Paco Soto

Pie de foto: El presidente de Mauritania y exgeneral golpista, Mohamed Ould Abdelaziz.

Mauritania, el país más pobre y débil del Magreb, no es ajeno a las luchas internas por el poder. De cara a las lejanas elecciones presidenciales (2019), se ha acrecentado el combate político entre el actual jefe del Estado y exgolpista militar, Mohamed Ould Abdelaziz, de 59 años,  y su primo hermano, Ely Ould Mohamed Vall, de 62 años. Mohamed Ould Abdelaziz es un general mauritano que el 6 de agosto de 2008 encabezó un golpe de Estado contra el presidente democrático, Sidi Ould Cheikh Abdallahi. Fue nombrado por la Junta Militar golpista presidente del Alto Consejo de Estado. En abril de 2009, renunció a sus funciones para presentarse como candidato en las elecciones presidenciales celebradas en julio de ese año. Ganó los comicios y asumió el cargo de presidente el 5 de agosto de 2009.

El presidente y exgolpista Abdelaziz, que tiene el apoyo de Estados Unidos y de países europeos como España y Francia, ha sido acusado por la oposición de prácticas autoritarias. Mauritania tiene recursos mineros y petróleo, y también una importante riqueza pesquera. Ely Ould Mohamed Vall, que se educó en Francia, es un militar que dirigió su país desde el golpe de Estado del 3 de agosto de 2005 que derrocó al presidente Maaouya Ould Sid´Ahmed hasta el 19 de abril de 2007, cuando fue sustituido por Sidi Ould Cheikh Abdallahi, vencedor de las elecciones presidenciales de marzo.

Artífice de la transición democrática

Algunos observadores consideran que Ely Ould Mohamed Vall fue el artífice de la transición democrática en Mauritania. El antiguo golpista, que en otra época desempeñó cargos importantes en los aparatos de seguridad del Estado, se presenta ante los mauritanos como la mejor garantía para derrocar en las urnas a su primo y presidente del país. Ha tejido una alianza con Mohamed Ould Bouamatou, hombre de negocios opuesto al actual presidente Abdelaziz y exiliado en Marruecos desde 2010. Los dos parientes se odian profundamente, y harán todo lo posible por destrozarse políticamente. Las desavenencias entre los dos primos hermanos vienen de lejos. Durante un tiempo, la carrera militar y las aspiraciones golpistas unieron a ambos; después, las ambiciones personales les separaron.  Con motivo del 11 aniversario del levantamiento militar que derrocó a Maaouya Ould Sid´Ahmed, el 3 de agosto de 2005, el coronel Ely Ould Mohamed Vall, en una entrevista con el semanario Alakhbar, se despachó a gusto contra su primo hermano.

Pie de foto: El coronel opositor y antiguo golpista Ely Ould Mohamed Vall.

Discrepancias sobre el golpe de 2008

Ely Ould Mohamed Vall no estuvo de acuerdo con el golpe militar del 6 de agosto de 2008 contra Sidi Ould Cheikh Abdallahi, primer civil elegido democráticamente presidente desde 1978. Vall aseguró entonces, y sigue pensando ahora, que el golpe acabó con el delicado proceso de transición democrática y el empeño de devolver el poder político a los civiles y acabar con la influencia y presiones de los uniformados. Vall juega la carta de la alternativa democrática. El coronel lleva años preparándose para arrebatarle el poder al general Mohamed Ould Abdelaziz. Hasta ahora no ha tenido suerte. En 2009, Abdelaziz ganó las presidenciales con un apoyo del 52,8%. Vall apenas logró el 3,81% de los sufragios. Desde entonces, el exdirector de la Seguridad Nacional prepara su revancha en las urnas. Vall se negó a crear su propio partido y colabora con líderes opositores como Messaoud Ould Boulkheir, de la Alianza Popular Progresista, y Ahmed Ould Daddah, de la Agrupación de Fuerzas Democráticas.

El coronel participó activamente en campañas de boicot a las elecciones generales y presidenciales de 2013 y 2014. Afirma que “el pequeño régimen golpista” dirigido por su primo hermano fomenta la corrupción y el nepotismo, restringe las libertades y falsifica las elecciones, y ni siquiera es capaz de combatir con eficacia el terrorismo yihadista. Por el contrario, la comunidad internacional considera que el presidente Abdelaziz sabe hacer frente al yihadismo.  Vall ya está en campaña de cara a las presidenciales de 2019. Quedan muchos años y podrían pasar muchas cosas en Mauritania durante ese largo periodo. Incluso un nuevo golpe militar.

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