africana (UA) que se celebró esta semana en la capital de Etiopía, Addis Abeba: Regresar a la casa común del continente africano tras haber abandonado hace muchos años este organismo para protestar por la adhesión de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) creada por el independentista Frente Polisario, que cuenta con el apoyo de Argelia. El segundo objetivo es lograr que la RASD sea expulsada de la UA. No será tarea fácil, porque este territorio del Sáhara Occidental controlado por el Polisario, además del apoyo de Argelia, cuenta también con el sostén de poderosos países africanos como Sudáfrica, gobiernos europeos y de Hispanoamérica y muchos simpatizantes en todo el mundo. A pesar de las dificultades objetivas, el Reino Alauí ha alcanzado sólidos apoyos africanos e internacionales, y hasta en España, antigua potencia colonial del Sáhara Occidental, que Rabat considera parte integrante de su territorio nacional, los últimos gobiernos del PSOE y del PP han moderado su postura en el conflicto saharaui, y los dirigentes españoles no verían con malos ojos la solución autonómica bajo soberanía marroquí del territorio en disputa. Los grandes intereses económicos y geoestratégicos de España en Marruecos y el Magreb, han obligado a los dirigentes españoles a cambiar de posición.

Adhesión sin sorpresa

Aunque la sociedad española, generalmente poco y mal informada sobre la complejidad del conflicto saharaui, apoya mayoritariamente al Polisario, el número de simpatizantes ha disminuido notablemente. En la cumbre de Addis Abeba, 33 años después de haber abandonado la Organización para la Unidad Africana (OUA), Marruecos pudo integrarse sin dificultad en la UA. “La adhesión no fue una sorpresa para nadie”, apuntó un comentarista político francés. El propio Rey de Marruecos, Mohamed VI, pidió el ingreso en la UA después de haber conseguido los apoyos previos suficientes de Estados africanos. “Sobre todo con los países de África del Oeste primero y de África del Este recientemente”, recalcó la profesora universitaria en la Universidad Lyon III en Francia y especialista en política exterior de Marruecos Yousra Abourabi. Los debates en la cumbre fueron duros y tensos en muchos momentos, sobre todo entre Marruecos y sus adversarios. Una docena de países encabezados por Argelia y África del Sur exigieron a la UA que en virtud del artículo 4 del acta de constitución de dicho organismo, tenga en cuenta el respeto de las fronteras existente de los Estados miembros de la Unión Africana. Es decir, se opusieron a que la RASD sea expulsada de la UA.

Estrategia contra el independentismo

Mohamed VI hará todo lo posible por conseguir que la RASD no permanezca en la UA. Ya lo intentó su padre, Hasan II. El actual monarca es consciente de que la tarea no es fácil, pero prefiere que su país esté en la UA para pelear por su objetivo saharaui. “Después de mucha reflexión, nos ha parecido evidente que cuando un cuerpo está enfermo [según Rabat, la UA por culpa de la RASD], es mejor curarlo desde el interior que desde el exterior”, dijo el Rey marroquí en Kigali el pasado 16 de julio. A corto plazo, habrá que ver cómo se las apaña Rabat para compartir funciones y actividades en la UA con los representantes de la RASD. Tendrá que compaginar el orgullo patriótico con el pragmatismo político, y no será fácil. Fuera de la UA, según diversos analistas, la diplomacia marroquí seguirá trabajando para recoger apoyos africanos clave, y los servicios secretos no se quedarán a la zaga. Marruecos se juega mucho en el asunto saharaui y no se puede permitir el lujo de perder la batalla africana e internacional. La guerra no está ganada por parte de Marruecos. La elección, el pasado lunes, de Moussa Mahamat como responsable de la Comisión de la UA, ministro de Asuntos Exteriores de Chad, al que muchos analistas consideran el candidato de Argelia, no es una buena noticia para Rabat.

 “Volver a casa es un bonito día”

Una vez sellada la adhesión de Marruecos a la UA, Mohamed VI pronunció un discurso institucional histórico en la cumbre de Addis Abeba en el que manifestó: “Volver a casa es un bonito día”. “Os he echado de menos”, aseguró el monarca alauí, quien no ocultó su alegría y satisfacción por el objetivo logrado. Marruecos lleva tiempo ejerciendo una política exterior activa en África subsahariana. Los objetivos son de orden económico, político y geoestratégico. El país magrebí posee empresas potentes que hacen buenos negocios en esta zona de África, y quiere expandir su influencia política. La lucha contra el terrorismo yihadista y el islamismo radical es otro de los retos de Rabat, y la defensa de la marroquinidad del Sáhara Occidental es parte integrante y clave de esta estrategia exterior, que busca también debilitar la influencia de Argelia. Desde el año 2000, Marruecos ha concluido unos mil acuerdos con países africanos y el Rey ha efectuado 46 visitas oficiales en 25 Estados del continente. Miles de estudiantes africanos becados estudian en el Reino Alauí. Rabat ha participado en seis operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU en el continente en las que ha desplegado a miles de militares.

Pie de foto: Una tienda en un campamento de refugiados saharauis en Tinduf (Sáhara argelino).

Rey ovacionado

Mohamed VI fue ovacionado por muchos de los asistentes. Los representantes de Argelia y la RASD fueron dos excepciones notables, y varios dirigentes africanos no estuvieron presentes en la cumbre. Mohamed VI puso el acento en la importancia de Marruecos en África, y afirmó que su país no quiere dividir la UA, como sostiene Argelia, sino mantener una “relación sólida” con todos los países miembros. “Lo que nos interesa [de África] no es el gas ni el petróleo que tendrían que satisfacer las necesidades alimentarias básicas de África. El gran desafío es la seguridad alimentaria”, declaró el soberano. Mohamed VI no ocultó que Marruecos no ha conseguido “unanimidad” en la UA, pero se mostró dispuesto a seguir trabajando a favor de la consolidación de este organismo transnacional, porque “la familia africana es la familia de referencia de Marruecos”; y se mostró convencido de que la estrategia marroquí en la UA, si se fortalece, podría también contribuir a potenciar la Unión del Magreb Árabe (UMA), que lleva años paralizada. La parte final del discurso de Mohamed VI fue aplaudida por Abdelkader Messahel, ministro argelino de Asuntos Magrebíes y Africanos, que representó al primer ministro de su país, Abdelmalek Sellal, y al titular de Asuntos Exteriores, Ramtane Lamamra.

Pie de foto: Nezha Alaoui M'hammdi, portavoz de Marruecos en la UA.

Así las cosas, desde el lunes de esta semana, Nezha Alaoui M'hammdi, embajadora de Marruecos en Addis Abeba, es la nueva portavoz del país norteafricano en la UA. Esta diplomática marroquí ha desempeñado un papel clave en la adhesión de su país a la UA, junto a un grupo de expertos de la máxima confianza del monarca: Fouad Ali El Himma, íntimo amigo de Mohamed VI y exsecretario de Estado de Interior; Salaheddine Mezouar, ministro de Asuntos Exteriores; Taïeb Fassi Fihri, exjefe de la diplomacia marroquí, y Nasser Bourita, diplomático y ministro delegado para Exteriores. Nacida en 1967 en Rabat, Nezha Alaoui M'hammdi es una persona cercana a Taïeb Fassi Fihri y una diplomática que conoce bien la política internacional y la Unión Europea (UE).

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