Teresa Ordás. Fotos: Piedad López Nieto

El Ramadán ha entrado en la vida de los musulmanes, pero Marruecos ha querido, antes de la llegada del ayuno, conmemorar la primavera con todos los honores que merece la gente del campo. En Tánger, en la región de Beni Arous, se celebra desde hace 8 años en estas fechas el Mata Moussem, el Festival Ecuestre más importante de Marruecos

Mata Moussem

Mata es un festival hípico muy singular y ancestral, típico de países asiáticos como Mongolia, Azerbaijan o Kazakhstan. La palabra Mata significa montar a pelo. Así, más de cien jinetes, sin montura, cabalgan durante horas en lid por una muñeca de trapo. Nada hay más importante en estas tierras que el caballo, no hay mayor gloria que ser jinete en Mata ni mejor premio que capturar la muñeca confeccionada por las mujeres de Beni Arous.

La familia Baraka mantiene el legado de esta tradición ancestral y desde hace ya 8 años está instaurado como Moussem, un Festival,  el gran evento ecuestre de Marruecos, porque, además de contar con el patrocinio del Rey Mohamed VI, es espectacular todo lo que aglutina en su entorno: feria de productos agrícolas, festival de música con los grupos más famosos de Marruecos, fiesta de la hennna, feria popular, miles de personas a lo largo del fin de semana... todo esto en un entorno precioso entre las colinas que separan Azhila y Larache, y enmarcado por más de 15 espectaculares y gigantescas jaimas.  La carrera del domingo es el acto principal de 3 días de festejos que conmemoran la primavera y el trabajo de la gente de la región.

 

Este año la fiesta ha sido visitada por más de 12 mil personas, entre las que se encuentran autoridades como el Gobernador de Larache, Mustapha Ennouhi o el cónsul de España en Rabat, Rafael Fernández-Pita. 

Matriarcado

Pero, además, estamos en una zona de Marruecos donde se habla de matriarcado y podemos apreciar símbolos femeninos muy interesante en este gran evento: entre los 200 jinetes galopa cada año una mujer, una amazona árabe sumamente respetada. Se celebra también el rito de la henna, protagonizado por mujeres y, además, Nabila Baraka es la presidenta de la Asociación Alamiya Laaroussia por la Acción Cultural y Social, parte vital del Festival. Las mujeres de la región son las protagonistas finales del evento pues, además de preparar todo el entorno, son las encargadas de coser la muñeca por la que pelearán los jinetes, y de perpetuar así la tradición.

El entorno

Estamos a mitad de camino entre Tánger y Larache, una zona bendecida por la luz y la belleza del paisaje. Al llegar, un cartel y banderas anuncian el Moussem Mata. Caminos de tierra y aldeas cargados de estampas auténticas. La mayoría de la gente que encontrarás en el camino son jóvenes marroquíes, agricultores de todas las aldeas del norte de Marruecos que montan burros, caballos, coches reventados de gente dispuestos a vivir la gran fiesta. Después de dos gigantes toboganes de tierra roja surge el gran valle, escenario perfecto para lo que será la batalla ecuestre. Allí donde termina la gran pradera y comienza la colina, una docena de carpas gigantes se extienden albergando a los caballos y jinetes participantes. Las caballerizas son espectaculares.

La autenticidad

Cada año se celebra una exhibición de la artesanía y degustación de gastronomía. Todo tiene foto o vídeo: el ropaje de caballos y jinetes, el mercado de productos agrícolas de la región; y tres momentos puntuales del evento: el baile de los segadores, la ceremonia de la henna de las mujeres con su grito zaghareet y la presentación de las cuadrillas ecuestres ante la familia Baraka- descendientes del santo Moulay Absselam y organizadores de la ceremonia- y sus invitados, ministros y embajadores europeos y árabes. 

El Concierto

La noche se transforma en música. ¿Sabías que los Rolling Stones sucumbieron a la música yebalí, llamada de trance? Brian Jones compuso varios discos en Jajouka y Tánger. El sábado por la noche el gran valle se transforma en el escenario de las actuaciones musicales más representativas e importantes de Marruecos, y pasan artistas de gran talla. Cientos de personas asisten a la fiesta hasta altas horas de la madrugada.

La Familia Baraka

La familia Baraka es descendiente de Moulay Abdesselam, el mayor santo y poeta del sufismo cuya tumba, llamada "la Meca de los pobres", se encuentra cerca de donde se celebra Mata. Cada 1 de Julio, decenas de miles de fieles, tanto musulmanes como judíos y cristianos, acuden en romería a visitar la tumba de este santo, nacido aquí en el siglo XII.  El patriarca familiar, Abdeladi Baraka, es el anfitrión de estos dos grandes eventos. Decano de Chorfa Alamin -maestro de sufí en el mundo árabe incluyendo Asia e Indonesia- cursó la carrera de Derecho en Madrid, donde ha sido homenajeado recientemente por sus colegas y por el Rey emérito, Don Juan Carlos, con la medalla al Mérito Civil.  Es un hombre muy ilustrado y uno de los grandes de Marruecos, con fuertes lazos con sus reyes marroquíes coetáneos, incluido el actual. Sus cuatro hijos participan activamente en Mata Moussen:  Nabila Baraka, es presidenta de la Asociación Alamiya Laaroussia y de Mata. Nabil Baraka, es el director del Festival Mata, Lamia Baraka y Adnane Baraka. Toda la familia habla varios idiomas, incluido el español pues mantienen grandes lazos gracias a la estrecha relación política y social que inició Hadj Mohamed Baraka, padre de Abdeladi Baraka en los años 30. 

Tánger

Es la ciudad que nunca pasa de moda. Tan cosmopolita y ultramoderna como tradicional y decadente, tan mediterránea como atlántica, tiene hechizo total. Descubriréis un espléndido y moderno paseo marítimo que, caminado concluye en la parte antigua, cual camafeo abierto al mar. En Tánger hay que pasear el Bulevar Pasteur, sentarse en una de las terrazas llenas de hombres sin prisa como la del Café París, en la Plaza de Francia, junto al Balcón de los Vagos, escenarios para detener el tiempo. Ve por las estrechas calles del Zoco y disfruta del mercado, bajando hacia el mar descubrirás el minarete de cerámica de la Mezquita de Sidi Bu Abid y el Palacio del Menddub, La Medubia. Toma la calle de los joyeros que lleva al Zoco Chico, corazón de la ciudad antigua; y en lo alto de la Medina, la Alcazaba. 

Azillah y Larache.

Son, probablemente, dos de los pueblos más bellos de Marruecos. Azillah, en concreto, es una joya reconocida a nivel mundial por su arquitectura y calles de diseño tradicional pintadas en blanco y azul, centro de artistas y lugar de residencia de muchos españoles. Sus acantilados y playas son de una belleza prodigiosa. Mata se encuentra a tan solo 15 minutos de los dos enclaves. 

http://www.moussemmata.com