Paco Soto

Pie de foto: Imagen aérea de la localidad sahariana de La Gúera

Marruecos y Mauritania son dos países del Magreb que mantienen relaciones diplomáticas tensas. La causa: el Sáhara occidental, antigua colonia española que Marruecos administra desde hace 40 años, a pesar de la oposición de los independentistas del Frente Polisario apoyados por Argelia. Recientemente, el presidente mauritano y exgeneral golpista, Mohamed Ould Abdelaziz, se reunió en Nuakchot con tres miembros importantes de una delegación marroquí: el ministro de Asuntos Exteriores, Salaheddine Mezouar, hispanófono y firme defensor de las excelentes relaciones hispanomarroquíes; Yassine Mansouri,  jefe de la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED, servicio de inteligencia exterior marroquí); y el general Bouchaïb Arroub, responsable militar de la zona sur de Marruecos. Según la información oficial publicada en los medios, los responsables de ambos estados hablaron sobre la cooperación bilateral en materia de seguridad, un tema de enorme importancia para dos países que tienen que hacer frente al terrorismo yihadista y a las redes mafiosas que trafican con seres humanos, drogas y armas. El otro objetivo de este encuentro fue tratar de solucionar el conflicto entre Rabat y Nuakchot sobre la ciudad saharaui de La Güera, que hace frontera entre el Reino de Marruecos y la República Islámica de Mauritania y se encuentra en la costa atlántica, en el extremo sur del Sáhara occidental y enfrente del puerto mauritano de Nuadibú.

Control militar

La Güera está administrada por Marruecos, pero el Ejército mauritano, en la práctica, ejerce el control de la ciudad y las autoridades mauritanas han decidido aumentar su presencia militar e incluso izar la bandera del país. Las últimas pretensiones nacionalistas de Mauritania han hecho colmar la paciencia de Marruecos. Rabat teme que las tensiones con Nuakchot sean aprovechadas por el Frente Polisario, que cuenta con apoyos en la zona. La naturaleza de las tensiones territoriales entre Marruecos y Mauritania es política y no tanto geoestratégica, porque La Güera es una pequeña población prácticamente deshabitada. Este antiguo núcleo urbano quedó abandonado por los militares marroquíes en la década de los ochenta del siglo pasado. Entonces, el Ejército mauritano aprovechó la ocasión para instalar cerca de La Güera un destacamento militar. Por una cuestión política y de prestigio nacional, Marruecos no puede tolerar por más tiempo que esta población que, teóricamente, están en sus manos, cuente con una presencia militar mauritana. La Güera ya fue ocupada por Mauritana el 20 de diciembre de 1975, y después quedó en su poder tras la firma de los Acuerdos de Rabat del 14 de abril de 1976, que consagraron el reparto del Sáhara occidental entre Marruecos y Mauritania. Anteriormente, el 14 de noviembre de 1975, España, Marruecos y Mauritania firmaron en Madrid un acuerdo en el que la antigua potencia colonial entregaba el territorio a los dos países magrebíes. Cabe destacar que España transfirió una administración temporal tripartita del Sáhara occidental, pero no la soberanía, a Marruecos y Mauritania.

Pie de foto: El ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Salaheddine Mezouar. 

Tesis enfrentadas

Marruecos considera que el Sáhara occidental hace parte de su territorio nacional y asegura que lo que hizo a mediados de la década de los setenta del siglo XX fue simplemente recuperar lo que le pertenece. Francia defiende la posición marroquí y España, aunque apuesta por una negociación entre las partes en conflicto bajo control de la ONU, en los últimos años, se ha acercado a la oferta de Rabat de amplia autonomía del territorio bajo soberanía marroquí. Estados Unidos maniobra en función de sus intereses en la región y del combate que lleva a cabo contra el terrorismo yihadista, y, oficialmente, no se pronuncia abiertamente a favor de las tesis marroquíes o independentistas.  El Polisario, con la ayuda de Argelia, revindica la autodeterminación de la población saharaui y se decanta por la independencia del territorio. En el actual Sáhara occidental, viven saharauis autóctonos y de otras regiones externas a este territorio y ciudadanos de muchas zonas de Marruecos. Una parte de los saharauis apoya la independencia, aunque no todos al Polisario, y otro segmento de la ciudadanía, incluidos saharauis de la antigua colonia española, es un firme defensor de la marroquinidad del Sáhara occidental y acusa al Polisario de ser un instrumento al servicio del régimen argelino. Marruecos, antiguos jefes del Polisario y ONG acusan al movimiento independentista de violar los derechos humanos de los refugiados saharauis que malviven en los campamentos de Tinduf, en el sur de Argelia. Pero también Marruecos ha sido acusado por organizaciones defensoras de los derechos humanos como Amnistía Internacional (AI) e instituciones como el Parlamento europeo de no respetar la “libertad de expresión, asociación, manifestación y comunicación” en el Sáhara occidental, de practicar detenciones arbitrarias de activistas saharauis y de permitir la tortura.

Abandono del territorio

Durante la etapa de control mauritano de la antigua colonia española, La Güera perteneció a la provincia Tiris al-Gharbiyya. Mauritania abandonó la zona del Sáhara occidental que le tocó controlar, porque fue derrotada militarmente por el Frente Polisario. Marruecos se hizo cargo de esa zona saharaui y Mauritania reconoció diplomáticamente a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) en 1980. La Güera fue militarizada por las autoridades marroquíes, que tuvieron que hacer frente a numerosas incursiones de las tropas del Polisario. Por su parte, Nuakchot pidió a Rabat que abandonara la población saharaui, porque consideraba que la presencia marroquí perjudicaba económicamente al puerto de Nuadibú, capital comercial del país. Rabat decidió evacuar La Güera en 1989, pero sigue controlando sus aguas territoriales. Fue a partir de la década de los noventa cuando los dirigentes marroquíes decidieron invertir mucho dinero en la región de La Güera en la construcción de carreteras y otras infraestructuras, pero pronto se dieron cuenta de que la naturaleza arenosa del terreno hacía inviables dichas obras.

Estrategia africana

Mauritania consiguió la independencia de Francia en 1960. Durante mucho tiempo, Marruecos reivindicó que Mauritania era parte de su territorio y en 1957, planteó este objetivo en la ONU. Finalmente, Marruecos reconoció la independencia de Mauritania en 1960. Mauritania es el país más atrasado del Magreb. Es también un país dividido desde el punto de vista étnico, con dos grandes componentes, las poblaciones de origen árabe y bereber y los descendientes de africanos negros. Generalmente, los árabes han intentado dominar y arabizar el conjunto del país. Los conflictos entre los pro árabes y los pro africanos han desencadenado numerosos episodios de violencia como en abril de 1989. Los sectores más democráticos de la sociedad defienden un país diverso y plural pero unido y donde ningún grupo étnico sea hegemónico. La división se manifiesta igualmente en el ámbito político, económico, social y cultural en un país muy pobre donde sigue existiendo la esclavitud, aunque esté legalmente abolida. Las Fuerzas Armadas han desempeñado un papel clave en la vida política a través del intervencionismo y del golpismo desde que el país consiguió la plena soberanía de la metrópoli colonial. El último golpe de Estado tuvo lugar el 6 de agosto de 2008. Los golpistas derrocaron al gobierno democrático del presidente Sidi Ould Cheikh Abdallahi. Una junta militar eligió al general Mohamed Ould Abdelaziz presidente del nuevo gobierno. Después, Ould Abdelaziz asumió la jefatura del Estado, en agosto de 2009, tras ganar las elecciones presidenciales. El golpe fue condenado por la comunidad internacional: la ONU, la Unión Europea (UE), la Unión Africana (UA), Estados Unidos, Francia, España, Rusia, Argelia… Pero Ould Abdelaziz logró mantenerse en el poder, y sigue en él. En los últimos años, Mauritania ha cambiado su política exterior. El Magreb ya no es su prioridad.

Pie de foto: El presidente de Mauritania, Mohamed Ould Abdelaziz.

Este país quiere jugar un papel de puente entre el norte de África y el resto del continente, “entre el norte y el sur del Sáhara, entre blancos y negros”, dicen los dirigentes mauritanos. El presidente Ould Abdelaziz piensa que Marruecos y Argelia, los dos grandes estados de la región, no son prioritarios para la política exterior mauritana, y considera que son países expansionistas. Prefiere a sus vecinos del este y del sur. Por ello, Ould Abdelaziz no expresa demasiado entusiasmo sobre la construcción de la Unión del Magreb Árabe (UMA), un proceso que hoy en día está paralizada por los conflictos entre Argelia y Marruecos.  África subsahariana atrae mucho más a Nuakchot desde el punto de vista político, económico y comercial. Esta dinámica dio sus primeros pasos en 2007 y se ha acelerado en la última etapa. No es una casualidad que Ould Abdelaziz presidiera la UA en 2014 y que Mauritania haya estrechado lazos en materia antiterrorista con Malí, Burkina Faso, Níger y Chad, en el marco del G-5, y que tropas mauritanas participen en misiones militares bajo mandato de Naciones Unidas en República Centroafricana y Costa de Marfil. La cooperación económica entre Mauritania y Senegal y Malí también se ha acrecentado. 

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